Awada marketinera
Por Circe Ramírez
Nada resulta más torpe, y oportunista a la vez, que la forma en que Juliana Awada, esposa del presidente Mauricio Macri, realiza labor de marketing de su negocio de ropas, desde las páginas “sagradas” de la Presidencia de la nación.
Nunca en la historia de este país se había manipulado de tal manera ese sitio oficial que debe inspirar el mayor de los respetos en su mensaje comunicacional a la hora de mantener informado a los más de 40 millones de argentinos sobre la gestión presidencial- Lo insólito es que la primera Dama, lo utiliza de la forma más arbitraria para hacer promoción de su figura y su marca.
Si alguna duda le queda a nuestro lector habitual sobre este insólito hecho, lea lo que dice la Biografía de Awada, http://www.casarosada.gob.ar/primeradama/biografia., en uno de cuyos primeros párrafos plasma:
“Antes de convertirse en la Primera Dama de Argentina en diciembre de 2015, Juliana era una reconocida empresaria e ícono en la industria textil y de moda que modernizó la marca de ropa Awada que sus padres fundaron en los años 1960. Hoy Awada es una de las marcas más exitosas y aprobadas en Argentina, proporcionando diseños innovadores y elegantes para mujeres dinámicas y emprendedoras.
Con el amparo de su marido y la corte que lo rodea en La Rosada, Awada impone su marca dejando ver a los ojos atónitos del lector más imparcial, cómo la esposa del presidente prioriza su interés propio, obviando principios éticos relevantes para lograr atraer el interés público, a través de su “mercancía”.
Un mensaje makertinero, que contrasta poderosamente con la denuncia hecha por La Alameda , a la marca Cheeky de Juliana Awada filmada cuando realizaba trabajo esclavo en setiembre de 2006 y en marzo de 2010. A pesar de los testigos y las inapelables imágenes de las cámaras ocultas, también la justicia hizo la vista gorda con estas denuncias.
Ahora, para colmo, esta biografía, con más frases de anuncio publicitario, que otra cosa, busca instalar a Awada como una empresaria seria, cuando aún están frescas las manchas del trabajo esclavo en sus talleres.



