Gremios aprovecharon la visita de Milei a Rosario para denunciar el ajuste y llamar a rechazar su presencia en la ciudad

ATE, sindicatos del transporte y organizaciones sociales protagonizaron una movilización paralela al acto oficial por el Día de la Bandera. Rodolfo Aguiar encabezó las críticas y sostuvo que el Presidente debería ser declarado “persona no grata” en todo el país.
Una de las voces más contundentes fue la del secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, quien en la previa de la llegada del mandatario convocó abiertamente a manifestarse contra su presencia en la ciudad: «Tenemos que boicotear la visita de Milei a Rosario. Alguien que destruyó el federalismo tiene que ser declarado persona no grata en todas las provincias del país», sostuvo el dirigente estatal en un mensaje difundido horas antes del acto oficial.
La declaración se sumó a otro pronunciamiento realizado por el gremio durante la jornada previa al 20 de junio, donde Aguiar afirmó que «Milei y su gobierno representan todo lo contrario a los valores de nuestra enseña patria» y cuestionó duramente la situación social y económica que atraviesan amplios sectores de la población.
El posicionamiento de ATE fue acompañado por organizaciones sindicales y sociales que convocaron a una movilización paralela en el centro rosarino. Desde ATE Rosario definieron la actividad como un acto «en repudio a Milei, contra el ajuste y la entrega, en defensa de la soberanía nacional», bajo las consignas de «resistencia, lucha y unidad».
La protesta tuvo como punto de concentración la Plaza Pringles y reunió a representantes de distintos sectores gremiales, entre ellos sindicatos vinculados al transporte, actividades portuarias y organizaciones que vienen manifestando preocupación por la situación económica y laboral.
Los cuestionamientos estuvieron dirigidos principalmente a la caída del poder adquisitivo, el aumento de los despidos, el retroceso de la actividad económica y las consecuencias que, según los gremios, están teniendo las políticas de ajuste sobre las provincias y los municipios.
En ese marco, la figura del federalismo apareció como uno de los ejes más repetidos durante la jornada. Diversos dirigentes sostuvieron que las medidas adoptadas por el Gobierno nacional afectan especialmente a las economías regionales y profundizan las dificultades financieras de los distritos del interior del país.
La movilización también dejó al descubierto un creciente nivel de coordinación entre organizaciones sindicales que, más allá de sus diferencias sectoriales, coinciden en la necesidad de construir respuestas conjuntas frente al actual escenario económico.
Para los gremios participantes, la fecha elegida no fue casual. Consideraron que el Día de la Bandera constituía un marco adecuado para plantear una discusión sobre soberanía, producción, empleo y desarrollo nacional, conceptos que atravesaron buena parte de los discursos y mensajes difundidos durante la jornada.
Si bien el acto oficial se desarrolló con normalidad, la visita presidencial quedó acompañada por una contraescena sindical que buscó instalar otra agenda: la preocupación por el empleo, la pérdida de ingresos y el futuro de la actividad productiva.
Las declaraciones de Aguiar fueron las que sintetizaron con mayor claridad ese clima de confrontación. Al llamar a «boicotear» la presencia presidencial y reclamar que Milei sea declarado «persona no grata» en las provincias, el dirigente de ATE dejó en evidencia el nivel de tensión que atraviesa hoy la relación entre una parte importante del movimiento obrero y el Gobierno nacional.
Más allá de la jornada del 20 de junio, los sindicatos dejaron un mensaje que apunta a proyectarse en los próximos meses: la conflictividad social y laboral seguirá ocupando un lugar central en la agenda gremial mientras persistan los reclamos por empleo, salarios y condiciones de vida.
FUENTE. MUNDO GREMIAL



