
A 10 años del voto “no positivo” de Cobos, el legislador provincial Mariano Pinedo repasa el conflicto con el campo en el cual “se había generado un caldo de cultivo destituyente” y plantea los nuevo lineamientos para con los distintos sectores rurales: “tiene que ser pensado con menos pasión y más inteligencia”.
Mariano Pinedo proviene de una familia vinculada históricamente a la política y a la producción rural. Como su eje de gestión el Diputado provincial, representante de San Antonio de Areco, plantea la idea del arraigo y de darle la real importancia al interior productivo de la provincia de Buenos Aires. A 10 años de uno de los conflictos más importantes que atravesó el Kirchnerismo, el legislador de Unidad Ciudadana recibió a Agencia Comunas y analizó el entramado político y técnico que dejó el confrontamiento con el sector.
¿Qué balance haces de la relación con el campo a 10 años del voto “no positivo” de Cobos?
Es interesante ver cómo fuimos madurando en torno a la relación con un sector de la producción en la Argentina que obviamente por diversas realidades y otro tanto de prejuicios siempre nos resultó dificultoso trabajar. La Argentina tiene una matriz agropecuaria fuerte y desde nuestra visión apuntamos que esa potencialidad enorme que nos da este recurso natural pero que a partir de la cultura, del trabajo, y de la impronta del hombre termine generando procesos de agregado de valor. Apostamos a una Argentina que no se limite a ser exportadora de productos primarios, apostamos a una Argentina que planifique su relación con el sector primario en articulación con los sectores que le agregan valor a ese producto y que en definitiva terminan generando riqueza sobre la base de mayor trabajo argentino. El sector rural, mal llamado del campo, porque hay distintas vertientes de lo que significa lo rural, tiene que ser pensado con algo menos de pasión y bastante más inteligencia.
Lamentablemente en aquél conflicto se pusieron los postulamientos en grandes trazos y se hablaba del campo como una cosa unificada, se hablaba de la producción tradicional: trigo, maíz, soja, girasol, no distinguía tamaños ni realidades.
¿Fue un error?
Sí, todo el peronismo lo identificó, obviamente con el diario del lunes, como un error.
¿En aquél momento también lo consideraron un error?
En el momento hubo quienes sostuvieron que había que distinguir y segmentar. El conflicto era una posición más política que productiva, ya la relación con el sector estaba rota. Es interesante ver lo que se hizo después del 2008. El Kirchnerismo se inventó como un fenómeno distinto a partir de ahí, en el 2009 Cristina toma las riendas de la relación con el sector y crea el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, que en Argentina no había, siempre había una secretaría que dependía de otro ministerio.
Hace 10 años yo ocupaba un lugar dentro de un espacio bastante enfrentado con el Kirchnerismo, Pampa Sur. Era cierto que se había generado un caldo de cultivo destituyente. Arrancamos planteando diferencias en la política productiva y terminamos sumidos a un montaje que no tenía que ver con nuestra tradición peronista, se había convertido en una bandera del gorilismo más acérrimo. Hubo muchos sectores que aprovecharon el ruido, algunos lo expresaron como en aquella entrevista con Mariano Grondona donde Hugo Biolcati donde sonriendo hizo alusión a que Cobos podría asumir al gobierno. La forma en que se planteó el conflicto de manera binaria y falsa, generó mucho daño.
Pichetto declaró que se pudo haber acordado antes del voto definitivo de Cobos…
Hablé con Cristina de este tema y reconoce que cuando se dio cuenta del error tenía que transitar un conflicto político, no técnico. Pero que el error inicial fue técnico, con una importante dosis de soberbia del ahora impoluto Martin Lousteau. Todo el mundo se dio cuenta que había errores de cálculo groseros. Hubo un error madre que era no segmentar política, en general, no solo en las retenciones, se identifica al campo como un sector y no como varios sectores con distintos actores.
¿Hoy busca el peronismo la unión con estos sectores?
En el peronismo hay que saldar la herida de la 125, en el sentido de que los productores entiendan que el peronismo es un movimiento político que aspira a gobernar la Argentina. Vamos a pretender aportar nuestra mirada y en ese sentido tenemos que contar con los productores y ellos con nosotros en una relación de confianza como con el resto de los sectores, intentando usar su enorme capacidad de producción y generación de riqueza económica, volcarla en un curso de industrialización que es el desvelo que tenemos que tener como argentinos para ser realmente actores dentro de la comunidad internacional. Hay que saldar esta zanja que hay entre la industria y el campo como cosas antagónicas.
El tema de las retenciones al sector vuelve a estar en agenda por la recomendación del FMI, ¿Cómo ves el planteo?
Estoy en contra de tener un proyecto de país exclusivamente atado a los intereses financieros y que todas las políticas las determinen nuestros acreedores. Por eso estoy en contra de la irresponsabilidad del endeudamiento que generó Macri y Vidal en nación y provincia respectivamente. Toda la economía ajustada en pos de pagarle a los acreedores. Esta política favorece a determinados sectores y era la crónica de una muerte anunciada que termine pidiéndole pista al FMI que lo único que pude hacer es profundizar esa política. Parece una trampa auto infligida. Ya no gobierna Macri, gobierna el ajuste. Hay ajuste sobre más ajuste y termina gobernándose a sí mismo.



