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Roberto Di Sandro. El decano de periodistas cumple 75 años acreditado en La Rosada.

Por Gabriel Russo. 

Una leyenda del periodismo es sin dudas Roberto Dio Sandro, quien cumplirá el próximo 29 de octubre 75 años en Casa de Gobierno. Con 90 años de edad, el emblemático comunicador exhibe su raigambre peronista con la Marcha como tema de su teléfono celular. Es autor del libro “A mí no me lo contaron” y dijo por Comunas, que prepara otra obra sobre gobiernos militares.

Tengo angustia porque mi mujer está internada. Espero que Dios nos ayude y poder seguir firme como siempre informando a la gente, dentro de lo que se puede, obviamente –arrancó expresando el hombre de timbre de voz clara y firme-, que ha recorrido y registrado en sus notas, durante una vida, cada rincón de La Rosada.

Está próximo el 17 de octubre. ¿Te acordás que la Marcha peronista dice “Todos unidos triunfaremos” ¿Por qué cada uno hace su “acto”?

Es increíble –confirmó Di Sandro-. La CGT va a hacer un acto con representantes gremiales que siempre estuvieron al lado de Juan Perón, por lo tanto hay que mirar cómo viene esa mano, porque seguramente de acuerdo a la información que tengo, en esa convocatoria se va a hablar de la doctrina de Perón, cosa que se habla muy poco en estos momentos en la República argentina, e inclusive en distintos sectores que se dicen peronistas y eso es evidente.

El tema no es que se hable, sino que se cumpla…

Te agradezco agregues esas palabras..

¿Cuál fue tu primer 17 de octubre?

Fue el del año 1946. Entré en Casa de Gobierno a fines de octubre de ese año, lo cual significa que tengo 75 años. He visto a todos los gobiernos, los de Perón, y los que vinieron luego.

El único hombre que pudo manejar el país y darle lo que necesita, fue Juan Perón –formuló enfático-; los demás, algunos quisieron hacer lo mismo, tuvieron votos o no, pero el único que tenía bien puesto el cerebro para alimentar a los trabajadores y a la actividad que necesita la Argentina, fue Juan Domingo Perón –reiteró el periodista-.

Puedo decir cada una de las cosas que hacía Perón, tenía una respuesta exitosa. Seguramente habrá alguno que diga lo contrario.

Fue el único que se le plantó al embajador norteamericano Spruille Braden.

Yo me acuerdo de eso. Fueron a comer juntos y a ver un partido de Boca y River. La gente se olvida de muchas cosas sobre este particular.

El Fondo Monetario internacional no lo quiso ver, no quería saber nada, sin embargo ahora las cosas cambian, el tiempo cambia, las opiniones cambian. Vamos a ver qué ocurre ahora.

¿Conociste a Braden?

No lo conocí personalmente, pero sí lo vi entrar y salir, como he conocido a otros personajes.

Estuve en un bombardeo que casi me mata. Fueron cinco horas tirado en el suelo.

¿Cómo fue para vos eso?

El 16 de junio del ’55. De casualidad nos salvamos ocho o diez periodistas que estábamos adentro de la Casa de gobierno.

Al margen de ese día, cuál fue el día que no te olvidás más en Casa de gobierno.

Cuando lo echaron a Illia, una cosa impresionante, lo agarraron y casi lo empujaron a salir de la Casa de gobierno, echaron a varios presidentes, en fin -resumió Di Sandro-, he visto cambios y cambios en la época. Me acuerdo de Arturo Frondizi, había cambios permanentemente dentro de las Fuerzas Armadas y del Ministerio de Guerra, como se llamaba, y siempre había una reacción evidentemente del lado de los militares.

He visto pasar de todo, un montón de ministros y funcionarios de la clase militar cambiados permanentemente en la época de Frondizi. No me acuerdo de tantos cambios, pero todas las semanas y días teníamos cambios. Llamaban a las 4 de la mañana: “levántense que hay una asonada” –le llamaban-.

¿Vos hiciste un libro con tus anécdotas?

Escribí el libro “A mí no me lo contaron”. Me falta escribir otras cosas más, de otras épocas de gobiernos militares anteriores –reveló Di Sandro-. Hice lo que pude en este libro que tuvo bastante aceptación porque evidentemente fue llevado a distintas instituciones con cosas que algunos sectores, incluso el nuestro, periodístico, desconoce. Yo viví ahí adentro y sé los recovecos que hay, cuáles son las entradas y salidas.

A la Casa de gobierno o a Olivos –señaló– se puede entrar por distintas puertas y te podés encontrar con el presidente de la nación, sin saber qué vas a ir a verlo.

Fui compañero tuyo en la Sala de periodistas, y el que sorprendía allí era Menem.

Venía a la sala por la mañana y la tarde, y se sentaba donde todavía está mi maquina Olivetti.

¿Seguís escribiendo a máquina?

Sí, no tengo la menor idea de cómo se hace en la computadora, lo digo abiertamente. Una máquina la tengo en casa y la otra está en la Sala de periodistas de la Casa de gobierno. De vez en cuando doy una vuelta; trabajo para Crónica, y salgo al aire permanentemente en Radio Belgrano por el programa “Hola, Ciudad”, donde paso información, noticias, reportajes, lo que puedo -cerró afirmando el trabajador más antiguo de la sede del Poder Ejecutivo de la nación-.

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