Sociedad

Marcha por San Cayetano: “No aceptamos esta Argentina para unos pocos”

Organizaciones sociales y sindicales marcharon de Liniers a Plaza de Mayo por “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”

Acto final, marcha San Cayetano.
Acto final, marcha San Cayetano. El acto central incluyó un homenaje a Taty Almeida, a cargo de Adolfo Pérez Esquivel y María Adela Antokoletz. Guido Piotrkowski

“Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”. Una consigna tan concreta como poderosa movilizó a organizaciones sindicales, sociales y políticas a marchar a lo largo de quince kilómetros, partiendo desde Liniers para concluir en un acto en Plaza de Mayo. Fue después de las palabras del obispo García Cuerva y la conmovedora manifestación en el santuario de San Cayetano (ver nota aparte), que todos los años expresa un sentir popular arraigado, pero que esta vez dejó evidenciado algo más en el clima social, una continuidad palpable de la jornada de protesta y represión del jueves frente al Congreso. “Este gobierno no solo ajusta, también necesita construir enemigos. Y ha elegido a los trabajadores y a sus organizaciones como las principales destinatarias de sus agravios”, se denunció en el documento que leyeron integrantes de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular.

Bajo una bandera que reclamaba “Unidad de las trabajadoras y los trabajadores para reconstruir la Argentina”, y junto a referentes sociales y sindicales, las palabras elegidas trazaron un duro diagnóstico, y también un llamado a la acción en unidad.

“Nos quieren convencer de que los trabajadores somos el problema. Pero el problema nunca fue quien trabaja; el problema es un modelo económico que concentra riqueza para unos pocos y condena a las grandes mayorías a la exclusión. El problema es un gobierno que remata nuestra soberanía y le pone el cartel de venta a nuestro territorio nacional”, advirtieron. “Están destruyendo derechos conquistados en décadas de lucha. Quieren imponer una sociedad donde el mercado decida quién merece vivir con dignidad y quién queda descartado. No vamos a aceptar esta Argentina para pocos”.

Junto a la Utep, la CGT, las dos CTA y los distintos sindicatos que las integran dieron muestras de la declamada unidad en la asistencia y la organización. Y con ellos organizaciones como La Poderosa, el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (integrado entre otros por Curas en Opción por los Pobres y Curas Villeros), Barrios de Pie, el Movimiento Evita, Cuba MTR, entre muchas banderas.

Pero si hubo una bandera multiplicada en momentos y asistentes, también en cantidad de carteles, remeras, pañuelos y pines, fue la de “Las Malvinas son Argentinas” que quedó como un ícono tras el partido Argentina – Inglaterra.

Junto a esas letras fijadas en aerosol en una sábada de hotel, aparecieron aquí y allá los símbolos de la economía popular. El carrito cartonero, las ollas, los cucharones, los delantales de las que cuidan y dan de comer en los barrios. Ellas marcharon en primera fila y fueron de las primeras en entrar a la plaza, tras la larga caminata.

El homenaje a Taty

Sobre el escenario hubo también un momento para un homenaje a Taty Almeida, a cargo de Adolfo Pérez Esquivel y María Adela Antokoletz, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. “Estamos viendo resurgir la rebelión de las conciencias, la resistencia del pueblo que está harto de la entrega y el desprecio de un presidente que hizo 17 viajes a Estados Unidos y ni uno solo a una provincia, a hablar con un conciudadano”, le dijo el Nobel de la Paz a Página/12.

A sus “recién casi 95 años″, Pérez Esquivel también contó que el jueves intentó llegar a la manifestación en defensa de la tierra, pero la policía se lo impidió. Como a muchos y muchas, el desproporcionado vallado policial y la represión que enseguida empezó a “correr a la gente para afuera de la plaza” lo obligaron a volver sin poder llegar al Congreso. “Si el pueblo se une y resiste, este engendro se termina”, aseguró.

Verdura, leche y solidaridad

La jornada en Plaza de Mayo arrancó a las 11 con un “verdurazo” solidario: cooperativas frutihortícolas de La Plata y la cooperativa láctea Colonia Ferrari distribuyeron 500 litros de leche y 500 kilos de verduras, principalmente de hoja verde. “Acá nadie se salva solo”, resaltaban también los feriantes de la Utep, que montaron sus puestos a lo largo de la calle, frente a la Catedral y la siguiente.

Hubo otras formas de visibilización. Una muestra de fotos en las rejas de la pirámide puso en valor las distintos trabajos de la economía popular. Y mostró datos contundentes: Desde fines de 2023 a abril de 2026 cayeron 141 mil puestos de trabajo. Se incoroporaron más de 400 mil monotributistas. Más de 9 millones de personas trabajan en la informalidad. Argentina es el país con peor salario de la región: 250 dólares, contra los 600 o 700 de Costa Rica, México o Uruguay.

En un pueso informativo se denunciaron las obras en barrios populares paralizadas por el gobierno nacional, con el pedido de “no frenar lo que funciona”. “Si el Estado retrocede, avanza el narcotráfico”, advertía el reclamo por la restitución del FISU, el Fondo de Integración Socio Urbana, que mientras funcionó financió más de 1.200 obras en mil barrios.

Las y los que marcharon

Pasadas las 2 de la tarde, las columnas con un enorme cartel de la Utep y carteles de las distintas organizaciones ingresaron a la plaza por Avenida de Mayo. Al momento del acto alcanzaron las 50 mil personas, según el cálculo de los organizadores.

A las figuras religiosas tradicionales -la Virgen de Luján, San Cayetano, las espigas con la estampita- se sumaron otras como un Papa Francisco “cartonero”, hecho artesanalmente. Y a las consignas de “Unidad de los trabajadores”, las de “La tierra no se vende, se defiende”.

“Reconocimiento salarial para las cuidadoras comunitarias”, pedía el colorido cartel que llevaban las mujeres de las primeras filas. “Fue muy cansadora la caminata, pero hermosa. Es cansador pero da mucha fuerza a la vez”, le dijeron a Página/12 Romina y Lorena, de la organización 25 de Mayo, una responsable de una panificadora, la otra docente a cargo de un espacio de primera infancia.

En el documento consensuado que leyeron, las organizaciones recordaron los 10 años que se están cumpliendo de esta marcha, con esta misma consigna de “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”, renovada cada vez. “Son diez años de este camino colectivo, inspirado en aquella histórica movilización de Paz, Pan y Trabajo de 1982, cuando el movimiento obrero enfrentó a la dictadura cívico-militar marchando desde esta Catedral hasta Liniers”, evocaron. “Esa lucha sigue siendo un faro para quienes creemos que la dignidad del pueblo se defiende con organización y solidaridad”.

Entre las consignas leídas en el escenario, se repitió el pedido de libertad para Cristina Kirchner y para Milagro Sala.

El secretario general de la UTEP, Alejandro Gramajo, destacó el amplio acompañamiento social a la marcha, incluido el del moviiento estudiantil. Y agradeció las contundentes palabras del obispo García Cuerca, “su bendición y su acompañamiento, la bendición a las herramientas de trabajo que expresan todo lo que hacen cotidianamente los trabajadores de la economía popular, produciendo y cuidando en las comunidades”.

En la desconcentración, y mientras sonaba el Indio Solari -otro ícono dibujado en las banderas-, el barro de la plaza mostraba todo lo que había pasado allí el día anterior. No solo la lluvia intensa. También algunos papeles y carteles que quedaron recordando una continudidad en la calle.

Si malo es el gringo que nos compra, peor es el criollo que nos vende. Fijate de qué lado de la mecha te encontrás”, decía un cartel que tenía pintados un hornero y una bandera argentina. Alguien se había ocupado de resguardarlo cuidadosamente entre las rejas de la pirámide. También pasó a formar parte de esta marcha.

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