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Tarifazo en puerta-Por Gabriel Princip

Racionalidad, corrección, sinceramiento, federalismo serán los eufemismos más escuchados en los próximos días de boca de los dirigentes probos del gobierno PRO encabezado por un procesado.
No sorprenderá en el verano que viene que algún diputado comunique en alguno de la totalidad de medios amarillos que llegó una nueva etapa. “Seremos federales, sinceros, correctos y razonables”, afirmará. En una palabra, te aumentan, te bajan el salario y se te ríen en la cara.
El tarifazo está por venir. Más tarde que temprano, pero viene. Aranguren, el hombre de energía, ya adelantó un “sinceramiento y una corrección en las tarifas”, además de calificar al país como poco federal. Si algo que tiene el PRO es el sentido federal, pero para los aumentos.
La pobreza cero se aleja del objetivo planteado en campaña. Objetivo que nunca estuvo en la mente de ningún empresario y menos aún del presidente electo. Ahora bien, los aumentos cuando empieza una gestión no son sorpresa en la política conservadora, menos aún en la de Mauricio Macri.
Basta recordar cuando se hizo cargo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con la excusa de impuestos muy baratos: aumentó un 300 por ciento el ABL, que en la segunda gestión llegó a 1000 por ciento. Cuando se hizo cargo de los subtes, también corrigió el precio en un 331 por ciento. Ahora tratará de subirlo un 200 por ciento, también es escaso para el pensamiento amarillo.
Y así, aplicando correcciones en los impuestos, racionalidad en el gabinete con gente de mundo o que pretende el mundo, incluyendo una cuota de federalismo otorgando el ministerio de agricultura al campo y siendo sinceros en la baja de salarios y jubilaciones llegaremos al ideal liberal: el achicamiento del estado.
La oposición del mañana dice que volveremos a los 90´. Quizás se equivoque, la idea amarilla es retroceder al 76’ aunque para el presidente el ideal sería la década del 30’, como cuando se presentó en la Embajada yanqui por primera vez y adujo en la presentación de su partido “la Argentina no tiene un gobierno pro mercado desde hace 80 años”.
Hasta apellidos de la época tiene el PRO. Sólo nombrar al diputado Federico Pinedo nos recuerda la visión de su abuelo para apoyar el tratado Roca- Runciman que tanto mal ocasionó al país.
Por eso, de aquí en más, los argentinos seremos correctos, racionales, federales y sinceros pero con los bolsillos vacios. Todo sea por apoyar un gobierno PRO, un ejecutivo pro-bo, autoridades pro-gresistas y un líder pro-cesado.

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