Sociedad

Un presidente en su laberinto

País en vilo,  tensión en la espera  de un mensaje (grabado) del Presidente,  que se posterga en horario  por casi todos los canales que no están en cadena, pero de hecho sí lo están; mensaje  que no deja satisfecho  al mandatario en su primera versión y  va  por otro intento, porque  hay que  pulirlo, medir  bien cada  frase (sin abandonar  el libreto duranbarbista  y mucho menos las técnicas del  MK ultra  (para el  lavado masivo de cerebros );  y porque  hay que diferenciarlo  del escueto y desacertado mensaje   anterior, haciendo  éste “para la gente”, simulando  sinceridad  y  solidaridad con el sufrimiento del ajuste “necesario”.

Por M. Pécora

Después de haber  visto cómo  se le comparó   al gobierno de Mauricio Macri con el Titanic,  tras el cataclismo que provocó  un dólar  por las nubes, y  el clamor   de  mucha gente  pidiendo  que Macri, Peña y todo el  “mejor equipo de los últimos 50 años”,   den un paso al costado; suena insólita  y  melodramática   la expresión de apertura del mensaje presidencial:

“Sé lo que  están pensando y sintiendo porque yo también lo siento. Les voy a hablar desde  el corazón”; primero  porque  la investidura  presidencial presupone “saber” lo que siente y experimenta la sociedad, de modo que  afirmarlo  es una obviedad; segundo, porque  esta expresión de  reconocimiento del  dolor que le ha producido a  la sociedad,  además de poco creíble, ya suena obsoleta,  porque  la gente  esperaba , necesitaba escucharla  desde el principio cuando   el gobierno  empezó a apretar la tuerca justamente por  los sectores más  vulnerables ( Pymes,  jubilados, monotributistas,   trabajadores  dejados en la calle, docentes  subsalariados, etc.), una realidad  que  se contrapone  burdamente con la  afirmación  de Macri de que “bajamos la pobreza y creamos cientos de miles de puestos de trabajo”.

“Si seguimos adelante vamos a lograr la Argentina que soñamos desde hace mucho tiempo”. Con esta afirmación, el  presidente   está  ni más ni menos que  ratificando  el  rumbo   de un modelo  neoliberal   que  ha dicho en  innumerables ocasiones que no está dispuesto a cambiar, el mismo modelo que lo llevó a que reconociera en este mensaje de hoy que “Se desataron todas las tormentas juntas”.

Con ese vocablo  extraído del argot meteorológico “tormenta”, el hombre de La Rosada  insiste en  calificar  la recesión  económica que  sacude al país. Pero las tormentas pueden ser pasajeras, o arrasadoras, hasta  de vidas humanas, de   miles  de personas que  cayeron  en la indigencia , y  de millones que  patalean en las  turbias aguas de la pobreza.

Sin embargo, casi   alegremente  el presidente denomina  “decisiones  antipáticas”- a las  crueles medidas que  el  equipo gobernante  ha  adoptado  en estos dos años y medio metiéndole la mano en el bolsillo a los más pobres,   con el saldo antes dicho y mucho más.

“Tenemos que madurar como sociedad  y no  convivir más con la corrupción” – dice a los argentinos precisamente,  un presidente procesado y   con dinero  en cuentas  offshore-  queriendo traducir  una imagen de transparencia   inverosímil.

Macri reconoce la euforia  de su gobierno – prueba de  cierta inmadurez en quien buscaba  operar un cambio de 360 grados al país,  y  sostiene que  “el mundo nos apoya durante más de dos años”, pensando  tal vez que el mundo  es  EE.UU y los pocos amigos que le quedan en algunos Estados basados en regímenes oligárquicos,  sin considerar  que  los  Medios más prestigiosos del mundo -incluso  el norteamericano The Wall Street Journal,  y la BBC News,  publican detalles  de  su imagen presidencial  subrayando la  impericia,  la desconfianza  generalizada sobre las medidas económicas, y el descalabro en general.

El fantasma del  gobierno  K   sigue persiguiendo  al  Presidente,  que no deja de culparlo  de sus propios   errores y desaciertos – aunque hayan pasado  casi  3 años  más que suficientes  para  demostrar que su  proyecto  era  más justo  y  transparente que el de la “herencia recibida”.

Lo siguen persiguiendo el odio  hacia  mandatarios   que gestionan  con  una visión  y política diferentes, y  la prueba es que no pudo  sacar de su libreto a  Venezuela, y  vuelve   a la carga contra   el país de Maduro deseando   que la Argentina no siga ese camino…

“Energía abundante y  puestos de Trabajo   sonaron como la promesa  de siempre en el mensaje  de Macri, junto al “gracias a Vaca Muerta”   agitando que  lloverá  energía y puestos de trabajo  para millones de argentinos, cuando la realidad es  hasta hoy, muy opuesta.

Después de esta larga chance   para gobernar superando al modelo K,   a la sociedad argentina   que ya  vivió  el  2001  y el   ¡que se vayan todos”  a causa de la desconfianza en los políticos, le suenan huecas  o por lo menos  poco creíbles,  las excusas de que  el parate económico se deba  a la sequía, o  a los “cuadernos ”, o  a China  VS.  EE.UU, o a Turquía.  En ningún caso  reconoce  que  ni siquiera  han sido  capaces  de conducir el proyecto que pensaron para el país,   con  el más mínimo  acierto  o conocimiento, si no  a prueba y error  todo el tiempo.

La dependencia   y el servilismo  hacia el  FMI-  organismo  con el cual  transó una deuda que arrastrarán como cadena de presidiario varias generaciones de argentinos, también  salió a flote en este mensaje cuando dijo: “Quienes nos prestaban plata empezaron a  dudar de nuestra capacidad y propósitos.” “no  fuimos capaces de mostrar unidad  en el compromiso de avanzar  con reformas  estructurales.(..) Se aprobaron leyes que destruyeron e l presupuesto  aprobado y aumento el riesgo país”.

Pero, contrapuso el  presidente “reaccionamos rápido”. Le pedimos apoyo, llamamos al Fondo, explicamos nuestra situación y accedió a cambiar ”- sonó  casi infantil en la voz del primer mandatario argentino.

“Para cubrir lo que falta  durante esta transición (emergencia) vamos a pedirle a los que exportan, un aporte mayor… Sabemos que es un impuesto malísimo…en contra de más exportaciones y trabajo para cada rincón de la Argentina-  otra aseveración  que  junto con la reducción de la cantidad de ministerios,   deja  en  la sociedad  argentina con  la sensación de que  todavía no se tocan los cimientos de los  más ricos y poderosos   y se le sigue metiendo la mano  en el bolsillo  a los que más se sacrifican. Sobre  los cambios en el gabinete,  por lo visto   hay menos, pero  más  de lo mismo, mientras se espera la «letra chica» de este mensaje y podamos  valorar si estaremos  pasando de Guate mala para  Guate peor…

 

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