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La máquina del tiempo-Por Gabriel Princip

 

Pasaron 12 años de un gobierno popular con organización de la economía y ampliación de derechos para desembocar en un ejecutivo de corte liberal, exactamente de sentido contrario. Pasamos de un gobierno para los trabajadores a uno para los empresarios. Pasamos de la cultura y la ciencia, al globo amarillo.

Pasamos de un canal público con rating a uno difícil de entender, pasamos, sólo pasamos. “El buen día se ve desde la mañana” solía decir mi abuela, es decir, con las primeras medidas antipopulares que tomó el presidente Macri uno ya puede adivinar el final.

El gobierno macrista no es original, es una mezcla de menemismo y unas pinceladas de alianza. En una palabra, el país empieza con pobreza debido al ajuste, se endeudará, seguirá la línea del ajuste solicitado por los organismos internacionales, que son los que prestan la plata, y terminará como todo gobierno argentino, sin poder y pobre. Una rueda.

En el ámbito cultural, al reducirse el presupuesto, nada positivo se puede prever salvo la instalación del globo amarillo en la bandera argentina. Digamos que el desarrollo y final de este gobierno nos hace acordar de La Máquina del Tiempo, obra escrita por H. George Wells en 1895 y llevada al cine en la década del 60´ por Rod Taylor. El argumento, en dos palabras, trata sobre un científico que soñaba con viajar en el tiempo. En las ruedas de amigos solía contar la experiencia y jamás le creían. Hasta que una noche los citó a cenar y acto seguido, desde otra habitación, viajó en la maquina. Pasó por diferentes épocas hasta llegar al año 802.701. Allí encontró al macrismo, perdón, a otra civilización.

En esa época, en ese lugar se hallaban los ELOI, gente dócil, rubia, blanca a la vera de un arroyo. Solían comer y nadar hasta que sonaba una sirena. Cuando el ruido aparecía los ELOI  marchaban en esa dirección. Las rocas se abrían y se dirigían en busca de un subsuelo. Allí aparecían los Morlock, acostumbrados a vivir en la oscuridad, en las tinieblas, muy feos y con escaso lenguaje. Su labor sólo consistía en comerse a los ELOI.

El kirchnerismo ingenuo y rubio fue deglutido por los Morlock del macrismo y hoy, en el gobierno, hacen lo propio con el resto de los habitantes. Los que lo votaron y los que no.

Todos somos víctimas de los Morlock cuya principal arma, el ajuste, hace estragos con los ELOI.

El verano pasará, asomarán los conflictos sociales, los Morlock seguirán empachándose hasta el invierno donde se consolidará este nuevo proceso de reorganización nacional.

La solución está, pero tardará. La única esperanza de los argentinos es encontrar al científico de la máquina del tiempo, que nos salve de los Morlock y que nos traslade al 2003. Caso contrario, podremos sonreír un rato pero al escuchar la sirena seremos víctimas de los Morlock, que sin prisa y sin pausa, nos deglutirán.

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