NORMA DEL CASTILLO: Una mujer caritativa
En el Día internacional de la Mujer, ningún mejor ejemplo a resaltar que Norma del Castillo. Ella trabaja como voluntaria en la Isla Maciel, un barrio de la ciudad de Dock Sud, en Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Allí vive y ayuda a coordinar el comedor Beato Oscar Romero. Sobre su labor humanitaria, junto al Padre Paco, comentó por Comunas.
Por Gabriel Russo.
Consultada al respecto, Norma explicó:
“Hay dos comedores en Isla Maciel: uno está en el Convento, en Montaña y el otro en una zona más vulnerable que se llama La Pinzón, sobre la calle del mismo nombre y entre los dos comedores suman más de 300 chicos a los que se les da la cena.
¿Van los chicos solos?
Son chicos que van a buscar la vianda, a comer con los hermanitos, también van mamás con sus hijos y abuelas con sus nietos, o personas que llevan la vianda porque tienen abuelos o personas con discapacidad, en fin a todos los que necesiten cenar, se les da.
¿Quién coordina estos comedores?
El Padre Francisco (Paco).
Si mal no recuerdo donde hoy están los comedores había una Pyme textil…
Sí, es en Montaña hace años atrás ahí funcionara una cooperativa textil donde había mamás a las que se les enseñaba a coser y cosían guardapolvos para la Secretaría de Desarrollo Social, también cosían ropas de trabajo. Esas mamás tenían trabajo, después se paró todo eso, las mamás se quedaron sin trabajo, los papás también.
Digamos que gracias a la gestión de Macri cambiamos una Pyme por un comedor…
Sí, lamentablemente es así y cada vez hay más personas. Empezamos por ejemplo el 23 de agosto hace dos años con una copa de leche y 20 chicos y a la semana ya teníamos 100. Hoy tenemos en la Pinzón más de 200 chicos y ciento y pico en el comedor donde estaba la Pyme. Es muy mala la situación que se está viviendo.
El problema es que se va a acrecentar.
No es solo darles de comedor, se les da apoyo escolar. Les damos catequesis los sábados. Hay varios espacios, está el Hogar de María que contiene a las mamás y se les da charlas.
¿Estos chicos son hijos de desocupados o de gente que trabaja y no llega a fin de mes?
De desocupados y de todo, que la mamá y el papá se han quedado sin trabajo, gente que trabaja muy poca, en la cooperativa, planes trabajar, y hoy todo eso se cortó. Antes trabajaban por horas las mamás, cerraron la fábrica y las mamás que limpiaban oficina, se quedaron sin trabajo. La mayoría son mamás y papás que quedaron sin trabajo y el único que tienen hoy es cartonear.
¿Que muestran las caritas de los chicos?
Parte el alma. Hacemos cena porque el colegio de la isla o de los alrededores les da el almuerzo, los que van a la mañana desayunan y al mediodía almuerzan, pero después no tienen cena porque los papás no tienen para darles. Los lunes son los más difíciles. Nos damos cuenta y tenemos que hacer un guiso bien sustancioso con muchas verduras y fideos porque repiten.
¿Sábado y domingo no van?
No, hay varios espacios en la Isla. Principalmente en el convento Angeleni. El comedor de ahí tiene los conventillos creativos, las yegüitas K, y los fines de semana desde las 10 de la mañana les dan un desayuno. Hay profesores de teatro, cerámica, de tenis, de lectura, viene gente que ha conocido al padre Paco y los chicos los sábados desayunan, almuerzan y luego juegan y aprenden. Gente joven que viene a dar apoyo escolar los sábados y el domingo quizás esos chicos con una tasa de mate cocido pasan el día. También vienen el domingo a la misa y luego van a catequesis donde hay un señor que dona el desayuno los domingos.
Los chicos nos tratan de “seño” y dicen “quiero repetir” y se comen dos platos de guiso. Y vos te das cuenta que esos chicos no están bien alimentados.
Cuando vos escuchas a la dirigencia política decir que está todo bien que no hay problema y vos estás en el comedor cocinando para pibes que tienen la cara triste, ¿qué te pasa por la cabeza?
Me da mucha bronca y pienso que están hablando de otro país, o una de dos, le están mintiendo a la gente, porque la Isla Maciel existe y muchos barrios del conurbano también.
Hace 3 años atrás en la Isla estábamos mucho mejor.
En el beato- donde estoy- hay apoyo escolar, hay voluntarios que los ayudan a los chicos a que no abandonen el colegio. Es preocupante como estamos viviendo, y antes no era así. Había pobres, pero no así. Había trabajo, hoy a la mamá y al papá les da vergüenza venir, pero hay matrimonios que vienen con la abuela y a otros se les da vianda para que lleven a los abuelos. Deben tener vergüenza de venir. Es muy triste. La vianda es preferible porque todos se sientan a la mesa.
El hambre desnaturaliza al ser humano, luchan para comer y no garantiza que les vaya bien en la vida…
Y pasa después que dicen “los chorros de la villa, los pibes que son vagos, etc.



