Opinión

La séptima flota

Por Gabriel Princip

La armada yanqui se pasea por las aguas argentinas. Una mujer de uniforme y apellido Richardson nos dice que su país tiene riquezas en el territorio argentino no pasa nada. Un presidente anarco canta el himno yanqui en el sur y nada. Se babea con la Tacher y nada. La canciller no opina sobre el avasallamiento extranjero y nada. Nada y Nada. No son cipayos son entreguistas y de lo peor.

Alguien diría que nos encontramos en pleno americanismo. En 183 el presidente James Monroe redujo su doctrina a América para los americanos. En 1845 se firmó la tesis del destino manifiesto sobre la premisa que los Estados Unidos está llamado a influir y constituir un ejemplo de democracia continental. Ambos ejes fueron trazados mientras Sudamérica trataba de independizarse.

Al comenzar el siglo anterior se sumó el Gran Garrote o Big Stick con lo cual el presidente Teodoro Roosevelt justificaba cualquier tipo de intervencionismo en la región. En 1910 surgió la Unión Panamericana y más tarde la OEA en 1948. Esta última reemplazó a la anterior.

Siguió el siglo y todo era dominio del tió Sam. En los 80 el Grupo Contadora le mostró los dientes al Consenso de Washington. En este siglo el Unasur trató de ser continuismo del Contadora, pero hoy terminamos como cuando empezamos.

Hoy es 2024 aunque se parece a 1823, o a 1910. Hoy reverdece la frase América para los americanos. La OEA bien gracias. Luis Almagro, un uruguayo colaboracionista del poder económico muestra su destreza diariamente para defender los intereses del país del norte. Eso es la OEA, y la mitad de la ONU. Todos sellos burócratas que defienden intereses de las familias de elite escondidas en la OTAN.

Esta sumatoria de siglas nos indican que no existe progreso alguno para el continente y menos para nuestro país. Solo sirven para justificar cenas de agasajo para los representantes del poder mientras nuestros elegidos muestran públicamente sus miserias.

El tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos. La revolución de mayo y el Congreso de Tucumán quedaron en el Billiken. La independencia económica de 1949 fenecerá con la sanción de la ley de bases conducida por el peor presidente desde 1860 a la fecha.

Hoy observamos que aquellos que fueron elegidos por el pueblo solo se oponen cuando el oficialismo avanza sin pagar. Cuando la moneda aparece estos soldados de la chantocracia acuerdan y justifican la entrega con dos palabras mágicas herramientas y gobernabilidad. Bajo esos conceptos te dicen fuiste entregado, suerte con lo que te queda de vida. Esperanza hay, solución existe, pero no quedándose en el living de la casa. Hoy como nunca debemos restaurar el luche y vuelve, luchar por la vuelta de un gobierno nacional, popular y doctrinario.

Y eso se consigue con gente que reemplace a los mariscales de la derrota. ¿Luche y vuelve el peronismo, no le parece?

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