
Mi abuela nació durante la Primera Guerra Mundial y murió enviando un mail. En el medio Hiroshima, el hombre en la Luna, golpes militares y deuda externa. Inventos, vitaminas y virus todo durante su vida que podía observar en la tele, escuchar en la radio o leer en los diarios.
Hoy vos sos un sub 70, sub 60 o sub 50 y naciste con el rock and roll y escuchas alaridosmcentroamericanos. Fuiste un hippie y luchaste contra los militares y hoy estás pelado y hablando del sable de San Martín. Formaste parte de una sociedad que leía un libro, compraba un disco, y el noticiero te informaba. Ya no es así. Los tiempos modernos son estos donde la tele desinforma, el disco es de empanada y los libros son esos objetos raros con letras que permanecen ocultos en el rincón de una vieja habitación.
Tiempos viejos eran sinónimo de alegría a pesar de todo. Había deuda, persecución, pero asado los domingos y visitantes en las canchas. Autos usados pero mecánicos honestos. Trabajadores que vacacionaban en Mar del Plata y un teléfono y una radio por casa. Hoy las vacaciones son el fondito de una casa que no es propia, más de un teléfono, más de un aparato de televisión y todo el día ocupado en la nada misma.
Estudiabas para alcanzar un título y poder trabajar. Con esa herramienta tenías un futuro donde se hallaba el casamiento, la familia, los hijos y el perro que se llamaría Bobby. Todo cambió. No se estudia porque no se trabaja y menos aún se piensa en el casamiento y en la formación de una familia. Hijos, es un compromiso que se adeuda, pero si se adopta un perro de laboratorio que se llama Jonatan. Todo ha cambiado.
Mi abuela nació durante la guerra y murió con Internet. En sus primeros años la vida era oscura, pobreza y guerra integraban un futuro próximo. Hoy todo cambió. Se nace pobre, desintegrado y sin futuro. Solo se cumplen años y se vive hasta donde el poder quiera o pretenda. ¿No le parece?



