Economía

Industriales advierten que el sector no se recuperó y hay escepticismo sobre el súper RIGI

Pese al dato positivo de marzo, la perspectiva para la industria sigue siendo negativa en los próximos meses. Advierten que el RIGI ampliado no cambia el panorama para las pymes.

Pese al crecimiento relativo de la industria en marzo, empresarios y analistas advierten que el sector todavía no sale de la crisis y que no hay grandes perspectivas de recuperación al corto plazo. Además, guardan escepticismo sobre las posibilidad que ofrece el súper RIGI lanzado por el Gobierno la semana pasada.

Luego de ocho meses consecutivos de caída interanual, la industria por fin volvió a repuntar en marzo, al crecer un 5% respecto a marzo de 2025, según mostró el último informe del Índice de producción industrial (IPI) manufacturero del Indec. «TMAP», fue el posteo de Javier Milei al citar un tuit de Luis Caputo en el que el ministro de Economía destacó las cifras oficiales, luego de conocerse el informe del organismo estadístico.

Pero, más allá de que el dato es positivo en sí mismo, un mes al alza tras ocho en caída no significa que «todo marche acorde al plan» para la industria. Y, menos aún, que realmente exista un plan de fortalecimiento del sector, cuando la administración sobre las variables macro de hecho indican lo contrario.

La recuperación de marzo, ¿y después?
En primer lugar, el dato de marzo debe ser contextualizado. El 5% de crecimiento se dio, a su vez, sobre otro 5% de crecimiento en marzo de 2025. Pero estos se sucedieron sobre un desplome del 21% en marzo de 2024, el mayor para la industria en toda la era de Javier Milei, por lo que ahora apenas se recuperó la mitad de la caída.

«Son mejoras estadísticas, no estructurales», alertó Leo Bilanski, empresario titular de la entidad pyme ENAC, y señaló que la industria todavía se encuentra un 13% abajo del nivel que tenía en marzo de 2023.

También debe contextualizarse la suba intermensual desestacionalizada, de un 3,2%, ya que el crecimiento de marzo se dio tras cifras muy malas en enero y febrero. De este modo, en lo que va de 2026 el sector sigue un 2,3% abajo frente al acumulado entre enero y marzo de 2025.

«La suba es real porque hay sectores que traccionaron y reactivó un poco», explicó Daniel Rosato, titular de Industriales Pymes Argentinos (IPA) y agregó que «esto ocurre cuando hay crisis o hay bajas ventas. Cada dos o tres meses. con la baja de stock, viene una recuperación».

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Otra cuestión es que, aunque en marzo 13 de 16 sectores relevados crecieron, la tendencia subyacente continúa siendo heterogénea. «Hay una fuerte fragmentación productiva que se sigue profundizando. Algunos rubros vinculados a la molienda agrícola y a la producción de hidrocarburos van bien. Pero los sectores asociados al consumo interno y a la producción de maquinaria e insumos industriales muestran un desempeño muy débil. Los que más sufren son los que más gente emplean», advirtió Diego Coatz, ex director Ejecutivo de la UIA y titular de la consultora especializada I+D, en diálogo con El Destape.

Además, sigue habiendo destrucción neta de empresas: «Es lógico que el pequeño crecimiento se dé por concentración del mercado en las industrias que quedan produciendo. El resto se fundieron, aproximadamente un 10% del total», detalló Bilanski.

La perspectiva es que el decaimiento del sector se retome en el corto plazo. La consultora Outlier anticipó que «este segundo trimestre tiene a su favor una muy buena cosecha gruesa, pero que empezó con indicadores primarios flojos a nivel de construcción e industria»,

Y la consultora LCG agregó: «De cara a los próximos meses, la actividad industrial no muestra grandes perspectivas de recuperación, a pesar de este aumento en marzo. No se observa un driver claro que la impulse: la demanda interna sigue debilitada por la caída del poder adquisitivo y no hay un boom de actividad en Brasil que pueda traccionar de manera significativa a la industria local. A esto se suma una mayor presión competitiva derivada de la apertura importadora y del atraso cambiario».

«Creemos que es un alivio temporal y que la tendencia de los próximos meses va a seguir siendo negativa, por la debilidad en el consumo y una mayor presión sobre los costos producto del aumento del precio del petróleo y la energía», coincidió Coatz.

El escepticismo por el súper RIGI
Más allá del dato puntual de marzo, el Gobierno anunció el viernes pasado el lanzamiento del «súper RIGI», con el que buscará ampliar los beneficios impositivos del RIGI original, pero ahora para la promoción de «nuevas cadenas de valor» hoy no desarrolladas. Apunta a industrias en su mayoría pesadas como las baterías de litio, el hidrógeno verde, el GNL, los reactores nucleares, los vehículos eléctricos, el uranio, la industria aeroespecial o los fertilizantes.

Se trata de una iniciativa interesante, que puede permitir el desarrollo de sectores estratégicos para el país. Sin embargo, desde la industria advierten que no servirá para cambiar la ecuación general sobre la industria, y menos sobre las pymes, que crean el 70% del empleo del país.

Martín Rappallini, titular de la UIA, destacó la iniciativa del súper RIGI, pero advirtió que además es necesario un «RIGI industrial». Si aceptamos que para competir globalmente hacen falta condiciones globales, entonces tenemos que aceptar exactamente lo mismo para la industria transable tradicional argentina», afirmó en un texto que hizo circular entre empresarios y referentes de la industria.

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También resaltó que el súper RIGI muestra que «se terminó en la Argentina la idea de que no debía haber políticas sectoriales», pero agregó que «no puede haber sectores de primera y sectores de segunda dentro de la economía productiva».

Una perspectiva similar surge de las pymes. Con el súper RIGI «están apuntando a 1.500 grandes empresas nada más. Las únicas que crean empleo son las pymes y cerraron 26.000 en dos años», consideró Bilanski.

De modo similar, Rosato insistió en que lo que verdaderamente necesita la industria no es una ampliación del RIGI, sino un fortalecimiento del crédito pyme, una iniciativa que contemple sus deudas y un combate al creciente dumping.

Evidentemente, la ampliación del RIGI no implica que de pronto el Gobierno tenga un verdadero plan industrial. Al contrario, el achicamiento del sector durante los últimos dos años no es coyuntural sino consecuencia directa de la administración de variables resuelta por Milei.

Es decir, de un dólar fuertemente atrasado que vuelve cara la producción local a comparación con el exterior. Y de una desregulación de las importaciones que hace imposible la competencia por los costos. La estrategia oficial de apostar todo a la baja de la inflación incluye el atraso salarial y la apertura hacia productos baratos, sin reparar en las consecuencias que esa política trae en el empleo y el consumo.

A diferencia de lo que ocurre en Brasil bajo gobiernos de diferente signo político, no hay políticas de proteccionismo estratégico, de desarrollo de capacidades locales ni de transición productiva. Más allá del dato de marzo y del RIGI ampliado, la industria lo sigue sufriendo.

Javier Slucki-EL DESTAPE

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