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La clase media y el pensamiento nacional-Por Gabriel Princip

Analizando los distintos autores llegamos a la conclusión que la clase media y el pensamiento nacional tiene una relación por conveniencia, hipócrita y con intereses creados. En absoluto es sincera y menos aún tiene una pertenencia.
El argentino medio, que es el argentino de clase media, aunque no es toda la clase media por que ésta no es un bloque homogéneo. Aunque prevalezcan en ella valores escasamente ligados a la solidaridad, según cuenta José Pablo Feinman, se considera “el jamón del sándwich”. No es una parte del pan, sino el jamón aunque no se da cuenta que los dos elementos son necesarios para la creación de dicho alimento.
Le encanta, al exponente de la clase media, destacarse. Por sus gustos prefiere lo importado, lo raro, lo tilingo, o sea el perfume berreta pero francés, el peor whisky pero importado y cenar en Mc Donald´s en lugar de un restaurante.
El formato de este militante de una clase que no entiende donde está ubicada en la Tierra, fue analizado por los escritores más emblemáticos de esta corriente de pensamiento.
Discepolín compuso el tango “Cambalache” en 1935 y su letra es un reclamo a la década infame. A los gobiernos que se sucedían en medio del fraude y la gente sólo observaba sin protesta alguna. “Lo mismo un cura que un gran profesor”, por citar sólo una frase de este tango que siempre se utiliza para castigar a cualquier gobierno, en especial a aquellos populares.
También Scalabrini Ortiz explicó por el absurdo el valor real de la clase media y su no pertenencia a un pensamiento nacional. Para graficar la idea de Scalabrini, sólo hace falta releer “La Republica de Otaria” donde explica la razón de ser de los otarios. Estos habitantes de la republica que justificaban un formato de gobierno, similar al de Menem, donde siempre perdían pero estaban satisfechos, unos otarios.
Ni hablar de Arturo Jauretche en “Las Zonceras Criollas” o “El Medio pelo en la sociedad Argentina”. El símbolo del pensamiento nacional remarca el individualismo de los integrantes de esta clase, insatisfecha por donde se la mire.
José Pablo Feinman también analiza y, palabras más palabras menos, coincide con Don Arturo en la ubicación de dicha clase. Según Feinman, “No quiere ser lo que es, quiere ser de clase alta y no llega pero odia ser de clase baja. Aunque todos sabemos que está más cerca de la clase baja que de la alta”, cita el filósofo argentino.
Feinman explica que cuando la derecha hunde a la clase media, esta se asocia a las mayorías que a través de los gobiernos populares crece nuevamente. Una vez en perspectiva y en carrera, abandona a las mayorías para acercarse a la clase alta que a través de la derecha la vuelve a hundir y nuevamente comienza el circulo vicioso.
Jauretche diría la clase media “vota bien cuando está mal y vota mal cuando está bien”. Entonces a través de estos sucintos razonamientos podemos llegar a entender por qué existe un voto mayoritario de la clase media a Mauricio Macri.
Los valores que representa Macri siempre fueron en detrimento de la clase media que se sirvió del crecimiento económico de los K, para terminar eligiendo a Mau como su líder con globo amarillo. Macri está preparando terrible ajuste que aniquilará parte de la clase media que luego pensará en un movimiento popular para volver al poder y crecer otra vez.
El disconformismo es otra característica de la clase media, un espacio desclasado que precisa de la discriminación y de la descalificación para darse importancia y valor.
Las frases “hay que matar a los negros”, “rajen a los bolivianos que se vienen a robar el trabajo “, o “esos vagos choriplaneros que cobran los planes con mi plata no deberían existir más”, son terminología de clase media.
Y de alguna ligazón al pensamiento nacional es muy difícil determinar. Todo lo foráneo es bueno y lo nacional es malo “porque es de acá”. Es cool conocer Punta del Este pero es grasa ir a Mar del Plata. Políticamente, dan su voto a quienes los representen en el odio hacia los marginales y componentes de las clases bajas. La media clase es capaz de inmolarse con tal de no ver a un negro en Mar del Plata.
Todo va unido: la falta de solidaridad, el egoísmo, el individualismo y el odio doblegan cualquier idea de gobiernos nacionales. El argentino medio es suicida y como decía Don Arturo: “vota bien cuando está mal y vota mal cuando está bien”. Este pensamiento sirve para explicar la gran adhesión al porteño Mauricio Macri.

 

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