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OMAR MARINUCCI: Memorias de un sobreviviente del Operativo Cóndor

A propósito de un estadio  de Arsenal colmado de  vecinos, militantes y jóvenes  en torno a Cristina, dialogamos con Marinucci, un sobreviviente de  75 años que protagonizó  el Operativo Cóndor  una aventura histórica y  valiente consumada por un grupo de jóvenes nacionalistas que en setiembre de 1966 secuestraron un avión de línea para realizar un acto de reivindicación de la soberanía argentina en las Islas Malvinas.

Por Gabriel  Russo.

La charla  con Marinucci  arranca aludiendo a  la presencia juvenil y el nuevo perfil del militante  que se suma a  la política, y que  lo llevan a establecer comparaciones  entre el referente  político  de su tiempo, con  el que   surge hoy  influenciado por la globalización de la información  a través de las redes sociales.

“Lo que pasa es que los Medios están monopolizados, es muy difícil  tener   una certeza de la realidad y  hay que tener acceso a  toda la información disponible.

Con respecto a Cristina  Fernández uno se da cuenta que está ganando porque los Medios están nerviosos.

Me pareció una muestra de capacidad, aparte del acto y del discurso, de movilización, creo que no hay  grupo que esté en capacidad hoy de movilizar tantos cuadros jóvenes en el país.

TN iba con el acto de Comodoro Py, pero como la gente no le alcanzaba para la cámara fueron a Arsenal y ponían cuadraditos en TV para justificar que hay montón de gente y capaz que son cinco, con lo cual  hasta TN que midió  2 puntos contra C5 N que  midió  5, tuvo que ir con el que mide.

Uno no duda de que hay capacidad de movilización, pero  como toda convocatoria uno nunca sabe qué va a pasar hasta que no ve los hechos concretos y la verdad,  fue imponente.

Hay gente que va sola, mujeres  a ver a Cristina y no están agrupadas.

Viendo el perfil de los asistentes, lo que  uno veía en los paneos de las cámaras te das cuenta que la mayor parte es gente que va sola, no encuadrada, y además  jóvenes.  Esto es un valor importante en  un momento  en que pueden sumarse los jóvenes a la militancia activa.

Hay más juventud que los llamados peronistas de Perón.

Siempre  los  viejos creemos que el tiempo pasado fue mejor, pero la realidad es que son tiempos  y características distintas, hoy habría  que debatir cuál es el verdadero rol de la militancia.  Rescato  de mi época juvenil  y militancia pero era para esa época, hoy ese tipo de militancia no funcionaría.  Hoy el referente  para los jóvenes es otro, distinto. Cuando nosotros teníamos 14-15 años el referente era el compañero que tiene una historia de militante que era el que te acercaba algún material, se hacían reuniones clandestinas y vos decías: mirá nos juntamos en la casa de Don Juan para charlar. Ese era un referente.

¿Cómo era Don Juan?

Era una peronista de barrio, laburante, rebelado contra las injusticias después del golpe. Después te encontrás que  ese referente   natural  se lo quiere trasladar en el tiempo, y la verdad no los identifico en el sentido de que hoy la gente tiene cómo llegar a la información, otros  medios, no hace falta que  Don Juan te diga qué tenés que hacer.

También hay menos   romanticismo…

Ese referente  dejó de  tener valor y se transforma  a veces en referente tipo que especula en la política, que  es referente por los intereses que manejan. Hay una imagen que a veces me da dolor de compañeros que llegan con el apoyo de vecinos, y el militante que tenía ese valor queda desplazado porque ahí las referencias son los medios de comunicación. Después te encontras que este referente del barrio lo primero que hace es “buscarse una rubia”, cambiar  el auto y arreglar la casa. Y a los compañeros del barrio eso no les cae bien. Entonces  vos te encontras  con  un nuevo  modelo de referente  social, que es el tipo que por ahí, lo ves los sábados a la mañana esperando el colectivo con 10-12 pibes que los lleva a jugar  futbol a un campeonato de pibes y ese tipo laburó en la fábrica toda la semana y es solidario con su barrio y genera algo, ese es  el referente social  que la gente  reconoce como el  buen vecino, lamentablemente no lo podemos sumar totalmente a la política.

Los dos somos de Morón, conocemos cómo es la política allí. Donde somos   todos peronistas, algunos más que otros. Tagliaferro es peronista, pero a la hora de poner las cosas sobre la mesa hay alguno que parece liberal.

Hoy habría que discutir  los roles de la militancia, y por ahí la que nosotros teníamos, la del volantito, el timbre, hoy por hoy no sirve porque el tipo está informado por otros medios  y redes sociales. Hoy esa mecánica  a la vieja militancia la descalificamos erróneamente. Hoy los jóvenes  llevan  su propia metodología de movilización y creo que el manejo de redes sociales hace que haya convocatoria como la de ayer donde vos veías que la mayoría eran jóvenes y la verdad por los perfiles, se veían muchísimos de clase media.

Sí, hay un recambio social en el peronismo. Hay más rubios  que negros…

Me rio porque un amigo fanático peronista dice que está muy bueno  el acto, pero no están los negritos nuestros. Esto hay que entenderlo.

Lamentablemente  han captado tipos como Massa o Macri, y la otra es que  no nos fijamos que en el  2008 el  Banco Mundial había anunciado que se duplicó la clase media en la Argentina. Eramos  18 millones. Ahí tenes muchos de esa clase media que agradecen y los tenés militando y otros se habrán pasado a otro lado, pero  de que han cambiado los perfiles es cierto.

Hay que entender la etapa que se vive y el momento. Yo tengo  75 años  y los de mi edad tenemos que entender que hay que darle paso a los jóvenes, a esa militancia que seguramente  va a  dar los dirigentes de los  próximos  20 años.

Vos te hiciste famoso por el Operativo Cóndor en el ’66. Contámelo.

El Operativo  comenzó  en una charla de Dardo Cabo conmigo en el velorio  de Rosendo  García en la calle Rioja donde fuimos a tomar un café y   me plantea la idea porque había conseguido un material, según me comenta en ese momento  que una chica periodista de la Revista Panorama había hecho  una nota especial sobre Malvinas pero que habían sacado una documentación fotográfica  sin valor periodístico pero podría servir para hacer un operativo porque inclusive la foto del lugar donde podría aterrizar el avión. Esa chica era Cristina Verrier. Comenzamos a ir a las primeras charlas y  a formar grupo de compañero, de forma celular, sin que se integre un grupo con otro.  Yo en ese momento estaba al frente de la Juventud peronista de la zona norte. Tenemos la satisfacción de que los  18 integrantes del operativo , 7 eran nuestros, con lo cual habíamos aportado un grupo importante de compañeros .  Se sumó a esto  el gallego Rodríguez, Pedro Turci, Giovenco, etc., y cada uno  traía la información de los que habían sumado. No se podía explicar cuál era la acción porque se descubría el operativo, y se hablaba de una acción de repercusión nacional e internacional reivindicatoria para la Argentina en la que uno tenía mucha posibilidad de perder la vida. Había compañeros que fueron  sabiendo que estaba la posibilidad cierta de perder la vida. No eran tampoco suicidas pero sabían el riesgo,  ese era el mérito mayor de la operación.

A partir de ahí  48 horas antes del operativo   juntamos a todos los compañeros. No se conocían entre sí. En el campo de deportes  de la quinta del Sindicato de UTTA. El gallego Rodríguez estaba viviendo  por ahí, y ahí se hizo la reunión, se integró el grupo, se repartieron  los elementos identificatorios, se hizo la bendición de las armas por un sacerdote-y después salimos para aeroparque de Vicente López, nosotros como grupo de zona norte estábamos operando en lo que era  el Sindicato Metalúrgico de  la zona norte en Vicente López. Juntamos la gente al mediodía  y de ahí salimos hacia  aeroparque.

Hay una anécdota que siempre  destaco,  es que las armas del operativo  que había que llevar hacia el aeroparque y que no era fácil porque el momento era de un gobierno militar, fue Victorio Calabró el que las llevó. Es algo que al margen de muchas críticas que le hago,  trato de reivindicar siempre. No dudó en llevar las armas  en la camioneta  estanciera en esa época a la seccional.

Parten en un DC -3 ¿hacia dónde iba?

Teníamos  ya las coordenadas,  la relación con la gente de la tripulación que sabíamos que tanto Sosa que era el copiloto, como Fernández, que era el   comandante, eran considerados los dos mejores pilotos del cono Sur, porque no era fácil aterrizar en Malvinas en un espacio muy corto. Y estuvo a punto de abortarse el operativo.

¿Por qué?

Porque estábamos ya en aeroparque, ellos venían  con un vuelo de Tucumán y  venía demorado, y por el sistema  de trabajo  de las aerolíneas iban a reemplazar la tripulación en aeroparque. Ahí mismo  habíamos resuelto que si reemplazábamos la tripulación se  pasaba el operativo para otra fecha.

¿Quién financió ese vuelo?

Ese vuelo también es algo que hoy se puede hablar. Uno de los que lo financió fue un empresario. César Cao Sarabia, era el dueño de una fábrica de locomotoras –Emepa-. En esa época yo era vendedor de libros y para juntarnos en el grupo reducido de los 4-5 que estábamos en el armado,  planteamos armar un equipo de vendedores de libros para no despertar sospechas de que estuviéramos  5 tipos  charlando en un bar dos horas. Los llevé  a los compañeros a las actividades donde yo laburaba, nos dan el material y nos íbamos a los boliches para juntarnos con los libros de muestra para vender, pero ocurre que  pensamos vender realmente  el libro y ganar unos mangos y a Dardo se le ocurre  ir a ver a Cao Sarabia que es un tipo nacionalista, peronista, siempre muy cerca del general para ver de venderle una colección de Martín Fierro en  tapas de madera vitrificada como regalo empresario. Lo fuimos a ver   y después Dardo se junta con él y le habla del operativo, la idea que había. Este hombre es uno de los que aporta recursos, después hubo de organizaciones gremiales, pero  al  material de armas cada grupo  aporto  lo que podía. Decían que las armas eran de la UOM y era mentira. Nosotros aportamos un Remington  44 y un par de revólveres, cuando era difícil tener armas en ese momento.  Era un acontecimiento que un compañero mostrara una ametralladora y cómo funcionaba.

¿Ustedes llegan a Malvinas, plantan la bandera que flamea 26 horas en las Islas, cuánta gente era?

Un grupo de  18. Quedan vivos en la zona del Oeste, los muchachos de Merlo que son los que lleva Juan Carlos Rodríguez , después de zona norte, lamentablemente el grupo nuestro la mayoría pasaron a integrar Montoneros y muchos están desaparecidos, y otros murieron. En esa etapa todos los comandos  de juventud, después del  57-58 éramos  distritales, y a nosotros se nos ocurrió hacer un plenario con todos los comandos de la zona norte y terminamos armando la Juventud Peronista zona norte que la conducía Gringo, después él se retiró y quedé yo al frente. Y unificamos todos los comandos de la zona norte. Eso nos dio una capacidad de movilización grande como grupo autónomo  regional. Los demás eran estructuras nacionales, como la JP, etc.  Nosotros éramos un grupo regional importante porque teníamos  4 distritos muy bien organizados durante muchísimos años.

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