Opinión

LOS JINETES DEL APOCALIPSIS

Por Carlos Galli.

El Presidente de la Nación, expresó: «Hay jueces que deshonran la Justicia».

Yo digo: también hay políticos que deshonran a la política.

Al que le quepa el sayo que se lo ponga, dice un sabio dicho popular.

La oposición es un barco sin timón, llevado por las grandes olas de las ambiciones y las vanidades. Muchos caciques y pocos indios.

Cada uno de los jinetes apocalípticos determinan tiempos y modos diferentes. Aunque el mundo lo quiera ignorar, o crea que es solo un misterio místico, los libros sagrados nos explican que propósito tiene cada uno de ellos. Creer o no creer, queda en cada uno.

Uno de los jinetes, representa el hambre.

Otro, la peste.

El siguiente la guerra.

Y el último, el Apocalipsis.

Todo se ha cumplido y se sigue cumpliendo.

Hambre y miseria en el mundo.

Pestes y epidemia (COVID 19/20/21/22…) y contando.

Guerras pasadas, actuales y las por venir.

Y finalmente el tan temido Apocalipsis.

Claro que el ser humano puede con todo derecho, a descreer de tamañas profecías. La mayor «virtud» del diablo, es hacerle creer al mundo que no existe. Y millones piensan que solo es algo mitológico, inventado por diversas religiones o doctrinas para atemorizar a los seres humanos. Grave error no aceptar que existe. Pero un error mayor es no creer en la existencia de DIOS. Si existe el mal, como no va a existir el bien.

El Nuevo Orden es parte del mal, pero como DIOS nos dio libre albedrío, los poderosos crean guerras, hambrunas y pestes, porque todo sin enormes negocios y negociados. Y hasta hay religiosos que bendicen las armas para las guerras.

Pertenecemos a un mundo desquiciado, egoísta, avaro, desigual. Plagado de miserias y vanidades. Hemos destruido el planeta y miles de millones le echan la culpa a la naturaleza. Y los incrédulos preguntan ¿Por qué nos pasan tantos males y pesares? Si los habitantes de la Tierra se pelaran las rodillas honrando y orando a DIOS, cualquiera sea la forma en la que crean, tendríamos un mundo con paz, pan, trabajo y verdaderamente igualitario.

Hasta hoy esto es imposible. Entonces seguirá el hambre, las guerras, las pestes y entonces se aproximará el final de los tiempos. Pero no nos alarmemos, tal vez todavía tengamos tiempo, y el Omnipotente y Omnipresente, nos dé una oportunidad más.

Los políticos pueden comenzar a ser honestos. Los pueblos podemos tener aún más paciencia. Los empresarios a ser realmente más humanistas. Y los trabajadores respetar a nuestros empleadores. Creer en el prójimo, y si es necesario poner la otra mejilla, pero también ser mansos como paloma y astuto como la serpiente.

Y parafraseando al Señor JESUCRISTO, expreso sin dudas: “Es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que un político entre en el Reino de los Cielos”.

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