Política

Se derrumba Javier Milei en encuestas, mientras crece Axel Kicillof: rechazo al modelo económico libertario

Un nuevo informe posiciona al gobernador bonaerense con una intención de voto de 45,8%. El estancamiento en la proyección del Presidente encuentra su explicación fundamental en el plano económico

El escenario político y social argentino consolida su tendencia hacia una polarización extrema, a un año de las elecciones; con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, creciendo en intención de voto y el presidente de la Nación, Javier Milei, aumentando su imagen negativa.

El más reciente estudio de opinión pública a nivel nacional, desarrollado por la consultora CEOP Latam a mediados de mayo y citado por el programa Minuto Uno de C5N expone una radiografía social donde las identidades ideológicas se encuentran partidas prácticamente a la mitad, con un 36% de los ciudadanos identificados con la derecha o centro derecha y un 38% alineados con la centro izquierda o la izquierda.

Este equilibrio de fuerzas se traduce de forma directa en un escenario de tercios atenuado, donde dos figuras nítidas se consolidan en la vanguardia: el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y el presidente de la Nación, Javier Milei.

Ambos dirigentes retienen las preferencias de los sectores más decididos, registrando lo que los analistas denominan un «empate técnico» en sus núcleos duros de votantes, que rondan el 30% de las adhesiones. Sin embargo, al profundizar el análisis sobre el potencial de crecimiento y la resistencia electoral de cada uno, el informe enciende luces de alarma para el oficialismo y abre un horizonte de proyección sustancial para el arco opositor vinculado al kirchnerismo-peronismo.

La brecha de la potencialidad electoral

El dato analítico más relevante surge al contrastar el «piso» (voto seguro) con el «techo» (voto probable) de los dos principales candidatos. Mientras que en el voto firme existe una paridad absoluta —con Kicillof en un 30,3% y Milei en un 29,9%—, la capacidad de captación de los ciudadanos indecisos o independientes marca una distancia metodológica clave.

El gobernador de la provincia de Buenos Aires demuestra una notable elasticidad electoral. Su voto probable (15,5%) se suma a su núcleo duro y lo proyecta a un techo total del 45,8%. Esta diferencia de quince puntos entre su base y su potencial máximo perfila un volumen político que, bajo el actual sistema electoral, le otorgaría posibilidades concretas de imponerse en una primera vuelta.

Por el contrario, el presidente de la Nación exhibe síntomas de encasillamiento. Su voto probable es de apenas el 6,9%, lo que sitúa su techo electoral en un 36,8%. Este comportamiento técnico evidencia que el mandatario retiene de manera casi exclusiva a sus convencidos, pero experimenta serias dificultades para permear en otros estratos de la sociedad, un fenómeno asociado a la baja sostenida en sus niveles de popularidad general.

Se derrumba Javier Milei en las encuestas, mientras crece Axel Kicillof.

Se derrumba Javier Milei en las encuestas, mientras crece Axel Kicillof.

 

El modelo económico como frontera ideológica

El estancamiento en la proyección del primer mandatario encuentra su explicación fundamental en el plano económico. La encuesta revela que el modelo económico de corte peronista sigue reteniendo una mayor adhesión cultural y social, alcanzando el 46,5% de las preferencias, frente al 36% que respalda el programa mileinista.

Desde una perspectiva estrictamente ideológica, las posibilidades de crecimiento de Javier Milei parecen haber tocado un límite estructural. El universo de votantes donde el Presidente conserva chances de captación se reduce casi con exclusividad a la derecha y, marginalmente, a la centro derecha.

Fuera de esos andariveles, el rechazo a su programa económico funciona como un fuerte elemento disuasorio, operando no solo en el núcleo opositor duro sino también en la gran mayoría de los votantes que se autoperciben como independientes.

Las variables analizadas sugieren que, para alterar la actual ecuación política y ensanchar su base de sustentación de cara al futuro, el oficialismo se vería obligado a aplicar correcciones o cambios de rumbo en su modelo económico.

No obstante, a la luz de los discursos públicos del propio Presidente y de su núcleo de asesores, esa alternativa asoma como una posibilidad sumamente improbable, lo que fija el actual escenario de polarización como la constante política de los próximos meses.

FUENTE.  m1

Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba