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Gremio de informáticos denunció que las empresas dibujan los sueldos y que los despidos crecieron un 67%

A través de un durísimo informe técnico, la Asociación Gremial de Computación (AGC) desarmó las estadísticas presentadas por la cámara empresaria CESSI, que fijó el salario promedio informático en $3,3 millones. El sindicato demostró que el número «no representa a nadie», que los sueldos reales cayeron a fin de año y que la supuesta «escasez de talento» es una excusa para bloquear el convenio colectivo en el sector.

El sector tecnológico, largamente presentado por las corporaciones como una burbuja de salarios suntuosos e inmunidad ante las crisis, ingresó en un terreno de disputa estadística entre la patronal y la Asociación Gremial de Computación (AGC). El sindicato emitió un minucioso descargo contra el último «Reporte del Sector del Software y Servicios Informáticos» elaborado por el observatorio (OPSSI) de la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI) y desmiente que el salario promedio alcance los $3.300.000.

salarios informaticos

El documento de la CESSI, correspondiente al balance de la actividad, afirma que el salario promedio bruto sectorial es de $3.296.607 y asegura que hubo una supuesta recomposición anual del 42,5% que le habría ganado a la inflación. Sin embargo, desde el sindicato de los informáticos salieron al cruce de forma inmediata para denunciar que ese número carece de rigor, esconde una fuerte ola de cesantías y «a las claras, no representa a nadie».

De acuerdo con el análisis de la AGC, la metodología de la CESSI arrastra un vicio de origen: se basa en una encuesta voluntaria a solo 235 empresas asociadas, que emplean a 40.170 personas, sobre un universo real que supera los 155.000 registrados en todo el país. Al calcular un promedio y no una mediana, la cifra se desplaza artificialmente hacia arriba por los millonarios haberes de directores, gerentes y personal jerárquico fuera de convenio.

El quiebre matemático: los sueldos duplican las exportaciones

El cuestionamiento más severo de la organización gremial desnudó una inconsistencia matemática insalvable en el propio balance de las empresas. Si se toman los datos de la CESSI (155.545 puestos de trabajo formales a un promedio bruto de $3,3 millones) y se proyecta la masa salarial anualizada (incluyendo los doce meses más el aguinaldo) convertida al tipo de cambio MEP de $1.274 que cita la propia Cámara, el costo laboral del software treparía a los USD 5.233 millones anuales. La paradoja está en que el mismo informe de la CESSI declara que las exportaciones totales del sector representaron apenas USD 2.651 millones.

“Si la masa salarial duplica esas exportaciones, no quedaría margen para mercado interno, infraestructura, impuestos, alquileres ni ganancias. El sector estaría operativamente quebrado”, sentenció la AGC, demostrando el desfasaje del relato corporativo.

En contraste, los números que procesa el Observatorio del Trabajo Informático (OTI) del sindicato, basados en los registros oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y la AFIP, muestran una realidad consistente con la economía real: sobre un universo de 171.316 informáticos, la mediana salarial real se ubicó en $1.512.473 para el segmento de software y en $1.249.397 en hardware. Con estas planillas, la masa salarial global en dólares se consolida en USD 2.644 millones, encajando con el volumen de ventas al exterior y los márgenes de ganancia comercial del mercado interno.

Tres verdades ocultas: caída real, despidos y el fin de la «falta de talento»

La AGC desglosó el reporte patronal para poner en evidencia tres variables que la mesa empresaria prefirió omitir en sus comunicados de prensa:

  • El salario real se desplomó a fin de año: El propio reporte de la CESSI admite de forma sutil que en el trimestre octubre-diciembre los sueldos nominales avanzaron un 5% frente a una inflación del 8%. El documento lo dice textualmente: el poder adquisitivo “cayó un 2,4% con respecto a septiembre”. Esta tendencia a la baja coincide con las planillas del OTI de la AGC, que registraron una pérdida de 4,7 puntos contra el índice de precios para los trabajadores no convencionados.
  • Los despidos crecieron un 67%: La cámara empresaria intentó matizar la situación mostrando una tasa de rotación general estable del 21%. No obstante, al desagregar el indicador, la tasa de despidos directos saltó del 3% al 5% en un año. «En 2025 las empresas del sector despidieron más, y los trabajadores, enfrentando un mercado contractivo, renunciaron menos», explicaron desde el gremio, vinculándolo a la primera contracción neta del empleo informático (con una pérdida de 94 puestos al cierre del año).
  • Se cayó el mito de la escasez de programadores: Durante una década, las patronales argumentaron que la «falta de talento» y personal calificado les impedía atarse a las pautas de un convenio colectivo. El informe de la CESSI sepultó esa versión: la disponibilidad de recursos calificados cayó al quinto lugar de las preocupaciones de los gerentes, siendo desplazada al primer puesto por el ítem de los «costos salariales». Según el sindicato, el problema de las firmas ya no es la falta de personal, sino el recelo a pagar lo que el personal requiere para no perder poder de compra.

El Convenio Colectivo como único escudo frente a la inflación

Frente a la vulnerabilidad de las negociaciones individuales de los informáticos fuera de convenio, la AGC expuso el balance de su propia paritaria. Mientras la mediana general del software libre quedó estancada en $1,5 millones, la mediana salarial bajo el Convenio Colectivo de Trabajo (CCT) de la AGC se ubicó un 81% por encima, alcanzando los $2.735.910.

Esta marcada brecha, señalan desde la AGC, no se asocia al seniority de los programadores, sino a la fuerza de la organización colectiva. Durante el período analizado, los informáticos amparados bajo el convenio del gremio percibieron cuatro actualizaciones paritarias trimestrales consecutivas (+11,8% en el primer trimestre, +9% en el segundo, +6% en el tercero y +6% en el cuarto). Esto arrojó un acumulado anual compuesto del 36,9%, logrando ganarle de forma neta a la inflación general (que promedió el 31,5%) por 5,4 puntos porcentuales.

Por otra parte, la AGC confirmó que ya selló para el segundo trimestre de 2026 un incremento del 9,4%, blindando una vez más las planillas salariales frente al 7,1% de inflación proyectada por el Banco Central para el mismo período.

Desde la conducción de la organización gremial concluyeron que, ante el evidente agotamiento de los argumentos corporativos, resulta urgente e impostergable la plena institucionalización y aplicación del Convenio Colectivo de Trabajo 1696/23 en toda la actividad para fijar escalafones por categoría, reglas claras de contratación y previsibilidad económica ante el adverso contexto del mercado tecnológico nacional

FUENTE.   MUNDO GREMIAL

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