SMATA ANTE LA CRISIS : «Hacer lo imposible para que la fábrica no apague la luz»: Pignanelli defendió la implementación del banco de horas

En un contexto marcado por la caída de la producción, la escasez de componentes importados y la pérdida de puestos de trabajo en la cadena autopartista, el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) viene consolidando una política de preservación del empleo basada en la negociación de esquemas de «banco de horas». El secretario general del gremio, Ricardo Pignanelli, explicó los fundamentos de esta estrategia pragmática que ya se aplica en plantas clave del país, como la Fábrica Santa Isabel de Renault en Córdoba y los establecimientos bonaerenses del grupo Mirgor.

El máximo referente del gremio de los mecánicos argumentó que ante la pasividad del gobierno en materia de desarrollo industrial, la prioridad absoluta del gremio es mantener activas las plantas y proteger las dotaciones de personal. Pignanelli remarcó esa postura al señalar que “cuando el Estado se retira, lo peor que podemos hacer es no sentarnos a conversar y tratar de solucionar los problemas y que sigan las luces de las fábricas prendidas. Eso es fundamental”.
Una lección de vida frente a las crisis de la industria
Para contextualizar el criterio gremial de sostener la producción en momentos recesivos, el líder del SMATA recordó una experiencia personal de la década del 70 vinculada al cierre de una planta histórica.

“Me lo enseñó mi viejo, allá por el año 78, que laburaba en la Planta San Martín de General Motors, cuando se va en el 77, lo encuentro en un almacén que habíamos puesto lagrimeando y como todo pendejo le digo que no llore por esa fábrica. Mi viejo me paró y me dijo que si la fábrica seguía con la luz prendida, por ahí me podía tomar a mi. Eso fue una enseñanza muy fuerte para mi porque me estaba diciendo algo muy profundo. Gracias a dios, después entré en Mercedes Benz ese mismo año y ahora estoy haciendo lo imposible para que General Motors tampoco se vaya. Por eso apostamos a un producto nuevo que esperemos que cuando llegue tengamos más laburo”, remarcó el dirigente.
A partir de esta visión, la conducción sindical de SMATA encuadró el reciente entendimiento alcanzado con la firma Renault para sus 1.200 operarios de la planta de Santa Isabel, mecanismo enfocado en respaldar el proyecto de producción mundial de la pick-up Niagara tras una inversión de 350 millones de dólares. Sobre ese convenio particular, el sindicalista explicó que “en Renault, no hicimos ni más ni menos que lo mismo. No me asusta la discusión de la evolución. Si tengo en claro que tengo que hacer lo imposible para que la fábrica no apague la luz y que mis compañeros mantengan el mejor poder adquisitivo”.

Un mecanismo histórico para mitigar suspensiones y paradas de planta
Frente a las voces que tildan estas adendas convencionales como un retroceso en las condiciones laborales tras la aprobación de la reforma laboral, Pignanelli aclaró que la administración del tiempo de trabajo no es una novedad dentro del sector automotor, sino un recurso adaptativo frente a los vaivenes de la economía real y la provisión de insumos importados. “El banco de horas del que todos hablan, se discutió en 1996 con Toyota cuando vino al país y se discutió bien para la época de crisis, o cuando no llegaban las autopartes que se fabrican afuera. La fuimos arreglando con el tiempo. La cuestión es discutir. En esta época es cuando más hay que discutir. Creo que lo que estoy haciendo es lo correcto”, afirmó.

El esquema adoptado en Renault permite acumular las horas trabajadas en momentos de alta exigencia para canjearlas por licencias pagas durante baches productivos, evitando así esquemas de suspensión de personal. Este antecedente se acopla al firmado semanas atrás con el grupo autopartista Mirgor para sus plantas de Garín y Baradero, donde se fijó un tope de 200 horas por operario para enfrentar paradas por falta de insumos, manteniendo la cobrabilidad total de los salarios mensuales.
Críticas a la falta de diálogo del Gobierno y el desafío del capital internacional
El titular del SMATA diferenció la predisposición del sector privado de la postura que muestra el Poder Ejecutivo Nacional frente a la problemática que atraviesa el entramado automotriz. Al respecto, Pignanelli rescató una frase histórica al señalar que “José Rodríguez siempre me decía que no hay empresarios buenos o malos, hay empresarios. Por supuesto que entre los empresarios siempre se va a encontrar a algunos que estén dispuestos al diálogo, y el diálogo es lo que nos va a sacar adelante. Tenemos un problema en el país y es por falta de diálogo, no podes hablar con un sordo que no quiere hablar con vos. El Gobierno no tiene diálogo, si lo tuviera habían muchas cosas que se podían haber arreglado sin que sean tan traumáticas”, sostuvo.

En ese sentido, advirtió que la ausencia de políticas industriales integrales no afecta en forma aislada al sector automotriz, sino que repercute en el conjunto de la manufactura nacional, obligando al gremio a buscar alianzas estratégicas para mantener la competitividad exportadora. “Los extremos nunca traen soluciones, la solución está en el diálogo y ahora viene algo más dificil que es discutir con los chinos. Estamos tratando que entren con las plantas que tenemos en el país. Algunos ya empezaron a venir a Argentina y están diciendo a muchas sucursales a decir que quieren un modelo nuevo. La prioridad nuestra tiene que ser exportar, nosotros habíamos llegado a un buen margen de exportación. Si lo que viene es para exportar en un 70%, ahí vamos a generar trabajo y entrar en equilibrio. No es un tema de la industria automotriz nada más, acá tenemos un problema en toda la industria”, concluyó el líder de SMATA.
FUENTE, MUNDO GREMIAL



