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Evita y Cristina,una charla de mujeres-Por Gabriel Princip

Es 10 de diciembre del 2015 y Cristina Fernández se encuentra en su dormitorio de la residencia presidencial de Olivos. Frente a un espejo, termina de arreglarse su morocha cabellera agregando color y polvo a su rostro conductor.
Daniel Scioli la espera en la Casa Rosada donde se realizará la entrega del bastón de mando. Cristina en breve se convertirá en ex presidenta. Su rostro frente al espejo se lo observa pensativo, en voz alta dice: “Cristina hasta acá llegamos, y vos Néstor -mirando hacia arriba-, no me vas a negar que cumplí a rajatabla con todo lo que me dijiste”.
-Y sí que cumpliste, se escucha una voz bajando de las alturas.
-¿Quién habló, quien sos?
-No se asuste compañera, dese vuelta. Soy su conductora.
-Evita, ¿Pero qué es esto? ¿Estoy loca?…no. Me calmo, tranquila Cris.
-Compañera, no está loca y se me sienta por favor, ordena Evita. No le voy a contar todo el proceso de cómo llegue aquí, pero estoy y vine solamente para charlar con usted. Luego sigo mi vida en el Paraíso con el General, y reuniéndome con los compañeros, con tu marido en el Comando Celestial. ¿Me invita un mate compañera?
-Sí, ya voy. Siéntese Evita, que digo, disponga usted compañera.
-A ver si me tuteas, y contame vos que llegaste a ser presidente, y yo ni vice pude ser, ¿qué sentís este día?
-Nada. Pienso en él, cómo fue el día que me entregó el mando a mí y que yo voy a hacer con Daniel, pero me acuerdo de las miles de caras felices que observé en estos tiempos. El empoderamiento del pueblo es lo que se ha conseguido y eso no es poco.
-Sí, ya lo creo, me acuerdo cuando en un discurso -replica Evita- dije que nuestra patria dejará de ser colonia o la bandera flameará sobre sus ruinas.
-Sí, lo leí, contesta Cristina.
-Bueno, gracias a ustedes la bandera no flameó, dice Evita. Y veo que seguiste mi vida de cerca. Te agradezco el billete, y todo lo que hiciste por mí pero más te agradezco el gobierno que hiciste con Néstor. Porque los pueblos de la tierra no sólo deben elegir al hombre que los conduzca, deben saber cuidarlo de los enemigos que tienen en las antesalas de todos los gobiernos. Y veo que me han escuchado.

-Sí, porque ambos pensamos que la patria es el otro y finalmente el amor vence al odio. Y eso a pesar de la oposición envidiosa.
-Déjalos, lo único que los mueve es la envidia. No hay que tenerles miedo, la envidia de los sapos nunca pudo tapar el canto de los ruiseñores, dice Evita.
-Sí, la verdad que alguna diputada tiene cara de sapo, en fin. Tomá el mate, asegura Cristina.
-Pero con ustedes no hubo problemas, el pueblo siempre los acompañó.
-Y si pero vos también tuviste que ver con eso. Me acuerdo de una frase tuya que siempre la empleo.
-¿Cuál?
-“El mundo será de los pueblos si los pueblos decidimos enardecernos en el fuego sagrado del fanatismo”.
-Sí, y con esa frase el medio pelo te crucifica.
-Evita, al igual que a vos, a mí el medio pelo me importa poco y nada. Pero bueno, acá estamos y en un rato debo ir a la Casa Rosada.
-Me imagino que Daniel sabrá quienes son los enemigos, pregunta Evita.
-Seguro, el imperio como de costumbre. Mirá, el arma de los imperios es el hambre. Nosotros los pueblos sabemos lo que es morir de hambre. Ahora bien el talón de Aquiles son sus intereses, donde esos intereses del imperialismo se llamen petróleo. Basta, para vencerlos, con echar una piedra en cada pozo. Donde se llame cobre o estaño basta que se rompan las maquinas que las extraen o que se crucen de brazos los trabajadores explotados.
-Cuánta razón tenés, no por nada sos lo que sos, le dice Cristina. Igual Daniel llevará adelante el país a pesar de los imperios y de los tilingos cipayos que habitan en una parte del Congreso. En fin, ahora la discusión ideológica será kirchnerismo o sciolismo, que se yo, finalmente un tema menor. Lo importante es que el modelo siga.
-Vos sabés que no es un tema menor. Vos sabes que el kirchnerismo trascendió, si querés en parte al peronismo.
-Sí, quizás.
-Mirá, alguna vez yo dije que no puedo concebir al justicialismo sin Perón, y por eso he declarado más de una vez que yo soy peronista y no justicialista. Porque el justicialismo es la doctrina, en cambio el peronismo es Perón y la doctrina. La realidad viva que nos hizo y que nos hace felices.
-Cuanta sabiduría Eva. A mi pasa lo mismo con él, por eso cuando escucho pejotismo me suena a traición. Nosotros siempre fuimos peronistas, con nuestra corriente K, pero peronistas. Otros con perfume liberal prefieran hablar del PJ. Los Moyano, los Barrionuevo, esos son PJ, los Massa, pero por lo que importa. ¿Vamos?
-¿Dónde?
-Vamos a la Casa Rosada a cumplir con Daniel y después la seguimos.
-Vamos.
Mientras, en el cielo observando toda la escena, en el Comando Celestial Perón y Néstor mateando.
-Cómo chamuyan las mujeres, mi General.
-Natural, compañero, natural.

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