La educación en tiempos de aislamiento social: «La pandemia es riesgo y oportunidad»

La pandemia de coronavirus por la que transita el país potenció «las desigualdades preexistentes» incluso en materia educativa en la sociedad argentina, afirmaron especialistas, que advirtieron sobre las consecuencias que pueden ocasionar las clases a distancia, aunque también dijeron que la cuarentena supone riesgos y oportunidades.
«Una de las cuestiones a tomar en cuenta es que la situación no es igual para todos los chicos, no lo viven, procesan, ni pueden responder de la misma manera, no solamente por la conectividad o las posibilidades de estar online, sino por el acompañamiento que pueden tener en casa o el clima a nivel familiar. Lo que se está acentuando enormemente es esa diferencia», señaló la licenciada en Psicopedagogía María Zysman.
Y continuó: «Tampoco es lo mismo según el nivel en el que están, dado que es mucho más complicado responder para los que estaban empezando un ciclo como primer grado o primer año de la secundaria, en el sentido de adquirir una metodología, hábitos o aprendizajes básicos. Hay muchas diferencias acordes a distintas variables».
Por su parte, la psicopedagoga María Vázquez afirmó que la cuarentena «afecta muchísimo» a los alumnos porque «lo natural es estudiar en el colegio, en el aula y con el maestro», aunque destacó la importancia de «aprender una rutina diferente de trabajo académico».
«Para mí hay que priorizar el vínculo y las ganas de saber, lo prioritario no es el resultado, sino el proceso. También está la dificultad de los padres que quieren ayudar, acompañar, y empiezan a descubrir a su hijo aprendiendo sistemáticamente como alumno, lo ven en acción. Yo priorizaría la autonomía, el aprendizaje que incluya el error y poder tolerarlos», añadió Zysman, directora del equipo de diagnóstico, prevención e intervención «Libres de Bullying».
Otra de las cuestiones que quedan al desnudo en medio de la situación atípica son las diferentes realidades socioeconómicas y cómo eso repercute en la educación de los niños y jóvenes.
Al respecto se expresó el investigador del CONICET Nicolás Welschinger: «Creo que la pandemia intensifica los problemas que ya habían, potencia las desigualdades preexistentes. Ésa es una de las consecuencia del cierre de las escuelas y de la imposibilidad de las clases presenciales», sostuvo.
«La pandemia es riesgo y oportunidad, al poner tan en primer plano e intensificar las desigualdades, las hace también más visibles para atacarlas», continuó.
Zysman, en tanto, consideró: «No es lo mismo un chico que tiene un escritorio, buena luz, buena conexión y una mamá que está disponible en casa, que aquel que tiene que compartir un dispositivo con tres hermanos en la cocina mientras los padres tienen que trabajar».
«Cuando uno está preocupado por alimentar a la familia, difícilmente pueda ayudar a su hijo con las tareas. Los chicos que tenían dificultades para acceder a ciertas áreas del conocimiento, ahora se ven mucho más obstaculizados», añadió.
En cuanto a posibles modificaciones a raíz de la pandemia, Welschinger opinó: «Las medidas que se están tomando no están siendo pensadas como parches para tapar la urgencia. Y así debe ser, tienen que incorporar la dimensión del mediano plazo. Si se acompañan con los recursos necesarios y se las diseña estratégicamente, pueden tener la posibilidad de trascender la coyuntura e incorporarse en el futuro».
«Es importante ver que el sistema educativo argentino tuvo capacidad para dar una respuesta a una cuestión inédita. Esta situación está afectando a todo el mundo y hay países europeos que, en la expectativa, uno pensaría que podrían resolver el tema de la educación a distancia de una manera más eficaz que la Argentina no lo están logrando», resaltó.
No obstante, Zysman advirtió que «lo que sin duda es irremplazable es el contacto con los otros» y «muchos chicos están mostrando un gran fastidio y un agotamiento importante en relación a estas modalidades nuevas».
«La escuela en casa no puede pretender ser lo mismo que la presencial desde ningún punto de vista, hay muchas diferencias. No tenemos que hacer de cuenta que estamos en la escuela, es otra manera de vincularse y van a surgir nuevas preguntas y cuestiones que tienen que ser abordadas», aseguró.



