CFK volvió y ya arrebata el sueño
Con semblante de paz y serenidad en el rostro, envuelta en un chal casualmente blanco, pero símbolo también de paz, volvió Cristina, la ex presidenta, la mujer, el mito caminando por el borde de la ancha grieta que hoy divide políticamente a la sociedad argentina.
Por Margarita Pécora
Muchos hubieran querido que la ex mandataria hubiese salido en loca carrera a ocultarse en el auto blanco acorazado de cuerpos policiales de seguridad, temerosa de que atentaran contra su vida, pero su gesto pidiendo abrirse paso hacia el pueblo que la aclamaba, inquietó a la seguridad que tuvo que hacerse a un lado sin poder impedir el abrazo, el cuerpo a cuerpo, y las lágrimas de emoción de los miles que allí se apretujaban ovacionándola.
Cálculos conservadores aseguraban por distintos canales, que no menos de 10 mil personas con banderas y carteles la esperaron durante largas horas desafiando el frio en la zona del Aeroparque. Una multitud que asustó y va a seguir robándole el sueño durante estos tres días a quienes quieren ponerla en el banquillo de los acusados, por presuntos cargos que quieren juntar como un “paquete” de revanchas, para tratar de encarcelarla.
Pero los cánticos populares traducían una advertencia temeraria: “Si tocan a Cristina, qué quilombo se va a armar”. Y la frase no por casualidad, hace recordar los consejos del Sumo Pontífice cuando pidió a los jóvenes que “armen lío”. También lo evocaron, los carteles escritos por gente mayor que le pedían a Dios protección para Cristina.
Mientras, en un lujoso hotel de Puerto Madero, el nuevo presidente de la nación vivía otra realidad entre choque de copas finas, rodeado de la cofradía de destacados dirigentes políticos y empresariales a los que trataba de enamorar y hacer sentir que ”no pasa nada”, que todo está bien.
Pero lo cierto es que Cristina volvió y su entereza asusta, y mucho más ese respaldo multitudinario del pueblo que ya le empezó a quitar el sueño a Mauricio, y los puntos de imagen también…



