Turismo en picada Por Margarita Pécora B.
Uno puede imaginar como quiera al Sector del Turismo, pero la manera más gráfica de representarlo en un contexto mundial, es como una tabla de salvación para un país con reservas turísticas, pero que se ha ido sumergiendo en la pobreza.
La importancia del turismo en la creación de puestos de trabajo y la reducción de la pobreza es considerada cada vez más, a nivel mundial, como una fuente importante de crecimiento económico. No solo lo ha señalado el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, sino también la Organización Internacional del Trabajo que lo vincula al trabajo decente como una de las oportunidades para hombres y mujeres de obtener trabajo productivo en condiciones de libertad, equidad, seguridad y dignidad humana.
Sin embargo cuando un país como la Argentina, dueño de un emporio de riquezas turísticas y culturales que han sabido cautivar al mundo, como son los pueblos originarios, cambia su modelo económico usando terapias de choque ante la inflación, como es el brutal ajuste, los despidos, el alza de los precios contrapuestos a la baja de los salarios, y los tarifazos que afectan a los trabajadores, y a la sociedad en general desmembrada de la clase media para hundirse en la pobreza, entonces el país empieza a dejar de ser visto por el turismo internacional como un destino atractivo, cautivador y mucho menos económico.
En el Turismo receptivo (extranjeros que ingresan a la Argentina) ya manifiestan desmotivación, fundamentalmente de índole económica, porque no les resulta ventajoso venir al país desde muy lejos, a pagar hoteles o teatros más caros que antes, o comprar souvenirs diez veces más costosos que en cualquier otra parte del mundo, y para colmo encontrarse en la calle con la gente disgustada, protestando en las plazas contra el alza del costo de la vida, aferrados a una postergada decisión de la Justicia para saber cómo van a seguir viviendo.
La página Web del INDEC deja leer claramente resultados preocupantes de la actividad del turismo en franca picada: En el mes de abril de este año, por ejemplo, se estimó un total de 177,1 mil llegadas de turistas no residentes, representando una disminución interanual de 6,1% a los Aeropuertos Internacional de Ezeiza y Aeroparque Jorge Newbery. El saldo de los turistas internacionales resultó negativo en 80,4 mil turistas, como consecuencia del menor flujo de llegadas de turistas no residentes.
Y esto no es de ahora, ya desde el primer bimestre del actual año, se reporta una caída en el número de turistas extranjeros que arribaron al país, y que fue según Indec, de 406.300 personas, es decir 8,8% menos que en el mismo período del año anterior.
Por ejemplo los turistas brasileños, ahora se quedan menos días y gastan menos dinero. Por otro lado, en el verano que pasó, llegó solo la mitad de turistas que se esperaban en la Comarca Andina, dejando como saldo una fuerte caída de turistas en la zona de Chubut y El Bolsón.
Lamentablemente se pierde de vista que el sector del turismo cuenta con un amplio espectro de posibilidades para contribuir con la lucha contra la pobreza del mundo y que la gran industria de viajes y turismo representa actualmente más del 10 por ciento del PIB mundial y genera más de 230 millones de empleos
Pero hasta el momento, como está y se proyecta la situación económica en la Argentina, según las medidas que viene aplicando el gobierno, se está perdiendo la visión de una industria del turismo competitiva donde los pobres tengan un rol protagónico para salir de este estado al que han sido condenados.
Pero para eso hace falta menos improvisación, menos ajuste por el lado de los pobres y más por el de los ricos y poderosos.
Este contingente de nuevos pobres que ha surgido en la Argentina podría dejar de serlo si se implementaran políticas más justas, y si se rescatara la visión para generar empleos locales decentes; utilizando mejor la construcción local; los valores culturales, la infraestructura local con medidas que preserven mejor el medio ambiente, y que proporcionen no solo una experiencia única para los turistas, sino que redunden en un turismo verdaderamente sustentable.



