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Viva el que viene, viva el que fue-Por Gabriel Princip

Los nuevos opositores tratan con benevolencia al gobierno liberal a estrenar. Como diría Ignacio Copani: “Viva el que viene, viva el que fue”. Pero en política la sumatoria de buenos deseos, paz y amor son sólo declaraciones de compromiso. Y en el periodismo esta línea de pensamiento obedece a un marco de negociación comercial de cada empresa con el nuevo estado. Nadie es puro, pocos son los ideales, enorme son los intereses.

La prensa en general expresa sus buenos deseos para con el empresario presidente. ¿A quién no le gustaría que le vaya bien? a todos aquellos que expresan un modelo nacional de observar la política. ¿Por qué? La razón es muy simple, salvo una tragedia intelectual que todos nos equivoquemos y estemos en la presencia de un nuevo Perón, el liberalismo llega al poder para transferir las riquezas de los sectores medios.

Victor Ego Ducrot, escritor y profesor universitario, expresó al respecto: “El proyecto neoliberal que encabeza Mauricio Macri tiene objetivos muy claros, la apropiación de la mayor proporción posible de la riqueza material y simbólica producida socialmente y la obtención de un margen de plusvalía complementaria via nuevos endeudamientos del país, cuyos costos serán automáticamente cargados a la cuenta del futuro de los propios desposeídos, de los plebeyos, es decir, el dominio de la pulsión por disfrutar a expensas de los muchos que sufren, rasgo esencial y determinante de las lúmpenes burguesías gauchas, para usar un calificativo bien gráfico respecto de nuestras clases dominantes”.

Bajo esta idea es casi imposible pensar en un bienestar general sino en un país para pocos. Al margen de las declaraciones la sociedad asistió pasivamente a una inflación inesperada de casi el 25 por ciento en un mes. Producto de las expectativas generadas por un gobierno a estrenar que jamás dejó de anunciar ajuste y devaluación. En estos días, más temprano que tarde, llegará una cadena, pero esta de las buenas que pondrá en pantalla a la JP Morgan alias Prat Gay dirigiéndose a su país para anunciarle que el dólar será competitivo, que el banco central está vació y que se debe ajustar por el bien de la patria. Con este acto soberano la clase media será clase media baja, la baja será pobre y el pobre desaparecerá al igual que en tiempos de Martínez de Hoz y Cavallo. Con estas medidas se cumplirá con los designios y solicitudes del Club Bilderberg, las corporaciones supranacionales, que el último 10 de junio habían concluido en reducir la población mundial. Por eso Prat Gay cumple, Macri dignifica.

Se llegará a esta instancia y producto de la derrota peronista. Un resultado que dirigentes se facturan entre sí. La culpa es de Randazzo, Aníbal, Domínguez, Cristina, La Cámpora pero en realidad quien acertó con el diagnostico fue el nuevo intendente de Hurlingham cuando en una declaración a un matutino porteño dijo: “Perdimos porque abandonamos el territorio bonaerense”. Y si, y no hay tu tía.

También parte del triunfo amarillo se debe al uso de las redes sociales donde consiguieron ampliar la grieta. El peronismo no supo utilizar la comunicación pero el liberalismo sí. Maxime cuando se observa en el Wall Street Journal del 30 de noviembre cuando admitió que internet y las redes sociales conforman un negocio oligopólico en manos de Facebook y otras cuatro corporaciones yanquis. Facebook reportó un aumento interanual de 41% en sus ingresos trimestrales, que fueron impulsados por un enorme salto en la publicidad en los dispositivos móviles. El valor del mercado de la res social estadounidense excede los 300.000 millones de dólares.

Y por ahí pasaba Garay. Los amarillos entendieron el negocio y derrotaron a aquellos que te decían: “En tiempos de Perón no teníamos medios y usábamos carbón y tiza”. Bien, con la tiza dibujaron la derrota y el liberal te mandó un tuit triunfante por cuatro años.

Esto recién empieza. La oposición suena muy ligth, sospechosamente suave. El gobierno está en plena luna de miel donde Macri tiene la inteligencia de Adam Smith y la pinta de Brad Pitt, María Eugenia Vidal parece Miss Mundo, sobre todo cuando desea paz en el mundo y los funcionarios son empresarios a los que les interesa el país. Y que no tengan dudas, les interesa tanto el país que pretenden llevárselo, eso sí libre de aftosa y argentinos.

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