Diciembre está puesto de prepo en el calendario, casi a traición, no era necesario un mes tan extenso para tan pocos días hábiles, pensar en las vacaciones con tanto por hacer en lo previo, es poner un obstáculo casi insalvable cuando ya estamos en la recta final. Así tenemos una navidad tardía, cuando se derritieron todos los hielos del hemisferio norte, con un St. NICHOLAS vestido de verde, hoy devenido en un Santa CLAUS norteamericano tan rojo como la popular gaseosa, olvidando aquel Papá NOEL francés adoptado por España sin mayores traducciones.
Menos mal que con el año nuevo nos desquitamos, porque en eso sí los del sur somos principistas, comenzamos brindando a rabiar como corresponde, dejando atrás 12 meses de trabajo (menos si descontamos las vacaciones) y encaramos el verano a pleno para volver a empezar. No es lo mismo iniciar todo en medio del trabajo como si nada hubiese ocurrido, en el hostil invierno septentrional. Aquí separamos los años, en el norte solo se detienen, brindan y siguen con sus guirnaldas y luces de colores, mientras nosotros transpiramos cerveza y empezamos una nueva vida llena de esperanzas.
Va de suyo que lo que se nos viene no es promisorio, no parece incierto a pesar del cambio de rumbo político, más bien luce tétrico y en ciertos aspectos desgarrador, algo así como cambiar de monta en medio del río, pero así se han dado las cosas y hay que aceptarlas. Por mi parte organizaré mis vituallas, que es lo que me mantiene en pie, administraré los recursos con austeridad y constancia, trataré de mantener la clientela que es el motor de mis ingresos y pondré énfasis en las inversiones que, aunque escasas, deben superar la línea de flotación en una economía que se avecina sumamente especulativa. No me detendré a lamentarme por los que pierdan su trabajo, porque seguramente la mitad de ellos han optado por este sistema, pero me quedaré esperando que calmen las aguas, para cuando se hayan retirado de la costa y tengamos la playa vacía ver qué es lo que ha quedado, todo depende del tiempo en directa relación con la capacidad de resistencia del pueblo trabajador, esa es la única medida.