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JORGE RULLI: “Eran tiempos muy duros”

Un fundador dirigente de la primera juventud peronista, desde épocas de la resistencia, es Jorge Eduardo Rulli, quien  narra para la audiencia de Comunas,  sus primeros pasos en el movimiento y vierte sus conceptos  y reflexiones sobre el pensamiento peronista de ayer y de hoy. Según su criterio, hoy “No hay pensamiento revolucionario,  el correlato de fuerzas  no permiten hacer otra cosa”.

Por Gabriel Russo

-Te iniciaste en la década del ’60, ¿qué hiciste concretamente?

Fue antes en el ’55 en realidad. Con la caída del peronismo, como tantos jóvenes que fuimos lanzados violentamente a una situación de rebeldía. Un país que cambió brutalmente y nos arrastró. Primero fue el bombardeo a la Plaza de Mayo  después la renuncia  del 31 de agosto, ahí salí a la calle con otros chicos del colegio y nos juntamos en una vereda en Santa fe. Tendría unos 15 años.   Me vinculé con Osvaldo Bustos que era un amigo del barrio y hacíamos  desastres solos, marcando la casa de los que habían puesto banderas en el ’55.

-¿Qué hacían?

Echábamos un balde  con  brea con ácido sulfúrico…íbamos a casa de gente que había festejado la caída del peronismo, después corríamos.

-Eras un ring raje pesado…

Después las ordenes de Perón que llegaban en el disco de pasta eran de tener ahí, nos dedicábamos todo el día a cortar teléfonos públicos, a sacarles las pasillas, esas cosas de chicos, y a pintar  paredes. Lo  que  yo pensaba que era original lo habían  hecho  otros .

-En esa  época empieza el Perón vuelve, ¿De qué proviene?

Imitaba el Cristo  Vence. Ese esquema la gente   improvisó con una v corta que empezó a estar en toda partes.  Es interesante porque fue grande la improvisación.  Yo consultaba y nadie sabía con qué pintar una pared. No es fácil cuando se tiene 15 ó 16 años y llegar a sentir la convicción de que se puede cambiar el mundo. En este caso era el retorno del Perón. Pero también fue convirtiéndose en un paquete que contenía cantidad de ideas y propuestas. .

-¿De qué clase venías?

De clase media, mi padre era pequeño productor, tenía un taller artesano convertido gracias al peronismo   en una pequeña fábrica que entró en crisis en el  ‘55. Yo trabajaba con él. Estudiaba en el colegio secundario. Es interesante decir que  el Nicolás Avellaneda era  bastante importante de Palermo y era una zona  liberada de antes de la caída del peronismo.

-¿En qué sentido?

Los comandos civiles manejaban el colegio y había un clima muy antiperonista. Lo formaban  jóvenes que estaban por todas partes   allanando casas de obreros,  en algunos barrios fueron duros como patotas, armados. Fue una época también muy dura.

Los primeros  paros de la CGT negra que presidían entre otros Fermini, digamos en la clandestinidad, los vi  en un barrio a grupos de obreros cerrando comercios con pistolas en la mano  directamente como si fuera zona liberada. Eran  tiempos muy duros.

Batallas por los bustos, por ejemplo que hoy mucha gente ni debe saber de qué hablamos. Pero habían  muchos bustos de Perón y de Evita y estos comandos iban y los arrancaban, los ataban con cadena a sus autos y los arrastraban. La gente  se oponía a tiros desde  las ventanas de los departamentos, se entablaban tiroteos, a veces  la gente los sacaban de noche y los escondían para evitar  eso.

-¿Te acordás de Andrés López que puso los bustos de Perón y Evita en el Aconcagua  y que la Libertadora mandó a sacar?

Una de las razones por las cuales el antiperonismo  no pudo construir nada importante ni duradero,  es porque no se puede  desde el odio. También eso ha sido un problema para muchos de nosotros porque en realidad  los hijos de muchísimos gorilas se hicieron peronistas en los años ‘60-‘70 y en cierta medida le cambiaron la trayectoria al peronismo, le incorporaron otras cosas y hoy los nietos de aquel mordisquito, debe estar en algún grupo socialista.

-Seguro, porque el odio no tiene imaginación..

Es una pena  porque los desencuentros los arrastramos, no  hemos podido resolver  tantas cosas en la Argentina.

-¿En la década del ’60 estuviste con quién?

Empezamos la juventud peronista  en la casa de Susana Valle, posteriormente reclutó a El Kadri, me afilio paralelamente  al Frente de liberación nacional argelino que abrió sus oficinas en Buenos Aires en esa época, éramos muy admiradores y fui a colaborar allí. Como  no había locales peronistas lo hice en el Frente y me encontré con montón de argentinos que todos venían del peronismo y les pasaba lo que a mí. Era muy común. Hicimos una fiesta y apareció y apareció Cachito, que era más joven que yo  y era hijo del profesor de árabe allí en la mezquita del centro islámico. En esa época todo era muy rápido, lo hablé y al otro día ya estaba sumado a la juventud peronista. Todos los días  se reunían  peronistas en la  esquina de calle Esmeralda a cantar la marcha peronista y  armar acciones.

-¿Qué hechos políticos recordás trascendente como  militante de la juventud peronista?

Muchos en tantos años. Toda la lucha que llevamos para el retorno de Perón en el ’64 fue lo más importante, lamentablemente terminó mal por situaciones que superaban al peronismo, más allá de su estrategia y respaldo popular, creo que fuimos víctimas de situaciones globales..

-También por López Rega.

También eso, por no adecuarnos de algún modo a la realidad, pero  me refería al paradigma cubano que se  impuso  tan fuerte en aquellos años con la URSS detrás, y la inevitable marxitización de ciertos sectores del peronismo, de todos  en realidad, era un pensamiento de época en los años ’60, que tiene que ver con la vanguardia y con elementos fundamentales del marxismo que se van a difundir y llevan en pleno  ’64 cuando estamos a semanas del regreso del Perón, a una interna para resolver  contradicciones. Hubo una interna contra Vandor  conducida por Rearte y Balota, desde el periódico compañero, que lleva a que todo  lo que  decía retorno,  se pierda y esto es simultaneo con que Perón de alguna manera creo que  contaba con el reaseguro de que si no lo dejaban entrar con argentina  se podía quedar en otro lado.

-¿Vandor  trabajó para que Perón tampoco regresara, proponía  peronismo sin Perón?

De alguna manera solapada porque cuando asumen ellos  lo que hacen es puramente formal, van a Montevideo a esperarlo, pero no hay ni un paro general ni nada fuerte,  es un momento  muy extraño . Un libro  que va a ser presentado en los próximos días,  habla de toda esa época y le llama la atención al autor que no hubo ninguna conmoción de ese frustrado  retorno de Perón y eso fue debido  en buena medida a las contradicciones internas del peronismo de pérdida del sentido de unidad y mística.  No niego que Vandor era enemigo interno, pero  se necesitaba a todos . Esto  es no entender de la conducción que fue lo que pasó.

Esta es una práctica que tuvo que ver con un paradigma que desapareció  ahora  con la presencia del Papa se  levanta el bloqueo y se reabre la embajada de EE:UU  de  Cuba, se demuestra que termina un ciclo.  Y nosotros  seguimos hablando, divagando  sobre el peronismo.

Para rescatar el peronismo  tenemos que adecuarnos  a  la mano que viene, y eran los manuales que llegaban de  Cuba sobre el marxismo. Los que  iban a la escuela de la MST a Brasil  leían esos libros que eran  de cabecera de Montoneros. Eran desvaríos, todos  hemos aportado con nuestros errores a un fracaso común.

-¿Vos escribiste un libro?
Sí, “Peronismo, cuenta pendiente”,  e hice una película. Trabajo constantemente. El libro recoge anécdotas y sigo  los paradigmas sobre el nacionalismo  revolucionario  y  una serie de gobiernos militares y populares a lo largo de A. Latina donde Perón fue el que llegó más lejos de todos. El paradigma cubano -que fue  hegemónico durante muchos años-, creo que Perón , lo hable con él, y en cierta medida el Che Guevara en visitas a Madrid trataron de limar   los conflictos posibles que habían.

Era importante el diálogo  se dio creo  en la Cumbre, pero no en las bases peronistas, donde  había sector que respondía más al paradigma cubano. Eso se resolvió con sangre y desvaríos. Es un tema interesante plantearlo así para entender  muchas cosas.  No justifico  a López Rega. Perón me dijo que no  podía  hacer la revolución con los buenos nada más. Ocupé un lugar y pienso  que no está mal que los constructores construyan con bosta. Nunca estuve de acuerdo con los “peroncitos”, nada uno tiene que hacer lo que mejor cree.

-¿Sobre el gobierno de  Néstor y Cristina que opinás?

Estoy entre los que dicen que no son peronistas. Hice una película   y ellos tienen  un correlato en países de la región muy parecido y siempre el enemigo es siempre un Medio monopólico de la prensa, el discurso es de izquierda,  la práctica no, el modelo económico es de gran producción  de conmodities, materia prima para China, despreocupación  del medio ambiente.

Creo que  los que están enamorados de este gobierno, tiene que ver con el cansancio, generación que dice déjame querer algo, aunque sea mal; una generación que ya no habla de revolución en la Argentina.

El tema es el posibilismo. No hay pensamiento revolucionario,  el correlato de fuerzas  no permiten hacer otra cosa. La izquierda hoy  hace las tareas que tenia que hacer la  derecha.   Hoy a  la Sociedad Rural  argentina, pueden ir a comer un menú ejecutivo por  110 pesos. Esa ya no es oligarquía.

-¿No creés que este gobierno ha cumplido con los principios básicos del  ser peronista?

Creo que no, vivo en zona del tercer y  cuarto  cordón. Eso es para un debate. El tema de la deuda no se ha resuelto, hay industria de la deuda y lo último de lo  que nos hablan es del respaldo chino. Hemos retrocedido mucho y nos  hemos llenado de relatos y discursos. Es mi tema a investigar. Este Gobierno tiene que ver con los procesos que se dieron en los ’70 imbricación de  otros paradigmas en el paradigma  peronista.

 

 

JORGE EDUARDO  RULLI-  (Bs As, 1939) es experto en desarrollo sustentable y uno de los fundadores del Grupo de Reflexión Rural que inició en la Argentina la lucha contra los transgénicos.

 

Es autor del libro, “Peronismo, cuenta pendiente”. Fue coautor de diversos libros tales como “Transgénicos y fracaso del modelo agropecuario” (2003).

 

En febrero del 2008 presentó su obra – editada por Corregidor – el “Libro de los Editoriales”, una recopilación de sus editoriales en el programa Horizonte Sur, de Radio Nacional AM, leídos en los años 2005 y 2006.

 

Ofició de relator en la película “Los malditos caminos” de Luis Coco Barone (2002).

 

Dirigió el Programa Horizonte Sur en Radio Nacional AM junto con un equipo periodístico del GRR.

 

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