“Cuba bajo fuerte presión: entre el bloqueo y la esperanza de diálogo”

Por Margarita Pécora –
Un imponente buque petrolero ruso , acaba de arribar a la Bahía de La Habana transportando aproximadamente 730.000 barriles de crudo. Es el primer gran cargamento de combustible que llega a Cuba en meses, en medio del bloqueo energético impuesto por Estados Unidos y seis apagones totales en la Isla.
¿Qué va a pasar con Cuba cuando este conbustible se acabe? Es la pregunta que late, sin que aparezca una respuesta clara. Reina una incertidumbre total sobre el destino de la Mayor isla del Caribe, que está en el ojo del águila calva del Norte, tentada a sumarla como un estado más, a la bandera de las barras y la estrellas de la potencia occidental, pero los cubanos que conservan intacta su dignidad y decoro, aspiran como el cantautor Silvio Rodríguez a empuñar también un fusil AKM “por si los yanquis se tiran”…para defender la soberanía de la Patria.
Pero la realidad es que Cuba se encuentra bajo fuerte presión: entre el bloqueo y la esperanza de diálogo”.
En los pasillos de la política internacional se ha dicho de todo; se ha especulado que Estados Unidos, bajo el mando de Trump y ayudado por Marco Rubio, busca apoderarse de la Isla y reinstalar una relación de dependencia que aniquile su soberanía.
En las últimas semanas, esa dupla ha intensificado sus comentarios sobre Cuba, describiéndolo como un régimen “en sus últimos momentos” y asegurando que atraviesa una crisis terminal, mientras hablan de un pacto histórico que pondría fin a décadas de confrontación.
Rubio, por su parte, calificó al gobierno cubano como un “desastre” y afirmó que la isla “está peor que nunca” y responsabilizó al “gobierno comunista” de la crisis humanitaria que atraviesa la isla.
«Cuba siempre ha sido leal a los objetivos, alianzas y valores comunes y al interés de los pueblos de Nuestra América, siempre coherente en sus declaraciones y actos, siempre apegada a la verdad, la justicia, la razón y la solidaridad. Detestamos la traición a los valores, el oportunismo y la sumisión. Jamás hemos callado ante el abuso y el martirio de un pueblo, defendió el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, en la X Cumbre de la CELAC.
A ello se sumaron en horas recientes, las declaraciones del vicecanciller cubano Carlos Fernández de Cossío, durante un intercambio con prensa nacional y extranjera acreditada en Cuba, que buscó aclarar inquietudes sobre el futuro inmediato de la isla que Donald Trump dijo “pende de un hilo”, dando la idea de fragilidad y vulnerabilidad extrema de la isla caribeña y que está en una situación límite, como si cualquier movimiento o decisión pudiera provocar su caída.
En otras palabras, Trump busca instalar la percepción de que Cuba está debilitada y que su independencia corre peligro bajo el peso de las sanciones y la falta de apoyo internacional.
Lo que no reconoce el mandatario de la Casa Blanca, es que una de las grandes razones por las que Cuba pende de un hilo, es porque precisamente está acosada por un bloqueo energético y comercial que asfixia su vida cotidiana. Seis apagones totales ha sufrido Cuba por falta de petróleo y por tener sus centrales de generación eléctrica en pésimo estado.
Y de eso habló con los periodistas el vicecanciller cubano, de un plan despiadado, de un intento de someter a Cuba a la voluntad de Washington, mientras la isla insiste en que su sistema político no está en negociación y que la única salida posible es el diálogo.
Lo cierto es que, entre rumores de presión y amenazas, la narrativa es que el país resiste, pero que enfrenta un escenario incierto, con la sombra de un vecino poderoso-.
Recordemos que Cuba se encuentra a solo 90 millas náuticas del vecino del Norte que pretende decidir su destino, como ya lo hizo con Venezuela.
Cuba no es enemiga de EE.UU, ni representa amenaza.
En la conferencia de prensa en La Habana, el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío subrayó que cualquier análisis de la realidad cubana debe considerar el impacto acumulado de casi 70 años de agresividad de Estados Unidos contra la isla. Señaló que esa política ha afectado la vida cotidiana de los cubanos en múltiples áreas, desde la alimentación hasta la salud, y la calificó de “despiadada”.
Explicó que desde enero Washington ha impuesto un boicot energético efectivo, que impide la llegada de combustible a Cuba. Aclaró que no existe ninguna sanción internacional contra el país, sino amenazas ilegales de Estados Unidos hacia quienes intenten comerciar con la isla.
Fernández de Cossío insistió en que Cuba no es enemiga de Estados Unidos ni representa una amenaza, y que el deseo de La Habana es mantener una relación respetuosa. Recordó que las prohibiciones están del lado estadounidense, que impide a sus ciudadanos comerciar, viajar o incluso practicar deportes en Cuba sin autorización oficial.
Ante preguntas sobre posibles negociaciones, el vicecanciller confirmó que el sistema político cubano no es objeto de discusión ni de concesiones. Reiteró que ningún cargo en Cuba, incluido el del presidente Díaz-Canel, está en negociación con Washington.
Sobre la confianza en Estados Unidos, sostuvo que Cuba mantiene una disposición histórica al diálogo, aunque recordó que en experiencias anteriores, como las de 2014 a 2017, La Habana cumplió todos los compromisos mientras Washington incumplió la mayoría.
Consultado por la relación con Canadá, destacó que es positiva y de larga data, con comercio, inversión y turismo. Valoró la ayuda ofrecida,- de 8 millones de dólares.- pero subrayó que lo esencial para Cuba es poder comerciar libremente sin la interferencia estadounidense.
Al ser preguntado sobre qué busca Estados Unidos, Fernández de Cossío aclaró que Cuba no exige cambios en el sistema político norteamericano. Señaló que hay temas legítimos de interés mutuo, como cooperación contra el narcotráfico, comercio potencial y compensaciones por daños del bloqueo.
Finalmente, reafirmó que el sistema político cubano no se negocia y que la única vía para resolver las diferencias es el diálogo, siempre sobre la base del respeto a la soberanía y al derecho internacional.
Cuba quiere abrir caminos de entendimiento, pero sin renunciar a su independencia, porque en ese hilo del que muchos hablan, lo que realmente se sostiene es la dignidad de un pueblo decidido a no dejarse doblegar.”



