LOMAS DE ZAMORA: Plásticos Boedo baja sus persianas tras casi 60 años

El comercio de Lomas de Zamora anunció su despedida. Fundado en 1965, atravesó generaciones y crisis económicas hasta convertirse en un símbolo barrial.
El nacimiento de un emblema en Lomas de Zamora
Una vez adquirido el espacio, Christian tuvo que pensar qué emprendimiento arrancar para destacar en la zona. “Él vio en la calle Corrientes un comercio que vendía artículos de plástico y que estaba por cerrar. Fue así que decidió comprarle un primer lote de palanganas para trasladar la idea a Lomas”, contó Alejandro.
En 1972, Plásticos Boedo se agrandó gracias a la compra de un segundo local lindero al original y, ocho años más tarde, se culminó una importante obra para mejorar las condiciones del salón central. A partir de allí, el negocio destacó por su gran variedad de artículos de plástico, todo pensado para abastecer hogares, instituciones y hasta empresas.
El negocio destacó por su gran variedad de artículos de plástico, todo pensado para abastecer hogares, instituciones y hasta empresas.
“A partir de los 2000 me uní al negocio junto a otros tres primos, continuando con el legado familiar, aunque cuando era pequeño también colaboré con mis familiares en algunas tareas”, recordó Alejandro, que estuvo al frente del local por más de dos décadas.
Lo cierto es que, desde 2019, el negocio sufrió “cachetazos constantes”. Y es que la situación económica del país se complicó en los últimos años a causa de crisis repetitivas, lo que derivó que Plásticos Boedo viva en un modo de subsistencia. Según la visión del propio Alejandro, “la receta del remedio llegó cuando el enfermo ya estaba cansado”, lo que no pudo revertir la idea del cierre definitivo del comercio.
El cierre y el agradecimiento a cada rincón de Lomas de Zamora
“La decisión de cerrar el negocio fue un proceso. Hay que saber bajarse a tiempo para ir en busca de otros planes y, también, para acompañar el emprendimiento de mis hijos”, admitió Alejandro, que inmediatamente agregó que, para él, el negocio quedará en el recuerdo de los vecinos por haber marcado una forma de trabajo caracterizada por el esfuerzo, la humildad y la dedicación constante.
“Los clientes entienden la postura y vienen al local para agradecernos por estos 60 años de trabajo ininterrumpido. Yo les cuento que mi padre y mis tíos hoy tienen una vejez soñada y que disfrutan de sus hijos y nietos: eso es lo que siempre quisimos y lo logramos gracias a Lomas”, sentenció.
Por Aníbal Manzi-LAUNIÓN




