Tras la corrida cambiaria, el aumento de la canasta básica fue del 16%

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) publicó un informe donde detalla la variación de precios en medio de la corrida cambiaria de mayo último.
Entre la segunda quincena de marzo (18 de marzo) y la primera de mayo de 2018 (20 de mayo), la suba promedio de un conjunto de 37 artículos relevados pertenecientes a una canasta básica de consumo que incluye alimentos y bebidas, productos de aseo personal y para la limpieza del hogar, se incrementaron 16% en promedio. El ejemplo más claro lo da la harina que en la semana del 21 al 25 de mayo la bolsa de 50 Kg aumentó a $740
Bajo el título «Precios en dólares, salarios en pesos», el estudio indica que la suba de precios superan el “techo salarial” del 15% que predomina en las paritarias acordadas en el año en curso, configurando un escenario de pérdida de poder adquisitivo que afecta más fuertemente a los sectores de menores ingresos.
Así también muestra la dificultad de la actual gestión en el control de los precios y que no se acota a la reciente
“corrida”, que impactó en la suba del dólar en torno al 25%.
La quita de retenciones a las exportaciones agropecuarias, el fin de los cupos de exportación para consumo interno, el desmantelamiento del programa precios cuidados con virtual eliminación de primeras marcas, la eliminación del fideicomiso aceitero y la apertura financiera, son algunas de las medidas que contribuyeron a esta dificultad.
Tras la suba del dólar en torno del 25% ocurrida durante este último bimestre en el marco de una corrida cambiaria provocada por componentes locales y extranjeros, se recalienta la suba de precios que ya tiene un importante componente explicado por los aumentos de precios “regulados” en el IPC: las tarifas.
En efecto, la devaluación del peso se da en un contexto de suba de tarifas de servicios públicos como luz, gas, agua, transporte, tasas urbanas, y sobre todo combustibles, que también son insumos de los productos que consumimos y que también aceleran el ritmo inflacionario. Como se desarrolló en informes recientes de CEPA, la tarifa de luz lleva un aumento acumulado desde diciembre de 2015 del orden del 1.400% y se prevé que para fin de 2018 la tarifa sea un 1.800% superior a la que se pagaba exactamente tres años antes. En el caso del gas, los incrementos siguen una deriva similar y en la actualidad se paga un 1.200% respecto de diciembre 2015. Se espera que para cuando se cumpla el tercer aniversario de la gestión Cambiemos la suba acumulada alcance el 1.520%. Asimismo los alquileres llevan acumuladas subas superiores al 400%, los peajes aumentos por 340% en dos años, el pasaje de colectivo subió un 232% (hasta junio de 2018) y las naftas más de un 100%
Tal como se corrobora a partir del relevamiento efectuado en 37 productos que componen la canasta básica, luego de la corrida cambiaria ocurrida en los primeros días de mayo, se produjo un traspaso de la devaluación hacia los precios internos. Entre mediados de marzo (19/03) y mediados de mayo (20/05), la canasta en su conjunto aumentó 16%, superando el “techo salarial” anual sólo en un bimestre. Esto configura un escenario de fuerte pérdida de poder adquisitivo y contracción de la demanda agregada.
Pero cuando se observa lo ocurrido en términos de la dinámica general de precios desde el inicio de la actual gestión, se observa una baja capacidad de intervención por parte de la actual gestión. A continuación, se enumeran algunas medidas que han contribuido a la profundización de dicha dificultad:
Quita de retenciones a las exportaciones agropecuarias: esta medida produjo un importante incremento en el precio de los alimentos a principios de 2016, como así también un cambio en los precios relativos respecto de otros bienes y servicios. Las retenciones, no tienen sólo una función recaudatoria, sino que operan como desacople del tipo de cambio para los importadores y exportadores, por lo cual el precio de los alimentos tiene mayor protección frente a los vaivenes del tipo de cambio. Así, se eliminó una importante valla de contención que protegía del impacto el precio de los alimentos del impacto de las devaluaciones.
Liberalización del mercado de capitales y financiero: esta medida genera condiciones de enorme vulnerabilidad ante los bruscos movimientos de los capitales especulativos. Por esta razón, la mayoría de las economías ponen restricciones de permanencia para los capitales que ingresan en sus economías.
Eliminación del requisito de liquidar las exportaciones e ingresar las divisas al país: esta definición implica una alta volatilidad en relación al mayor ingreso de divisas genuinas que tiene el país. Con la liquidación de las cosechas a partir del mes de abril, se produce un aumento en la entrada de dólares que hubiera permitido una mayor fortaleza en las reservas y estabilidad en el tipo de cambio.
Incrementos tarifarios: el proceso de reestructuración tarifaria que se inició en febrero de 2016 y continúa hasta la actualidad tiene un importante efecto sobre los costos industriales y el poder adquisitivo del ingreso de las familias. El rebrote inflacionario a partir de 2018, es coincidente con la revisión tarifaria de la electricidad en el mes de febrero y de la electricidad y el gas en abril. Para fin de año (octubre y noviembre) están programadas dos nuevas revisiones tarifarias.
Dolarización de las tarifas de gas y electricidad: como parte de la reestructuración tarifaria emprendida por el gobierno y esgrimiendo el argumento de incentivar las inversiones, se fijó el precio del gas (componente principal de la matriz energética) según el valor del gas licuado de importación, un valor muy superior al costo PIST (punto de ingreso al sistema de transporte) o en boca de pozo. El precio del gas en boca de pozo, representa alrededor del 65% de la tarifa de los usuarios finales, las cuales son revisadas semestralmente. Es esperable que la devaluación impacte fuertemente en la próxima revisión tarifaria (octubre), lo cual se sumará a la quita de subsidios programada. Por otro lado, el costo del gas también incrementa el valor del Mwh mayorista de electricidad, a partir del cual se fijan las tarifas eléctricas. Asimismo, las actividades gas intensivas como electro intensivas adquieren directamente del mercado mayorista el gas y la electricidad por lo cual los incrementos del dólar tienen un efecto automático sobre las tarifas.
De hecho, hay empresas que ya están recibiendo facturas de gas calculadas en dólares.
Liberalización del precio de la nafta y el gasoil: a partir de octubre de 2017, se liberalizó el mercado interno de combustibles, permitiendo a las empresas fijar sus precios libremente. Al tratarse de un bien transable cualquier movimiento en el tipo de cambio afectará a su precio. A siete meses de implementada la medida, la nafta se incrementó un promedio de 28%.
Desmantelamiento del programa de Precios Cuidados: con participación voluntaria, el programa promovía desde sus orígenes la firma de un acuerdo de precios de determinados productos previamente convenidos, haciéndose cargo el Estado de la difusión, la propaganda y la negociación con otros integrantes de la cadena –lo que resultaba especialmente beneficioso para las empresas más pequeñas-. Dado el carácter oligopólico del mercado argentino, particularmente en el sector alimentos, el programa apuntó a limitar el margen de acción de las empresas formadoras de precios en el mercado de consumo masivo. El acuerdo de precios alcanzaba a productos de primeras marcas porque el objetivo era oficiar como precios de referencia, teniendo efecto por lo tanto sobre el resto de los precios de los productos de la competencia.
Programa antiinflacionario basado en elevadas tasas de interés: este punto es muy relevante ya que constituye el núcleo de la política antiinflacionaria del gobierno. Basándose en las teorías monetaristas, el Banco Central pretende controlar la inflación a partir de la emisión de letras (LEBACS) que rinden interés y le permiten absorber dinero del mercado. Dichas tasas de interés determinan en un efecto cascada todas las tasas del mercado. Las elevadas tasas de interés que pretenden compensar el pasaje a precios de la devaluación terminan por ser contraproducentes al elevar el costo de financiamiento de las empresas. Por ejemplo, durante las últimas semanas la tasa de descuento de cheques (una de las principales formas de financiamiento para las
pequeñas empresas) se elevó hasta un 70%, mientras que el costo de financiamiento con tarjetas de créditos de elevó hasta un 150%.



