FRANCISCO PESTANHA: Pasado y presente de las retenciones en la Argentina
Por Gabriel Russo y Laura Donofrio.
El escritor y ensayista Francisco Pestanha, autor de obras como “Introducción al Pensamiento Nacional” ofreció un bosquejo histórico del surgimiento de las retenciones al sector agroexportador del país, hasta llegar al momento actual en el que, según afirmó “estamos yendo al extremo de imponer impuestos al trabajo y dejar sin impuestos al capital y a la producción primaria”. “Hemos perdido capacidad defensiva en todos los sentidos-añadió”
¿Para qué sirve las retenciones hoy y cómo era antes?
La relación de nuestro país con el mundo y la producción agrícola es una relación casi que se remonta a los orígenes de nuestra organización nacional, quiero recordar simplemente como fue el sistema de distribución de tierras, la conformación de los grandes terratenientes y propietarios en la Argentina, donde nunca hubo un proceso racional de distribución de tierras, más bien fue un sistema de relaciones de poder que terminó entre mediados del siglo XIX y principios del XX –según lo que denominan los autores como oligarquía terrateniente.
De alguna manera esa oligarquía detentó grandes porciones de territorio y no constituyó como en otros estados una aristocracia asentada en la tierra, sino más bien una oligarquía cuyo objetivo fundamental más bien era obtener réditos, que pensar en el desarrollo futuro del país, con lo cual siempre fue bastante reacia a realizar el aporte que todos los sectores deben hacer para vivir en una sociedad y comunidad organizada.
Obviamente el esplendor de esta Argentina agro exportadora que se da en fechas desde el surgimiento del estado nacional, a partir de la asunción de la Constitución, inclusive durante todo el primer periodo del radicalismo, es un sistema agro exportador.
Éramos el granero del mundo…
Nunca lo fuimos, porque eso es cuando le vendes a quien queres, al precio que vos pones…
Eramos los mozos…
Sí producíamos mucho, agricultura y ganadería de calidad, pero no le vendíamos a quienes queríamos sino más bien a quien nosotros habíamos establecido un sistema de alianzas muy importante, a partir de 1860 en adelante.
Alianza no había, éramos súbditos ingleses…
Éramos semicolonia, pero más allá de eso siempre fue una oligarquía bastante reacia a aportar las contribuciones necesarias para el desarrollo del Estado. Sin embargo, algunos aportes hacían sobre todo aquellos que se orientaban a crear una ciudad fastuosa como Buenos Aires de aquella época y realizar algunos aportes que permitieran hacer esa Europa en América con la que soñaban muchos. No soñaban la América sino la Europa en América.
Luego con el primer peronismo empieza a ponerse un límite al ingreso de los recursos del sector ganadero y agro exportador, un Estado mucho más fuerte porque el Irigoyenismo continúa con ese modelo y después el peronismo quiere establecer claras limitaciones respecto de los beneficios que recibían los sectores de la sociedad.
Ahí empezó el primer problema. El primer gran conflicto que hay entre la política y el sector agro exportador es por el surgimiento del primer peronismo por una doble vía: el peronismo surge con una fuerte impronta industrialista que se contraponía con la idea de la patria agropecuaria agro exportadora.
¿Había retenciones en la época de Perón?
Había impuestos y además todos los granos tenían que converger en una sola institución que es la que después exportaba. De esa manera se ejercía el control, no solamente de la producción, sino de los réditos de los impuestos que tenían que pagar los exportadores.
Siempre se dice que en tiempos peronistas a la exportación le cobraban bajos impuestos porque daban trabajo. En este momento les ponen impuestos al tipo que genera manufactura del grano o exporta el desecho de la soja y no se le está poniendo retenciones al que saca el grano, lo pone en un barco y se lo lleva…
Más allá que la oligarquía favorecía e imponía pocas cargas a la exportación, esa oligarquía dejaba fondos, había una balanza comercial favorable y además había impuestos que no eran muchos , pero impuestos al fin, acá estamos yendo al extremo de imponer impuestos al trabajo y dejar sin impuestos al capital y a la producción primaria.
Estamos castigando al que da trabajo…
En un período anterior era el granero del mundo, lo que ha pasado aquí es que todos los sectores que producen en un país sea primarios o manufacturados, tienen que aportar su contribución al país y tiene que ser progresiva, no regresiva. Cuanto más réditos obtenés, más impuestos tenés que pagar. Esa es la forma en que se produce la distribución del ingreso.
Lo que está pasando hoy es que se redujeron el sistema de retenciones al mínimo posible, se redujeron los cánones de extracción de minerales, además se liberaron la remisión de fondos al exterior.
Pensábamos que achicar el Estado era privatizar, pero están achicando al Estado, abandonando las funciones esenciales que tienen que ver con ejercer las medidas necesarias para que el producto del esfuerzo del país se distribuya de forma equitativa. Esto es lo que está pasando. Estamos todos muy preocupados y viviendo en carne propia.
Esta semana con la noticia de la degradación de Ministerios a Secretarías, por ejemplo, el de Trabajo, Salud, Educación, nos están empujando hacia un pre peronismo, pero vos acabás de decir que estamos viviendo una Argentina nunca vista.
Hoy el sistema financiero tiene una capacidad y una velocidad de extracción de recursos inédita. La discusión que se está dando en el Banco Central para establecer un precio de la divisa, está vendiendo 100 ó 200 millones de dólares diarios. Un economista liberal dice que es el juego de oferta /demanda, pero el banco no es privado que juega a establecer un mercado de divisas, sino que las reservas son patrimonio público. No pueden hacer lo que quieran. Esos 100 millones son parte de nuestro endeudamiento.
¿Cómo va a ser Argentina?
No tengo esa capacidad de ver, pero lo que más nos angustia es la incapacidad de predecir lo que va a pasar, porque las consecuencias pueden ser varias, no solamente una Argentina indefensa y saqueada, sino además disuelta socialmente. Lo que sí está claro es que estamos en uno de los procesos históricos más graves, hemos perdido la capacidad defensiva en todos los sentidos en un contexto donde hay un realineamiento geopolítico muy importante.



