LA RESPONSABILIDAD DE ASUMIR LA DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LOS TRABAJADORES Y EL PUEBLO ARGENTINO
El martes 7 de marzo la Confederación General del Trabajo convocó a una marcha a las puertas del Ministerio de Producción para reclamar en contra de las políticas económicas que el actual gobierno nacional está poniendo en marcha y que están trayendo como consecuencia, una indiscutible caída del poder de compra de la masa salarial y los sectores de menores recursos del país con un marcado incremento de la población argentina por debajo de la línea de pobreza y el margen de indigencia, lo que hace que cada vez sean más los conciudadanos imposibilitados de satisfacer sus necesidades básicas de alimentación, salud, educación y seguridad social.
Esta medida de fuerza nació desde los gremios industriales. Estamos viviendo un deterioro de la producción local con la consecuente pérdida del poder adquisitivo de los compañeros y el peligro latente de un aumento de la desocupación a través de despidos, suspensiones y cesantías.
Si bien las empresas papeleras no están atravesando una crisis tan marcada como puede percibirse en los sectores textiles, del calzado, entre otros; nuestra obligación es estar en permanente estado de alerta y movilización, para seguir defendiendo nuestros ingresos y las condiciones de empleo en cada uno de los establecimientos que conforman nuestra actividad en todo el territorio nacional.
Más aún cuando recién hemos comenzado la reapertura de la negociación paritaria que promete ser extremadamente difícil de atravesar, debido a medidas establecidas por un Poder Ejecutivo que claramente se muestra mucho más atento a conciliar intereses con los grupos de mayor poder, que también impulsan una nueva flexibilización laboral, queriendo modificar muchas de las normas que rigen los Convenios Colectivos de Trabajo.
Por eso también, después de llevar adelante decenas de reuniones para demostrar el deterioro de las actividades productivas, la CGT finalmente convocó a un paro nacional para el próximo jueves 6 de abril, que más que el fin de un proceso político, marca el inicio de un plan de acciones directas donde las organizaciones de los trabajadores deberemos ponernos al frente de la demanda para reclamar urgentes cambios en los lineamientos que se vienen poniendo en marcha desde la Casa Rosada.
Asimismo, estamos siguiendo con preocupación extrema, diferentes anuncios y acciones que procuran limitar el derecho a huelga y a manifestarse libremente, a través de una mayor presencia de fuerzas de seguridad, donde la idea parece ser dar las condiciones necesarias para intentar reprimir protestas y socavar marchas y movilizaciones.
Paralelamente, aparece un sistemático plan de distracción donde el fútbol, cuestiones del espectáculo y discusiones políticas más ligadas a un show mediático que a debates de fondo, procuran la desatención de los problemas que realmente aquejan a la gran mayoría del pueblo argentino. Mientras, se ataca de manera directa la representatividad sindical con la búsqueda de supuestos sustitutos como en el caso de la huelga docente o dando de baja personerías gremiales y jurídicas, entre otras chicanas.
De esta manera, la actual experiencia que encabeza el macrismo y que baso el eje de su campaña electoral como una fuerza partidaria que proponía el cambio, hoy se ha convertido en una mala copia de muchos de los peores males del gobierno anterior, a través de una estrategia electoral que vuelve a elegir la propuesta de una grieta entre los habitantes del país, buscando generar una confusión general que le permita ganar tiempo para poner en marcha un plan de gobierno pensado para unos pocos, como ya hemos vivido en varias oportunidades en nuestro país.
Ni siquiera se ha exhibido como diferente en lo que hace a las acusaciones de corrupción, ya que cada vez son más los funcionarios sospechados (hasta el propio presidente ha sido involucrado en los Panamá Papers y en el negocio de la explotación y la deuda del Correo Argentino en cabeza de su padre), quienes junto a asesores de ministerios aparecen en transferencias de fondos hacia destinos off shore, enriqueciendo a la clase dominante de la Argentina a través de cuestionadas licitaciones y obscenos negociados.
Será nuevamente el pueblo trabajador a través de las organizaciones que los representan quienes deberemos volver a dar la pelea de la hora. Y más allá de los escasos dirigentes de todo el arco político que podamos reconocer como auténticos referentes dispuestos a defender las históricas conquistas alcanzadas; nuestro horizonte seguirá puesto en el mandato de construir una patria con soberanía política, independencia económica y justicia social.
José Ramón Luque
Secretario General



