Sociedad

Tronador II: Lanzadera espacial argentina

El Tronador II, con capacidad para enviar satélites de estructura segmentada, tiene como objetivo principal funcionar como vector de carga de extrema precisión y muy bajo rango de error. Este año se realizarán importantes obras en el área de Punta Indio y en la base de lanzamiento en construcción en Punta Alta. En esta nota repasamos cómo fueron los inicios del proyecto, su desarrollo y las expectativas de lanzamiento.

Por Mariana Mei

Tronador II es el nombre con el que bautizaron a la segunda parte del pro­yecto de desarrollo de lanzadera espacial argentina a cargo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE). Se trata de un cohete de transporte mul­tietapa proyectado para colocar satélites en órbita polar y para enviar cargas a órbitas bajas.

El diseño del lanzador Tronador II se basa en un vehí­culo de dos etapas, ambas con combustibles y oxidantes líqui­dos. En función de este diseño, se definieron los vehículos previos (los vehículos experimentales VEx), que constan de una o dos etapas según el objetivo de la prueba. La carga útil de Tronador II es de 200 a 400 kilogramos, su altura es de 33 metros y su peso total de 64000 kilos.

El responsable del Sis­tema de Navegación, Guiado y Control del proyecto Tronador II e Investigador Principal del área de Acceso al Espacio de CONAE, Ingeniero Pablo Servidia, explica: “Una de las primeras decisiones tomadas respecto del proyecto Tronador II fue la elección de propelentes líquidos. Este tipo de combustible es usualmente utili­zado en lanzadores de satélites, por la mayor energía específica que aporta y la posibilidad de apagado y reencendido controla­do. Esto implicó comenzar a de­sarrollar una tecnología que era nueva en el país, mientras que también se definió claramente el alcance del proyecto en términos de su uso estrictamente civil”.

Servidia continúa: “Como primera instancia del proyecto se creó el área de Pro­ pulsión y el área de Navegación, Guiado y Control, identificando los elementos críticos para su desarrollo local. Finalmente, se crearon las áreas de estructuras y materiales orientadas a obtener elementos estructurales livianos, lo que determina fuertemente la configuración de un lanzador”.

Para poder completar la misión, además del vehículo se realizaron facilidades de ensayos y el segmento de Tierra necesa­rio como soporte para realizar cada prueba, desde los vehícu­los sonda inicial a los vehículos experimentales. La Plataforma de Lanzamiento de los vehículos experimentales VEx y su corres­pondiente centro de control se encuentran en cercanías de la localidad de Pipinas, en la pro­vincia de Buenos Aires, y la Base de Lanzamiento del lanzador Tronador II junto al segmento de Tierra relacionado, se ubica en Punta Alta (Buenos Aires).

“En la fase actual –afir­ma el ingeniero Servidia- además de las pruebas en vehículos experimentales y sus subsistemas asociados, es muy importante la construcción de las facilidades para ensayos de propulsión de la primera etapa, son de mayor complejidad y su desarrollo está en curso, como también lo están las obras asociadas a la base de lanzamiento del Tronador II.”

Por su parte, el ingeniero Juan Cruz Gallo, gerente general y técnico de VENG, la principal em­presa contratista en el desarrollo del Tronador II, afirma que “el cohete será 10 veces más preciso que los que existen actualmente, porque tendrá la capacidad de poner cada segmento en órbita con un margen de error bajo, de forma que todos los instrumen­tos funcionen en conjunto como una constelación, sea que estén a metros o kilómetros de distancia entre sí”.

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