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CARLOS ABREGU: Distinguida la obra Kolbe: el amor se crea.

La Legislatura porteña distinguió al musical “Kolbe: sólo el amor crea”, escrita y dirigida por Carlos Abregú  con  música original de Ángel Mahler. El reconocimiento fue propuesto por la legisladora por el PRO Victoria Morales Gorleri y aprobada en votación por unanimidad en parlamento del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. A propósito del tema, el propio Abregú comentó  por Comunas AM:

Por Rodrigo Marcogliese

 

Kolbe termina falleciendo en el campo de concentración y tiene relevancia  al expresar  distintas formas de amor. ¿Es así?

Si,  Kolbe fue un mártir en  Auschwitz, y en el año 1982, Juan Pablo II lo canonizó,  Es una historia muy fuerte que irradia mucha luz en momento de mucha oscuridad para la humanidad. –resalto   Abregú.

¿Cómo llegó la información de que iban a ser distinguidos?

Hemos estado  realizando diferentes recitales con Angel Mahler  y la propuesta de la legisladora  que vio uno de ellos, fue aceptada.

 

San Maximiliano María Kolbe O.F.M.Conv. (Zduńska Wola, 8 de enero de 1894 – Auschwitz, 14 de agosto de 1941) fue un clérigo franciscano conventual polaco asesinado por los nazis en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Fue un gran propagador de la devoción al Inmaculado Corazón de María y un acérrimo combatiente contra el modernismo y los peligros que acechaban a la Iglesia en el siglo XX.

Auschwitz pasaba por ser el más terrible de los lager nazis. Fue llamado el Campo de la Muerte.A finales de junio de 1941 se fugó un presidiario. La fuga se castigaba con la muerte de diez compañeros en «el bunker del hambre». El jefe de campo, Fritsch, los coloca en filas. Diez pagarán con su muerte la evasión. Señala uno de cada fila. El n.o 5.659, Francisco Gajowniczek, exclamó: «¡Ay! ¿Qué será ahora de mi mujer y de mis hijos?».El P. Kolbe no lo dudó. Se le había presentado el momento cumbre de su vida. Pasar de las palabras a las obras. Dar la vida por el hermano. Dio un paso al frente, que sería irreversible. Ante el pasmo de todos, se cuadra ante Fritsch y dice: «Me ofrezco para morir a cambio de ese padre de familia. Soy sacerdote católico». Fritsch da su conformidad -para él el hombre no era más que un número- y ordena el cambio del 5.659 por el 16.670, que era el n.o del P. Kolbe. Un escalofrío les conmocionó a todos.

El guardia que les encerró, les dijo sarcásticamente: «Ahí os marchitaréis como tulipanes». Sólo la presencia voluntaria del P. Kolbe, dulce y alentadora, representaba algún alivio en el bunker de la muerte. Rezaba con ellos, entonaba salmos, les confortaba y preparaba a bien morir.

 

Después de tres semanas habían muerto ya todos. Menos el P. Kolbe, que seguía vivo, apoyado en la pared y musitando oraciones. Pero su presencia les estorbaba. El día 14 de agosto, el enfermero le inyectó una dosis de ácido muriático para acelerar la muerte. Y fue al cielo, a celebrar la Asunción.

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