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San Cayetano ante un nuevo calvario Por: Margarita Pécora

Los cálculos  más conservadores afirman que más de  100 mil personas marcharon desde la iglesia de San Cayetano en el barrio de Liniers,  hasta Plaza de Mayo enarbolando   una gigantesca tela  que dejaba leer   “Tierra, techo  y trabajo” sumadas al clásico pedido  bíblico de  «Paz, Pan y Trabajo, aunque la pretendida  paz  sonara paradójica en semejante contexto.

La víspera de esta peregrinación, los Medios en todo el país se  colmaron de  testimonios de fieles que aseguraban haber aguardado fervorosamente, algunos durante tres meses , la llegada de esta fecha, para  agradecerle al tan popular  Santo por su extraordinario poder de protección de  los males. Pero este año  lo que cambió fue, que junto con la gratitud  le trajeron a San Cayetano  un listado de pedidos nuevos, todos cargados de necesidades y sufrimientos,   que los están conduciendo al calvario.

Por eso  no fue una casualidad, sino una causalidad,  que  este domingo el fervor religioso  y el clamor  popular  se mezclaran –como un compuesto químico  que en presencia de  la llama del ajuste brutal, está provocando una reacción popular, entre quienes han sido  despojados de los  puestos de trabajo sin ninguna contemplación, y las millones de familias que sienten  la embestida sobre los alimentos cada vez más caros  e imposibles de llevar al hogar.

Por eso en esta marcha, iban a la cabeza las organizaciones de la economía popular, Barrios de Pie y la Corriente Clasista Combativa con el acompañamiento de las dos CTA, gremios enrolados en la CGT y sectores vinculados a la Pastoral Social de la Iglesia Católica.

La exigencia  de un Comité de Crisis, fue  presentada como un modo de contrarrestar  las medidas de ajuste  que  ya se sienten como  latigazo sobre la espalda  de los trabajadores y pueblo en general, fue el mejor modo de decir  que llegó la hora de la unidad  para  poner el freno   a la  loca  carrera   de la maquinaria neoliberal  que  espera  con espíritu entreguista la llegada del FMI para  endeudar más al país, mientras  hacen todo lo posible por subir más y más el precio  a los alimentos básicos,  como  la carne, el pan, la leche, el aceite, la manteca, por mencionar unos pocos.

 

Razón de más para que la  bronca   reviente  cada día con mayor fuerza  sobre calles y avenidas , contra los  que llegaron al poder  blandiendo promesas de felicidad y confort, pero saqueando el bolsillo de los más humildes y  no  de los poderosos.

Ese frenesí  popular contra  la demoledora maquinaria neoliberal que tiene al gobierno de Cambiemos al volante, lo vimos expresarse este domingo  en una marcha que  bien se ha dicho  cursó  entre la fe y los reclamos. Baste citar al Papa Francisco  que deseó  a todos los argentinos  «que nunca les falte trabajo», a través de  una carta enviada desde el Vaticano, que leyó el cardenal Mario Poli.

Y volviendo al reclamo de paz junto con pan y trabajo…¡Cómo pedir la paz, mientras miles de familias piden comida en los merenderos o comedores populares, para poder sobrevivir. Niños, adultos, seres humanos dignos de trascender, peleando por un derecho inalienable de la vida: el plato de comida!. Esta enfática expresión  del eminente escritor y periodista Osvaldo Bayer, nos convence de que San Cayetano   es  testigo en la Argentina  de un nuevo calvario.

 

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