La leche, también de ronda
Por Margarita Pécora
Cuando uno escucha mencionar la palabra leche, imagina de manera instantánea un vaso lleno del blanco y nutritivo alimento de origen animal que figura entre los más consumidos tradicionalmente, y recomendados no solo para alimentar a los niños y ancianos, sino a personas de todas las edades que aprecian sus grandes aportes de vitaminas y calcio. La leche, es por tanto, como el pan de cada día, que no puede faltaren la mesa familiar.
Pero sucede que últimamente en la Argentina, potencia ganadera como pocas en la región, aunque cueste creerlo, comprar un litro de leche se está convirtiendo en una misión casi imposible. El costo en las góndolas de un sachet de leche puede llegar hasta los 18 pesos, sin embargo, los productores lecheros, esos que están en las tranqueras, en los tambos esforzándose para extraer a las vacas la leche pura, solo reciben 4 pesos por cada litro que, después sometido a proceso industrial para obtener la leche descremada o semidescremada, puede triplicarse, sin embargo los tamberos se siguen quedando con esa mísera ganancia.
El problema parte de una crisis en el sector lechero, que tiene que ver con diversos factores , desde económicos hasta climatológicos, agudizados en los últimos meses por las medidas de ajuste del Gobierno que no ha encontrado la fórmula del equilibrio para hacer que cada cual gane, en correspondencia con lo que produce.
Y ese es el motivo de la anunciada protesta de trabajadores lecheros que regalarán los sachets de leche en Plaza de Mayo, en un gesto similar al que protagonizaron en días recientes los productores de Río Negro y Neuquén que en la misma céntrica plaza de la Capital Federal, a las puertas de la Casa Rosada, regalaron manzanas y peras.
Con esta peculiar manera de protestar, cerca de 70 mi productores cerca de 70 productores encontraron la manera de decir al Gobierno que sufren la falta de rentabilidad del sector frutihortícola en el sur, donde dicen que hay 2.000 productores en riesgo y peligran más de 60.000 empleos.
La medida es un cambio de modalidad en la protesta rural , menos agresiva y despierta la solidaridad de la gente. Regalar los alimentos busca llamar la atención de las autoridades y que tomen carta en el asunto, y regalar la leche como lo harán los productores argentinos tiene un costado humano que rescato, al compararlo con la forma de protesta que usaron recientemente en la ciudad mejicana de Chihuahua, cerca del Palacio de Gobierno, donde tiraron a la calle nada menos 20 mil litros de leche porque determinada empresa no les ha pagado el producto.
La diferencia está en que el pueblo argentino que es el que sufre no poder comprar la leche, se siente identificado con el productor afectado, que prefiere regalarle el alimento antes que tirarlo. Ambos, pueblo y productor son en definitivas víctimas de políticas económicas erróneas y por tanto, los une la solidaridad sobre todo hacia aquellos que por culpa de la crisis del sector, ya empiezan a cerrar tambos y dejar sin empleo sobre todo en la zona central del país, a trabajadores que son el sostén de innumerables familias.
Y todo esto ocurre mientras da vueltas en el Congreso de la nación, un proyecto de Ley que propone declarar la emergencia económica financiera para la lechería por un año. Ojalá no sea condenado al cajón, y pierda estado parlamentario, porque si esta crisis no se reconoce y debate en el Congreso con toda urgencia, la leche, las frutas y todo lo demás tendrán una ronda imparable en la Plaza de Mayo, pantalla al mundo, a fin de cuentas, sobre la vergonzosa y a la vez triste situación que sacude a la Argentina.



