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JAVIER SOUZA: Muy grave: No existe Ley nacional contra el veneno agrotóxico

Por Claudia Bustamante.

El coordinador Regional de la Red de Acción en Plaguicidas y sus alternativas en América Latina, ingeniero Javier Souza, expone a través de Comunas, los oscuros vericuetos por donde se mueve el asesino silencioso que representan los agrotóxicos en la Argentina. Su alerta parte de la nube tóxica que se levantó el miércoles pasado en la Autopista del Oeste, provocando afectaciones a la salud de al menos unas 50 personas. Souza califica el problema de muy grave.

Souza es uno de los que más sabe en la Argentina acerca de los efectos de los agrotóxicos en la salud humana y en la tierra, y esto detalló al ser consultado acerca de lo sucedido en la Autopista del Oeste con el camión que transportaba 24 mil litros de cletodím (herbicida agrícola) provocando que unas 50 personas aproximadamente de la zona de Ituzaingó, hayan tenido que asistir a centros de salud a ser tratados por problemas respiratorios y de la vista.

Fue muy grave, estamos hablando de 24 mil litros de un herbicida de alta concentración, es decir el triple del que tienen los productos que se usan en el campo, grave porque es una zona densamente poblada, grave porque es un tóxico que daña las vías respiratorias, grave porque es un producto que afecta a los organismos de vida acuática, y a todo ser vivo. Grave desde los antecedentes, y el poco control que hay acerca de lo que transita por nuestras autopistas, porque el chofer no sabía lo que llevaba, porque los bomberos no sabían de qué se trataba para actuar en consecuencia.

Desde los municipios se deberán todas las medidas necesarias para ver cómo se va evaluando la situación, son 24 mil litros de un producto que pudo haber terminado en las canaletas, los ríos, afectando la respiración de las personas a las que hay que hacer ahora un seguimiento.

¿Cuáles son los plaguicidas que más se usan en la República argentina?

Justamente se hizo un trabajo hace 2 años tomando los plaguicidas que se usan en la Argentina, y son 460 productos químicos, (principios activos) después varía su concentración, las marcas, comerciales. Después hay empresas que los hacen más o menos concentrados hay 100 empresas que fabrican glifosato, un herbicida cuyo uso se amplió sobre muchas plantas silvestres, mal denominadas malezas resistentes a muchas plantas.

Está categorizado como moderadamente peligroso, pero en realidad esa categorización solo se hace con la toxicidad aguda, nada se dice del efecto que esto tiene después a mediano y largo plazo –alertó Souza-.

La legislación argentina por los efectos que estamos teniendo en la salud y la proliferación del uso de agro tóxicos, evidentemente es muy débil o deja muchos blancos para poder actuar. ¿No?

Las dos cosas -admite el especialista-. Siempre digo la legislación argentina es débil y porosa. Débil porque no tenemos una Ley de plaguicidas de Argentina, tiene 22 leyes provinciales. Salvo la CABA y Tierra del Fuego, todas tienen, pero no hay una ley nacional que regule la importación, la categorización, la comercialización y el uso de estos productos. Lo venimos diciendo desde el primer Decreto de Aramburu del ‘58 para acá, con reglamentaciones, pero no hay ley.

Vivo en una comunidad en Marcos Paz en la provincia de Buenos Aries y siempre conversamos con compañeros de pueblos cercanos y vemos que hay ordenanzas que se cumplen parcialmente.

Entonces es una legislación débil, no se cumple, hay poco control. Se supone que estos productos iban a General Rodríguez, a la planta industrial que tienen que fracciona y elabora productos a partir de los principios activos. La fabrica SIGMA se incendia en el 2019 cuando estaba en Mercedes. Y seguimos con esta cuestión de que el problema del plaguicida no es el uso en el campo, la fabricación. sino el uso, comercialización y el desecho de envases.

¿Es indefectible el uso de plaguicida en el campo ¿No hay otra forma?

Desde el punto de vista productivo conozco y visito con mis alumnos a quienes producen maíz, soja, trigo, hortalizas y no usan plaguicidas y es más económico, pero tenemos que revisar cuestiones culturales, y hábitos que hace que los productores tomen como primer medida para el manejo de plantas silvestres, el uso de herbicidas. Hay muchas estrategias agroecológicas que permiten producir sin usar veneno. También tenemos costos ocultos, como el ambiental, el de las enfermedades que se generan, la desaparición de especies, la contaminación de las aguas.

¿Hay herbicidas menos nocivos?

Todo producto químico es tóxico e impacta en el ambiente, más allá de la concentración, el tipo, y va a impactar en todos los seres vivos, desde los seres humanos hasta los hongos. Hay algunos productos que lixivian rápidamente, se lo llevan las aguas y contaminan las aguas que tomamos, otros afectan a las bacterias. Todos generan resistencia. Darwin lo dijo hace 170 años cuando hablaba de la evolución. El cambio genético implica muchas veces que las plantas silvestres resistan a los herbicidas. Está pasando con el glifosato en Argentina donde tenemos ya aproximadamente 20 plantas silvestres resistentes a ese producto. Algo similar sucede con los antibióticos que tomamos los seres humanos.

No se soluciona solamente con leyes más enérgicas, es cuestión de conciencia y podemos tener la mejor legislación pero si no hay control y los propios empresarios deciden hacer caso omiso y usar ese tipo de agrotóxicos, estamos en la misma historia…

Pienso lo mismo, no se puede legislar para un país irreal, tiene que ser categorizados adecuadamente los plaguicidas y repensar desde el cambio de hábitos, el rol de los consumidores, las políticas públicas, otros modos de los agrónomos.

En otra parte de su charla con Comunas Souza se refirió a que la agricultura moderna no está alimentando al mundo, “y lo estamos viendo en nuestro país”.

También hay una cuestión económica, porque cuando uno quiere consumir un producto sin agro tóxicos, el valor se duplica.

Tal cual y ahí tenemos que analizar los mercados de cercanía y la relación entre productor-consumidor. Algunos datos que analizamos para trigo en la provincia de Buenos Aries, los mismos productores dicen que el costo se reduce cerca de un 70 % menos de costos de producción, porque no usan herbicidas, las semillas las producen los propios productores, no necesitan fertilizantes. Lo que hacen es combinar actividades, por ejemplo ganadería con agricultura, trabajan la nutrición del los suelos, las fechas de siembra y se puede producir y vender directamente la producción. El tema es hacer los productos agroecológicos nutritivos y accesibles a las personas.

¡Cuánto estamos pagando de la soja que consumimos de lo que son los plaguicidas, encima para contaminarnos!¡es increíble!

Trabajo hace más de 36 años en la producción hortícola de zonas cercanas a Buenos Aires, y hablamos con los productores, y claramente se va incrementando el paquete tecnológico, semillas importadas, insecticidas, herbicidas, fungicidas y ese paquete crece por las relaciones, los ciclos naturales, los flujos han sido reemplazados por capitales. Hoy el costo de producir alimentos se ha exacerbado porque ese paquete tecnológico es cada vez más costoso. Se han reemplazado tecnologías de proceso por otras puntuales que son caras y contaminantes. –concluyó el ingeniero Souza-.

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