La sentencia dictada por el Tribual Oral en la Causa de la Tragedia de Once es el mayor disparate jurídico en la historia del derecho en la República Argentina, se trata del superlativo sometimiento de los jueces a los medios y a los poderes políticos que hoy dominan y dirigen en nuestro país.
Aunque todavía no están los fundamentos, los montos de las penas infieren que han cometido la mayor injusticia que se pueda imaginar, porque prácticamente deja en libertad al autor material del hecho, el maquinista Marcos CÓRDOBA, con una pena excarcelable, dejando sin investigar al autor intelectual del sabotaje, el sindicalista SOBRERO. A la par de ello dicta penas importantes a empresarios y políticos por presuntas estafas en perjuicio del Estado, dádivas, etc. que, si consideramos que fue un atentado, nada tienen que ver con esta causa.
Tenemos que tomar en cuenta que la tragedia fue provocada por un conductor que pudiendo haber detenido la formación no lo hizo al llegar a la terminal de Once. Los frenos y las medidas de seguridad funcionaban según todos los peritos de la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, por lo tanto, estamos frente a un atentado con un autor material cierto, al que debe sumársele el o los intelectuales que planificaron todo. No nos olvidemos que hubo otro maquinista que se negó a conducir esa formación y fue testigo en la causa, se llamaba Leonardo Ariel ANDRADA, que fue asesinado en Febrero de 2013 sin que se conozcan los motivos ni se haya encontrado al culpable. Vale decir que aunque los trenes fueran de última generación, si tenemos un conductor suicida, loco o asesino, es muy poco lo que se puede prever, por lo tanto es imposible juzgar a otras personas, esto es de manual en cualquier sistema jurídico mundial.
Si hubo displicencia o nulos controles por parte del Estado, si los empresarios desviaron los subsidios a otras áreas, si se recibieron dádivas o coimas, etc., para este investigación son temas irrelevantes, aunque se los puede y debe juzgar en otros procesos, porque hubo una persona que a pesar de la corrupción supuestamente existente, igual iba a producir el brutal crimen que ha cometido.
Con este fallo mañana cualquier juez pude sentenciar que un inocente que va camino al trabajo es un violador, un asesino o un corrupto, alcanza con que un diario de buena circulación publique lo que considera la voluntad popular para que así suceda. No existen garantías cuando los jueces no se abstraen de lo que supuestamente “pide la gente” y dejan de investigar de acuerdo a una valoración objetiva de los hechos. Aún así la mayoría de los familiares no están conformes, a pesar de todo el Dr. Gregorio DALBÓN, patrocinante en la querella de algunas víctimas, fue el único que acusó solo al maquinista, por ello fue apartado de la causa e incluso sancionado. Da vergüenza tener que relatar este hecho, a veces siento pesar por ser abogado.
Si el 51 % que votó a este gobierno se siente complacido porque este Tribunal puso presos a funcionarios del gobierno anterior, cuando lo vengan a buscar y lo procesen por un hecho que no cometió, recordará lo dicho por Martín NIEMOLLER: “Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista. Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío. Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista. Luego vinieron por los católicas y no dije nada porque yo no era católico. Luego vinieron por mí, pero para entonces ya no quedaba nadie que dijera nada”.
Garcilazo