En los confines de los 80´ la serie que el imperio nos legó fue Invasión V. Trataba de unos alienígenas que llegaban a la Tierra desde la cuarta estrella del planeta Sirio. Estos venían en cincuenta naves nodrizas para distribuir paz, amor y amistad con los terrícolas. Claro que una vez que el humano cayó en la trampa, los visitantes cambiaron su alimento que eran las ratas, por terrícolas.
En la década posterior, los empresarios se reunieron en Buenos Aires. Entre ellos dijeron: “Siempre estamos cerca del poder, mejor obtengamos el poder”.
Fue así que surgieron Mauricio Macri y Francisco de Narváez como las caras visibles del proyecto empresarial. Traspasaron el siglo XXI y el hijo de Franco quedó mejor acomodado que el colombiano.
Mauricio y su equipo llegaron primero a la Capital y luego a la Nación de la mano de un globo amarillo. Ellos, los visitantes, proponían a los porteños paz y amor. Acabar con la grieta, luchar contra el narcotráfico, unir a los argentinos y lograr la pobreza cero.
El argentino, al igual que en la serie, cayó en la trampa del visitante. Macri hoy es presidente y la única paz que logró fue la de los mercados. El amor sólo a Clarín y la amistad del planeta empresarial. El resto de los habitantes, son comidos como ratas diariamente por el gobierno.
El líder de la resistencia en la serie era Mike Donovan, acá no sabemos. Puede ser Scioli, Máximo Kirchner o el pueblo todo. Sí, sabemos que Massa, Stolbizer y la izquierda son colaboracionistas de los visitantes. Ellos no pretenden ser comidos y ayudan a más no poder a un presidente de ojos claros, sonriente y devaluador.
Faltando nada para las fiestas, Macri regaló a la población un 40 por ciento menos en los salarios de los trabajadores y un 100 por ciento más en las arcas del campo.
Hoy los jubilados, los trabajadores y la clase media son devorados por los visitantes. Ellos, que se parecen bastante a nosotros, esconden una piel verde reptil. La planificación de los noventa llegó en este siglo con una idea que es una mezcla de Menem, Videla y De la Rúa. Todos conducidos por el dueño de El Trompetín y que en última instancia, responden a la Embajada.
Invasión V en su primer capítulo mostraba a los alienígenas con rostro amigable, luego se devoraron el planeta. El macrismo llegó con un globo y una sonrisa, pero ya empezó a tragarse el país.
La serie ochentosa y el gobierno se parecen demasiado. Hasta los rostros de los ministros Prat Gay, Frigerio y Bullrich son parecidos a los visitantes.
Al pueblo sólo le queda refugiarse en su trabajo, en su idea y encontrar al Mike Donovan antes de que todos seamos deglutidos por el gobierno alienígena.