Si cuando comprás una casa le ponés llave y rejas para cuidar tus pertenencias. Si cuando comprás un auto lo asegurás por si te lo roban o se te destruye, ¿Por qué con tus derechos más preciados como la vida, la salud y la libertad no hacés lo mismo?
Las conquistas logradas, igual que el músculo, si no se las ejercitan se atrofian y tarde será cuando quieras recuperarlas. Levántate y anda, piensa que el usurpador no sabrá qué hacer con ellas.
Garcilazo.