Opinión

Cuba  amenazada con un portaaviones a cien yardas, y la humanidad en silencio.

Carta abierta al mundo.

Por  Margarita Pécora   .

La amenaza de Trump  de “Tomar a Cuba con un portaaviones a cien yardas de La Habana” rebotó contra las  antiguas murallas que flanquean la capital cubana, encendiendo la indignación de un pueblo que no se doblega. Es el eco grotesco de una potencia que, durante más de seis décadas, ha perfeccionado un genocidio lento y silencioso: el bloqueo económico como arma de rendición por hambre.

No bastándole con esa política de asfixia, el mandamás de la Casa Blanca reiteró con sorna su intención de apoderarse de Cuba, sin disimular la soberbia ni sus ambiciones colonialistas de sumar a la Isla rebelde como un estado más de su imperio. Lo dijo como si la dignidad pudiera comprarse, como si el pueblo cubano fuera a entregarse mansamente. Pero ignora un hecho elemental: en Cuba, donde la resistencia es herencia, nadie se rinde ante un despliegue de hierro flotante.

En una Carta abierta al mundo,  la cubana  Ykay Romay desnuda la otra cara de esa arrogancia imperial: el bloqueo que mata en silencio, que roba medicinas a los abuelos, que apaga incubadoras y amenaza la vida de los recién nacidos.“Al que hambre da, justicia quita”*, dice la sabiduría popular, y aquí el hambre no es casualidad: es política de Estado, ejecutada con saña y perfeccionada por cada administración estadounidense.

Mientras Trump presume de portaaviones, una madre cubana denuncia que su hijo lucha por respirar porque una orden en Washington pesa más que un llanto en La Habana. Mientras se habla de “presión económica”, la autora lo llama por su nombre: *terrorismo con hambre*. Y tiene razón: *“No hay peor ciego que el que no quiere ver”*, y el mundo, tristemente, mira hacia otro lado.

Los médicos que salvaron vidas en la pandemia hoy carecen de jeringas y anestesia, no por incapacidad, sino por castigo. Cuba creó cinco vacunas contra la COVID-19, y aun así el imperio recrudece el bloqueo. Pero, “Quien siembra vientos, recoge tempestades”*, y la tempestad de dignidad cubana no se doblega ante  aprietes intimidatorios, ni castigos.

La amenaza de “tomar” Cuba con un portaaviones es tan grotesca como la política que intenta rendirla por hambre. La carta de Ykay Romay lo deja claro: Cuba no pide limosna ni soldados, pide justicia. Y como dicen los cubanos, *“con la verdad no se negocia”*.

Sin embargo,  mientras Trump amenaza con portaaviones… ¿a dónde mira el mundo?

Trump juega a la guerra, y lamentablemente, la humanidad calla. Ese silencio puede convertirse en complicidad. Mientras el arrogante presidente se burla diciendo que pondrá un portaaviones frente a La Habana, la comunidad internacional parece estar de espaldas. Y en ese vacío de voces, Cuba resiste sola, pero con la verdad como escudo.

CARTA ABIERTA AL MUNDO

(Autora: Ykay Romay, cubana, 2026)

«A toda la humanidad, a las madres del mundo, a Médicos Sin Fronteras, a los periodistas con dignidad, a los gobiernos que aún creen en la justicia:

Mi nombre es Millones. No tengo apodos conocidos ni acusaciones importantes. Soy una cubana común y corriente. Hija, hermana, patriota. Y escribo esto con el alma desgarrada y las manos temblorosas, porque lo que mi pueblo vive hoy no es una crisis. Es un asesinato lento, calculado y fríamente ejecutado desde Washington.

Y el mundo mira hacia otro lado.

DENUNCIA POR MIS ABUELOS:

Denuncio que en Cuba hay ancianos que mueren jóvenes porque el bloqueo les impide recibir medicamentos para el corazón, la presión arterial y la diabetes. No es falta de recursos. Es una prohibición deliberada. Las empresas que quieren vender a Cuba son multadas, perseguidas y amenazadas. Sus gobiernos guardan silencio. Y mientras tanto, Un abuelo cubano se lleva la mano al pecho y espera. La muerte no avisa. El bloqueo.

DENUNCIA POR MIS HIJOS:

Denuncio que en Cuba haya incubadoras que deban cerrar por falta de combustible. Que haya recién nacidos luchando por sus vidas mientras el gobierno estadounidense decide qué países pueden vendernos petróleo y cuáles no. Que haya madres cubanas que hayan visto amenazadas las vidas de sus hijos porque una orden firmada en una oficina de Washington vale más que el llanto de un bebé a 145 kilómetros de su costa.

¿Dónde está la comunidad internacional? ¿Dónde están las organizaciones que defienden con tanta vehemencia la infancia? ¿O es que los niños cubanos no merecen vivir?

DENUNCIA POR HAMBRE INTENCIONAL:

Denuncio que el bloqueo es hambre programada. No es que falte comida sin motivo. Es que nos impiden comprarla. Es que persiguen a los barcos que transportan alimentos. Se bloquean las transacciones bancarias. Es que sancionan a las empresas que nos venden granos, pollo y leche.

El hambre En Cuba, esto no es casualidad. Es una política de Estado del gobierno estadounidense, perfeccionada durante 60 años, actualizada con cada administración, intensificada por Donald Trump y ejecutada con celo por Marco Rubio.

Lo llaman «presión económica». Yo lo llamo terrorismo con hambre.

DENUNCIA DE MIS MÉDICOS:

Denuncio que nuestros médicos, los mismos que salvaron vidas durante la pandemia mientras el mundo entero se derrumbaba, hoy no tienen jeringas, ni anestesia, ni equipos de rayos X. No porque no sepamos producirlos. No porque nos falte talento. Sino porque el bloqueo nos impide acceder a suministros, repuestos y tecnología.

Nuestros científicos crearon cinco vacunas contra la COVID-19. Cinco. Sin ayuda de nadie. Contra todo pronóstico. Contra el bloqueo y las mentiras. Y aun así, el imperio nos castiga por haberlo logrado.

AL MUNDO LES DIGO:

Cuba no les pide limosna.

Cuba no les pide soldados.

Cuba no les pide que nos amen.

Cuba pide justicia. Nada. Más. Nada menos.

Les pido que dejen de normalizar el sufrimiento de mi pueblo.

Les pido que llamen al bloqueo por su nombre: CRIMEN DE HUMANIDAD.

Les pido que no se dejen engañar por el cuento del «diálogo» y la «democracia» mientras nos oprimen.

No queremos caridad. Queremos que nos dejen vivir.

A los gobiernos cómplices que guardan silencio:

La historia les pedirá cuentas.

A los medios que mienten:

La verdad siempre encuentra fisuras.

A los verdugos que firman sanciones:

El pueblo cubano no olvida ni perdona.

A quienes aún conservan la humanidad:

Miren a Cuba. Vean lo que le están haciendo. Y pregúntense: ¿De qué lado de la historia quiero estar?

#CubaDenunciaAlMundo

#ElBloqueoMata

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