El actual presidente Mauricio Macri se ha especializado en la firma de los llamados Decretos de Necesidad y urgencia, en el barrio, le decimos DNU.
En marzo de 1956 el presidente de facto Pedro Eugenio Aramburu firmó el decreto 4161 con fuerza de ley titulado “Prohibición de elementos de afirmación ideológica o de propaganda peronista”. Palabras más, palabras menos, el partido peronista estaba prohibido, además de cualquier mención a Perón, Evita o símbolo justicialista.
Como consecuencia de este DNU, existieron los 27 fusilamientos de José León Suárez, la persecución ideológica, cárceles completas de militantes, entre ellos, Hugo del Carril, diarios, sindicatos y unidades básicas cerradas.
Mauricio Macri prometió que nada que estaba bien del gobierno K tocaría. Despidos masivos con la excusa de la militancia y la venta de Arsat es la respuesta de la realidad.
Lonardi cuando derrocó a Perón dijo: “Va a imperar el derecho y no habrá ni vencedores ni vencidos. Los sindicatos serian libres y las conquistas serian mantenidas y superadas”. El DNU 4161 fue la respuesta.
Macri no sabe que existe un Congreso. La Libertadora lo cerró.
Macri inventó un decreto para que Laura Alonso por una vía y Margarita Stolbizer, por otra, se encarguen de Cristina y los suyos siguiendo la idea de enriquecimiento ilícito. Lonardi, que en noviembre de 1955 renunció, nombró una Comisión investigadora para detectar el enriquecimiento ilícito de Perón.
Hasta 1955 y durante el gobierno K, el FMI no estaba invitado a la política argentina. Por primera vez el FMI entra en 1956, hoy volvió.
El objetivo de la fusiladora era desperonizar el país, igual que ahora.
Daniel James, escritor inglés, cuenta que durante la libertadora: “Los perturbadores fueron sistemáticamente capturados. Centenares de arrestos gremiales. El presidente Aramburu amenazó a agitadores huelguistas con tres meses a tres años de prisión. The New York Times informó sobre la detención de 100 delegados en Buenos Aires y el castigo físico de muchos otros activistas que desde el exterior de las fabricas exhortaban a los obreros a parar. El 16 de noviembre el gobierno intervino la CGT y todos los sindicatos que la integraban, a muchos de los cuales encarceló. En la práctica hubo muchos casos en que los propios empleadores tomaron la cosa en sus manos. En la Bernalesa, importante empresa textil del GBA, despidieron a los 120 delegados gremiales”.
Hoy Cambiemos cambia trabajadores estatales por aumento del desempleo, gremios devastados y empresas textiles que cierran por la apertura de la importación.
Durante la fusiladora, diarios filo peronistas cerraron y la libertad de expresión fue clausurada.
Hoy el gobierno captó todas las voces y las que no pudo, los echó.
En síntesis, no volvimos a los 90´ porque Menem no tocó las libertades públicas, tampoco es el 76´ porque al menos Videla era nacionalista y observamos y fundamentamos que Cambiemos es “La Revolución Fusiladora, Parte 2 La historia continua”.