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Señorea la crueldad

Por Margarita Pécora

Denuncias de robo de niños en un circo en Ituzaingó, han  originando  una batalla  campal entre vecinos. En las redes sociales apuntan contra la policía local, en el municipio.

Los   secuestros  extorsivos   han ido en aumento, y  de la misma manera  los asaltos a personas en sus  viviendas, para  configurar   un  abanico  de    manifestaciones   delictivas con  alto grado de crueldad    que  angustian a la sociedad argentina.

En parque Patricios, Noel, peluquero  vivió una película de horror, al ser asaltado en su propio domicilio y obligado  por los delincuentes a meter la cabeza en el inodoro mientras era despojado de  sus  pertenencias y  herramientas de trabajo. Solo un secador de pelos  le quedó  como  recuerdo de su profesión, a la que quiere volver, pero  está en shock.

Lamentablemente, si Usted  accede al sitio Web del Ministerio de Seguridad  de la Nación, solo encontrará  informes  de delitos del año  2015.  Nada  sobre estos  hechos de secuestros  pavorosos ocurridos en los últimos  6 meses   transcurridos que no son aislados, sino  recurrentes.  En cambio,   la página del Ministerio   exhibe  los  decomisos de marihuana y algunos allanamientos en barrios,  enfocados con grandilocuencia.

 

Sin embargo, todos los días   los canales de noticias dan cuenta de estos  episodios   de horror, inquietantes   que  llevan altas dosis de crueldad.

A juzgar  por los sicoanalistas,   los actos crueles se  definen como una respuesta emocional de indiferencia o la obtención de placer en el sufrimiento y dolor de otros,  o la acción que innecesariamente causa tal sufrimiento o dolor, ha sido considerada desde hace mucho tiempo como un signo de disturbio psicológico.

De este modo, la crueldad individual es simultáneamente crueldad social.

La crueldad social, el Terrorismo de Estado y todo tipo de violaciones a los Derechos Humanos, nos enfrenta a la dimensión inabarcable del horror que produce, significando una fractura no sólo en el devenir histórico colectivo sino también en el devenir subjetivo.

A esto tiene que dar respuesta el  actual  gobierno  con la urgencia y prioridad que los hechos demandan. La inseguridad y el  grado de crueldad  y ensañamiento  de los hechos delictivos que se están manifestando, no son una sensación,  sino una realidad que urge enfrentar.

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