La Plata se une a la semana mundial del parto respetado
Silvana Eid Martinez
Uno de los tipos de violencia de género más sistematizada en la vida de las mujeres tiene que ver con la violencia obstétrica. Se basa en el maltrato que sufre la mujer embarazada al ser juzgada, atemorizada, vejada, lastimada física y emocionalmente, incluyendo el no respeto en sus decisiones durante la gestación y principalmente en el momento del paro.
En Argentina existe la Ley Nacional Nº 26.485 de Protección Integral a las Mujeres, que las resguarda contra la violencia obstétrica (entendida como aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicación y patologización de los procesos naturales).
Enalteciendo ese empoderamiento de las mujeres, a nivel mundial se celebra del 14 al 21 de mayo la Semana Mundial del Parto Respetado.
Anualmente para los encuentros se genera un lema que será el punto troncal de las charlas y debates. En el 2017 el leitmotiv es: «¿40 semanas?, el nacimiento tiene el momento justo, no el programado». Con este se busca problematizar sobre la gestación y los tiempos fisiológicos tanto de la madre como del bebé por nacer.
Las asociaciones y colectivos de la ciudad de La Plata se unen a la celebración de la Semana del Parto Respetado con una amplia agenda de actividades, a la vez que advierten que «la violencia obstétrica es una de las modalidades de la violencia de género». Remarcan a su vez que el lema de este año se trata de un disparador para reflexionar acerca del proceso del embarazo, el parto y el nacimiento.
¿Qué dice la ley?
La Ley Nº 25.929, conocida como “de Parto Humanizado o Respetado”, promueve que se respete a la mujer en sus particularidades (raza, religión, nacionalidad) y que se la acompañe en la toma de decisiones seguras e informadas.
La normativa establece que la mujer tiene derecho a ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pueden tener lugar durante el parto y postparto, y a participar activamente en las decisiones acerca de las alternativas que puedan existir; a ser considerada como persona sana, de modo que se facilite su participación como protagonista de su propio parto; y a un parto respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados.



