Trump pide los minerales y Milei se los quiere dar
Estados Unidos exige que se corte el suministro de minerales críticos a China, que hoy compra el 73 por ciento del litio.

El canciller Pablo Quirno participará el 4 de febrero de una reunión en el Departamento de Estado.

El mejor alumno, siempre. El gobierno de Javier Milei anunció que estará presente en el encuentro ministerial que se llevará a cabo en el Departamento de Estado, en Washington, con el que Estados Unidos quiere asegurarse la provisión de minerales críticos. Estará nada menos que el canciller Pablo Quirno y es el único confirmado, por ahora. En la Casa Blanca esperan que acudan, al menos, Perú, Ecuador y, obviamente, Paraguay, pero sólo Quirno confirmó su presencia por el momento. Argentina es un jugador de primer nivel en la producción de litio -cuarto productor mundial-, mineral esencial para la energía de satélites, misiles y autos. El gobierno de Donald Trump considera que es un tema prioritario de seguridad nacional. Lo que sucede es que el 73 por ciento del litio argentino se exporta a China y dos de los siete emprendimientos, en Catamarca, Salta y Jujuy, son de empresas chinas. Estados Unidos quiere un compromiso de que la administración de Milei va a terminar con ese suministro prioritario a la potencia asiática. Para eso es la reunión de Washington.
Trump ha exhibido este fin de semana las peores amenazas: si Canadá redondea un acuerdo comercial con China, le impondrá aranceles del 100 por ciento, algo intolerable para el gobierno de Mark Carney, quien esta semana se despachó con el discurso más valiente, anti-Trump, en el Foro de Davos.
El 4, en Washington
Desde hace años, Washington tiene un poderoso funcionario concentrado en los llamados minerales críticos. Se trata de José W. Fernández, subsecretario de Estado para Asuntos de Crecimiento Económico, Energía y Medio Ambiente. Pero el 4 de febrero, según dicen, estará el propio Marco Rubio, el secretario de Estado norteamericano, porque la preocupación es máxima.
Los minerales críticos tienen importancia estratégica en todo lo que tiene que ver con la energía para la defensa. El litio es clave, pero también el cobre y otra serie de elementos, incluyendo lo que se llama tierras raras, que son una parte de los minerales críticos. Hay 17 elementos químicos de la tabla periódica que constituyen las tierras raras, pero el concepto de minerales críticos es de mayor envergadura: en algunos casos son insustituibles para radares, misiles, electrónica militar, láseres, imanes de alta potencia. Como se sabe, Estados Unidos exigió el control sobre las tierras raras de Ucrania. “Necesitamos consolidar nuestra economía y seguridad nacional, nuestro liderazgo tecnológico y un futuro energético resiliente”, en palabras del Departamento de Estado.
Argentina tiene pocas reservas de tierras raras, pero tiene gran desarrollo en litio y, al mismo tiempo, una gran perspectiva en cobre y plata. El problema (para Estados Unidos) es que la gran parte de los suministros van a China (73 por ciento) y apenas el 10 por ciento va al país del Norte, según los datos publicados por la agencia Bloomberg.
Siempre listos
Quirno trata de competir en la liga por ser “el mejor ministro de Milei, el más querido por el presidente”. Catalogó el confuso e intrascendente discurso de Milei en Davos con un tweet que sólo decía: “FENÓMENO ESPACIAL!”. Así, con mayúsculas.
Como se sabe, Milei fue el primer mandatario del mundo en aceptar la integración al Board of Peace y Quirno armó rápidamente un listado de 30 organismos, la mitad de Naciones Unidas, de los que Argentina se va a retirar, en espejo de lo que hizo Washington. Como anticipó Página/12, también mandó a armar un dictamen para que el ingreso al organismo no sea tratado en el Congreso Nacional, como exige la Constitución.
En esa línea, publicó en X que estará firme el 4 de febrero en Washington. “Será un honor representar a nuestro país y trabajar con socios internacionales en cadenas de suministro estratégicas para fortalecer la cooperación y atraer inversiones para la Argentina”.
El Departamento de Estado publicó la invitación a Paraguay, pero todavía no hubo respuesta oficial, aunque confían en que -como ocurrió en Davos- el canciller paraguayo le de el sí a la propuesta de la administración Trump, cualquiera que sea. Otros dos a los que en Washington dan como asistentes, pese a que no confirmaron, son los aliados habituales, Perú y Ecuador. Y existen versiones de que participaría India, con una figura que no sería de primera línea.
Argentina aparece, por lejos, como el mejor alumno.
Desplazar a China, sí o sí
La reunión de Washington no es un hecho aislado. José W. Fernández, de origen cubano, ya estuvo en la Argentina y de su mano se firmó un memorándum de entendimiento sobre cooperación en minerales críticos. También se firmó un acuerdo marco por el que Argentina se comprometió a cooperar para facilitar el acceso de Estados Unidos a los minerales críticos.
Pero las cosas no son sencillas porque Estados Unidos está muy atrasado. China avanzó fuertemente y obtuvo una ventaja nítida, no sólo en la Argentina, sino en el mundo. En el terreno de los autos, los vehículos chinos eléctricos copan buena parte del mercado, con BYD superando a Tesla en ventas. En los 72 minutos en los que Trump derrapó de un tema a otro en Davos, arremetió contra las energías limpias, el giro hacia los autos eléctricos y las energías solar y eólica. “El engaño verde (green new scam)” disparó.
El mandatario norteamericano hasta falseó los datos diciendo que China le vende molinos de viento a todo el mundo, pero no los usa en su propio territorio. La realidad es que el gigante asiático tiene los parques eólicos más grandes del mundo y cuadruplica a cualquier otro país en materia de molinos de viento. Mientras tanto, Estados Unidos parece más sujeta a la energía fósil, lo que explica en gran parte sus excursiones a Venezuela e Irán.
Pero la cuestión clave es la relacionada con lo militar: los minerales críticos no sólo son esenciales en la cuestión energética general, sino en los temas de seguridad, satélites, misiles y, especialmente, en la investigación. Por eso, Washington habla de que la reunión en el Departamento de Estado es de “seguridad nacional”. El mismo argumento con el que Trump quiere avanzar sobre Groenlandia.
No es fácil
Cuando el nuevo embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, expuso ante el Congreso norteamericano, dijo que uno de los problemas es que las provincias tenían sus acuerdos con China y que él iba a recorrer las provincias para desplazar a quien consideran su enemigo estratégico.
En el litio enfrentan exactamente esa situación. Los siete proyectos existentes en la Argentina proveen a China y dos de las empresas, Gangfen y Zijin, son las principales accionistas. Según Bloomberg, además del litio que va a China y a Estados Unidos, hay pequeñas proporciones que van a Alemania, Corea del Sur y otros países. En las tres provincias en las que se extrae el litio -Salta, Jujuy, Catamarca- hay empresas provinciales y una incidencia fuerte de los gobiernos de esos distritos.
Habrá que ver cómo las administraciones de Trump y Milei superan semejante obstáculo. “El amor a Washington es desamor a Pekin”, dicen en el ambiente diplomático. Nadie cree que el gobierno de Milei esté en condiciones tomar decisiones delirantes como obligar a las empresas chinas a vender su participación en esos proyectos y a redireccionar la provisión del litio: en lugar de China, hacia Estados Unidos. Es más probable que eso se pueda hacer respecto del cobre, de poco desarrollo, o con las tierras raras que recién está en etapa de exploración.
De todas maneras, no faltan quienes opinan que el desplazamiento de China de los minerales críticos argentinos es parte de la letra chica -la que no conocemos- del acuerdo por el que Scott Bessent financió el triunfo electoral de Milei en octubre.
Con poco margen
Sabino Vaca Narvaja, exembajador de Argentina en Pekin, evalúa que no hay mucho margen para una movida dura contra con China. Es cierto que el gobierno de Milei sacó a las empresas oferentes chinas de la licitación de la Hidrovía con el argumento de que no pueden participar empresas relacionadas con los estados, una forma tácita de bloquear a China. Sin embargo, en junio y julio vencen los swaps chinos, que la Casa Rosada necesita renovar sí o sí. Son 19.000 millones de dólares. Nada menos.
A esto se suma que Trump viajará a ver a Xi Jinping en abril y se habla mucho de la distribución de hemisferios. Tampoco se descarta que Milei, siguiendo a Trump, intente un encuentro con el mandatario chino en mayo, justamente para pedir la renovación de los swaps. Hay un indicio de que no todo es guerra: China giró la semana pasada 136 millones de dólares para la continuidad de la represa Jorge Cepernic en Santa Cruz.
La mayor posibilidad es que Estados Unidos exija y el gobierno presione. Por ejemplo, negándole a las empresas chinas los beneficios fiscales del RIGI que le concedería a Estados Unidos o impidiendo que empresas chinas participen en nuevos proyectos con el argumento de que tienen relación con el estado chino.
Pero habrá que ver qué sale de la reunión del 4 de febrero. Se sabe que Trump considera que este hemisferio es de Estados Unidos y es posible que, a través de Rubio y Fernández reclame casi una provisión monopólica de los minerales críticos. Es una cuestión de seguridad nacional. Y punto.
Como señala Vaca Narvaja, Milei-Quirno tienen poco margen. Pero siempre se comportaron como el empleado más obediente. De manera que el final es abierto.
POR RAUL KOLLMANN-FUENTE.PAG 12



