Según un informe, la informalidad laboral se disparó tras las desregulaciones de Milei y tocó un techo histórico del 44,2%

Un informe conjunto elaborado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) y el Instituto de Estudios y Formación (IEF), ambos espacios de investigación ligados a la central obrera CTA Autónoma, reveló que las reformas regulatorias de la gestión libertaria provocaron el escenario inverso al anunciado, empujando la informalidad laboral a niveles sin precedentes en la historia reciente del país.

Bajo el irónico título «La informalidad ‘cae’ para arriba» , el dossier técnico coordinado por Claudio Lozano, Agustina Haimovich, Walter González y Ana Rameri, rechaza el relato del Gobierno usando como base la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC correspondiente al primer trimestre de 2026. El diagnóstico alerta sobre un generalizado proceso de subutilización de la fuerza de trabajo, la licuación de los puestos de trabajo amparados por los convenios colectivos y una expansión sin freno del denominado «rebusque» de subsistencia en el sector informal.
Desocupación ampliada: el verdadero rostro del desempleo urbano
El reporte destaca que analizar de forma aislada el índice de desocupación abierta del 7,8% resulta insuficiente para mensurar la crisis de ingresos actual, dado que las metodologías tradicionales tienden a considerar estadísticamente como «ocupadas» a aquellas personas que recurren a changas esporádicas o plataformas de reparto para subsistir pocas horas a la semana. Por este motivo, los institutos calcularon la tasa de desocupación ampliada, un indicador que unifica a las personas sin empleo con los informales subocupados que buscan activamente un puesto laboral.

Este indicador de desempleo escaló al 15,3% de la población activa al cierre del primer trimestre de 2026. En términos nominales, este universo desprotegido ya abarca a más de 3,2 millones de personas, lo que equivale a un incremento de 115.000 trabajadores en el último año y una destrucción de condiciones que sumó a 479.000 personas desde el año 2023. Si se pone la lupa sobre el desempleo tradicional, la cantidad de personas desocupadas aumentó en 214.000 individuos en comparación con los registros de 2023, cuando la tasa se ubicaba en el 6,9%.
A este escenario se suma que la presión efectiva sobre el mercado de trabajo, que mide a desocupados y ocupados demandantes que pujan de forma activa por un empleo, se consolidó en un alarmante 23,6% población económicamente activa (PEA). Esto significa que actualmente existen casi 5 millones de trabajadores presionando sobre el sistema formal: 1,6 millones de desocupados absolutos conviviendo con 3,3 millones de personas que, teniendo un empleo precarizado, necesitan de manera urgente otra ocupación para completar la canasta básica.

Crecimiento de la informalidad: la pérdida de centralidad del salario formal
Uno de los aportes más novedosos del informe es desmontar la premisa de que la reactivación económica derrama puestos de calidad de forma automática. Entre los primeros trimestres de 2023 y 2026, el Producto Bruto Interno de la economía experimentó un crecimiento del 2,3%. Sin embargo, la tasa de empleo general sufrió una contracción en el mismo período, retrocediendo del 45% al 44,8%. Este desacople se produjo porque la actividad se sostuvo de manera exclusiva en sectores extractivos primarios, la intermediación financiera, hoteles y restaurantes, que no poseen la capacidad de dinamizar puestos convencionados, al tiempo que las dos grandes ramas industriales generadoras de empleo con derechos (la construcción y la industria manufacturera) sufrieron una profunda retracción.

Como consecuencia directa de este modelo, el empleo protegido con descuento jubilatorio e ingresos regulados se desplomó a su mínimo histórico en términos relativos. Los asalariados registrados representan apenas el 44,6% del total de ocupados del país, reflejando una caída de 2,4 puntos porcentuales frente a 2023 y de casi 5 puntos con relación a 2017. En contrapartida, la suma de los cuentapropistas y el empleo asalariado informal tomó el control mayoritario del mapa laboral al abarcar al 51,4% de la fuerza laboral ocupada.

Informalidad récord
La precarización y el fenómeno del cuentapropismo desregularizado se convirtieron en el verdadero dique de contención ante la falta de vacantes en las empresas. De acuerdo con el relevamiento, la informalidad laboral total se consolidó en el 44,2%, el techo máximo de la serie estadística disponible, afectando de manera directa las condiciones de vida de 8,5 millones de trabajadoras y trabajadores.

La velocidad de la degradación queda en evidencia al analizar las tasas de variación del último año:
- La masa total de personas ocupadas creció apenas un modesto 1,1%.
- Sin embargo, el volumen de trabajadores informales se disparó un 6,4% interanual.
- Por el contrario, el segmento que percibe aguinaldo, obra social y vacaciones (empleo formal) registró una caída neta del 2,6%.
El informe detalla que este avance de la precariedad se ramificó con fuerza hacia el interior de las categorías ocupacionales. La tasa de asalariados no registrados sobre el total de dependientes subió del 36,3% al 37,9% interanual, mientras que la informalidad entre el universo de cuentapropistas y autoempleados saltó del 61,3% al 65,2% en el mismo período.
Las expectativas a futuro: anticipan más suspensiones y despidos
Para las conducciones de los sindicatos de la CTA Autónoma, el horizonte inmediato no augura márgenes de recomposición voluntaria por parte de las cámaras patronales, dado que los indicadores adelantados de actividad volvieron a exhibir signos de fatiga y parálisis en el segundo trimestre. Tras un efímero rebote técnico registrado en marzo, los índices de producción industrial y actividad de la construcción anotaron una caída interanual del 2,8% durante el mes de abril.

Las encuestas de tendencia de negocios relevadas por el INDEC, de las cuales da cuenta el informe, arrojan datos alarmantes sobre el comportamiento de las dotaciones de personal para el próximo trimestre:
- En el sector de la industria manufacturera, el 20% de las empresas prevé reducir su nivel de producción y un 16,2% anticipa que recortará de forma directa su dotación de personal.
- En las cadenas de comercialización masiva, que engloban a los supermercados y grandes autoservicios mayoristas, el escenario es aún más sombrío: el 18,7% de las firmas espera achicar sus puestos de trabajo, frente a un insignificante 1,1% que contempla realizar incorporaciones de personal en los meses de invierno.
Ante esta preocupante acumulación de datos, la central obrera reafirmó la necesidad de endurecer las acciones de protesta en los lugares de empleo. La entidad que conduce Hugo “Cachorro” Godoy sostiene que la desregulación laboral libertaria no generó inversiones genuinas ni redujo el empleo informal, sino que funcionó como un mecanismo legal que dotó a las grandes empresas de herramientas para licuar salarios, sustituir puestos bajo convenio por modalidades de monotributo y precarizar de forma extendida la vida de las familias trabajadoras
FUENTE. MUNDO GREMIAL



