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País

Alineado con EE.UU., Milei abandonará alrededor de 50 organismos y tratados internacionales

El Gobierno se aísla del mundo siguiendo los pasos de Donald Trump.

El canciller Quirno tiene a la firma una resolución para salir de varios de esos espacios. Un increíble cable secreto de la Cancillería trata de tapar las contradicciones.

Un expediente y un insólito cable secreto de la Cancillería exhiben la trastienda de la decisión que está a punto de tomar el Ministerio de Relaciones Exteriores: la Argentina abandonará entre 45 y 55 organismos internacionales, algunos directamente vinculados a Naciones Unidas y otros que no son parte de la ONU. El expediente aconseja dejar los organismos porque “Argentina tiene una alianza estratégica con Estados Unidos” y como Donald Trump abandona esos organismos, la Argentina también lo hará. Ese es el argumento. El expediente tiene la firma de los dos secretarios de Estado de la Cancillería algo que resulta increíble porque ningún diplomático de carrera hubiera apoyado semejante medida, ya que los organismos, tratados, plataformas son centrales en la política exterior: “es un profesor de natación que ordena que hay que sacar el agua de la pileta”, criticó un veterano y retirado exembajador.

Pero a esto se agrega el cable secreto 1024/25, firmado por el canciller Pablo Quirno, en que les indica a los embajadores cómo responder a una contradicción insalvable: la Argentina está proponiendo al argentino Rafael Grossi como secretario general de las Naciones Unidas y, al mismo tiempo, se retira de los organismos, parte de los cuales son, precisamente, de Naciones Unidas. “Se podrá decir que la Argentina mantiene un compromiso con el multilateralismo”, deben alegar los embajadores. O sea, ordena que, ante la pregunta, el diplomático argentino de cada país dé una respuesta falsa, ya que el gobierno de Javier Milei no está a favor del multilateralismo, sino del unilateralismo, alineado detrás de la Casa Blanca.

Argentina se va….

El 7 de enero, Trump firmó un memorando presidencial anunciando la retirada de 66 organismos, convenciones y tratados internacionales que “son contrarios a los intereses de Estados Unidos”. Se trata de 31 organismos vinculados a Naciones Unidas y 35 no vinculados. Aunque no hay una lista oficial, se presume que éstas son algunas de las organizaciones de las que Washington decidió irse:

*Foro Global sobre Migraciones

*Panel Global sobre Cambio Climático

*Agencia Internacional sobre Energía Renovable

*Alianza Solar Internacional

*Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad.

*Comisión Económica para África

*Comisión Jurídica Internacional

*Fondo de Naciones Unidas sobre Población

*Naciones Unidas por el Agua

*Naciones Unidas para las Universidades

*Oficina de Representación de Niños en Conflictos Armados

En general son organismos o tratados que elaboran políticas, proponen resoluciones o estrategias de distinto tipo ante situaciones de crisis planetarias.

Como las relaciones exteriores del gobierno de Javier Milei operan únicamente en espejo con la Casa Blanca, se prepara la salida no de 66 organismos sino de unos 30. ¿Por qué la diferencia? Porque la Argentina tiene, actualmente y a punto de ser aprobados, créditos fundados en estudios y proyectos de esos organismos, según consigna el periodista Dan Kemper, en el sitio Corta. Dar el portazo pone en peligro créditos por varios miles de millones de dólares.

Pablo Quirno, Marco Rubio
Argentina asegura que acuerdo con EE.UU. crea condiciones para aumentar las inversiones USA6293. WASHINGTON (DC, EEUU), 13/11/2025.- El ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de Argentina, Pablo Quirno (i), estrecha la mano del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, durante una reunión este jueves, en la sede del Departamento de Estado en Washington (Estados Unidos). El Gobierno de Argentina aseguró que el acuerdo marco en materia comercial y de inversiones alcanzado en Washington con Estados Unidos crea las condiciones para aumentar las inversiones estadounidenses en el país suramericano. EFE/ Lenin Nolly (Lenin Nolly/EFE)

Falta una firma

En la Cancillería, el tema fue estudiado por la Dirección de Organismos Internacionales (Dioin), que lidera Alejandro Verdier. Lo impensable es que Verdier dictaminó que debe darse ese paso, algo que en otros tiempos no hubiera firmado nunca un diplomático de carrera como Verdier. Sucede que tanto las Naciones Unidas, como estos organismos y plataformas, son parte importantísima de las relaciones exteriores de un país.

La única justificación del retiro es que “Argentina tiene una alianza estratégica con Estados Unidos” y eso lleva -dice el expediente- no sólo acompañar a Washington en los votos en Naciones Unidas sino también a resolver en qué organismos se mantiene el país y cuáles abandona. En cierta forma, implica renunciar a tener relaciones exteriores.

Tras la firma de Verdier, al expediente y a la propuesta de abandonar los organismos, se agregó la firma de los dos secretarios de Estado que hay en la Cancillería. Juan Manuel Navarro, subsecretario de Política Exterior y Fernando Brun, secretario de Relaciones Económicas Internacionales son los que también respaldaron la propuesta de irse de los organismos. Para que se efectivice la copia de lo decidido por Trump falta la firma del canciller Quirno. Se supone que es inminente.

Contradicción insalvable

Por supuesto que en la Cancillería percibieron que el retiro de los organismos, parte de ellos de Naciones Unidas, es contradictorio con impulsar la postulación de un argentino para el más alto cargo de Naciones Unidas, la secretaría general. “Nos vamos, pero queremos el secretario general”, sintetizó con ironía el veterano exembajador.

A raíz de esta contradicción, con la firma de Quirno, se envió a todos los embajadores un cable secreto el 29 de diciembre. El cable 1024/25 dice lo siguiente:

“Se solicita a las Representaciones diplomáticas que realicen gestiones en favor de la candidatura argentina del Sr. Rafael Mariano Grossi, actual Director General del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), al cargo de Secretario General de las Naciones Unidas. En el supuesto de que alguna contraparte formule comentarios críticos en torno a la posición nacional actual relativa al sistema multilateral y/o su contradicción con la presentación de un candidato argentino al cargo de Secretario General de la Organización, y únicamente ante esa eventualidad, se podrá señalar que la Argentina mantiene un compromiso histórico, firme y sostenido con el multilateralismo, basado en la convicción de que las instituciones internacionales deben ser eficaces, representativas y capaces de responder a los desafíos contemporáneos”.

En otras palabras, “si les preguntan, sólo si les preguntan, contesten que estamos a favor del multilateralismo”. Como es obvio, se trata de una mentira, porque es público y notorio que la Argentina postula el unilateralismo, con Estados Unidos a la cabeza.

El problema de Grossi

Como se sabe, Rafael Grossi es desde hace 6 años el director general de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), la agencia de Naciones Unidas encargada de promover el uso pacífico de la energía nuclear y supervisar la no-proliferación de armamento nuclear. Grossi es un diplomático muy respetado que ha logrado diálogo e intervención en las tensiones de distintas regiones, en especial en lo referido al desarrollo nuclear de Irán. La OIEA inspeccionó el país persa y denunció que el régimen iraní no permite el ingreso a determinados lugares.

En base a su papel en la organización nuclear, Grossi, nacido en la Ciudad de Buenos Aires, resolvió postularse para el cargo de secretario general de las Naciones Unidas. Hay una especie de acuerdo tácito en que el próximo secretario general, que sucederá al portugués Antonio Guterres, debería provenir de Sudamérica. En los últimos 34 años ocuparon el cargo dos africanos, un asiático y un europeo. El único sudamericano fue el peruano Javier Pérez de Cuellar, y eso fue hasta 1992.

Los expertos en relaciones internacionales creen que el problema de Grossi es el apoyo que resolvió darle Javier Milei. Sucede que el presidente argentino está en conflicto con buena parte del mundo y los candidatos suelen depender mucho del país del que provienen. Se piensa que Michele Bachelet, la expresidenta chilena, tiene mayores chances, además porque ninguna mujer fue hasta ahora secretaria general de Naciones Unidas. También se postularía Rebeca Grynspan de Costa Rica.

El gobierno argentino dice que Grossi tiene el apoyo de Trump, pero hasta el momento no hubo ningún pronunciamiento oficial. La primera votación será, en la segunda mitad de año en el Consejo de Seguridad, en el que Estados Unidos, Rusia, China, Francia y el Reino Unido tienen que estar de acuerdo. No le será fácil a Grossi, con el polémico respaldo de Milei, atravesar esa instancia. Y, luego, tampoco será sencillo sortear el obstáculo de la votación en la asamblea general donde reinará el resquemor por el voto en contra de Argentina en cuestiones tan elementales como respaldar la campaña de prevención por la violencia contra las mujeres, la prevención y erradicación de la tortura o una declaración sobre enfermedades no transmisibles y de salud mental. La gran mayoría de los países de África, Asia y Europa no ven con buenos ojos a Milei. Ni hablar de los países islámicos.

Si hay un problema más que deberá enfrentar Grossi es la decisión del presidente Milei de comenzar a renunciar a las mismas organizaciones que está haciendo Donald Trump y pertenecen a la ONU. Es más, el propio Milei casi sin meditar la conveniencia, ya aceptó la propuesta del norteamericano de integrar el Consejo de la Paz (Board of peace, en inglés), un invento de Trump para promover la paz al estilo del gobierno norteamericano en regiones afectadas y el primero será la Franja de Gaza.

El esfuerzo de Grossi tendrá que estar puesto en convencer que no es candidato de Milei -tiene posturas muy distintas al Presidente-, pero habrá que ver si le creen o no le creen.

Por Raúl Kollmann-PAG  12
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