En la obsesión por hablar del pensamiento nacional, se toma conocimiento de definiciones de grandes autores, liberales, que suenan a cuento chino.
Si hay alguien indiscutible desde la visión nacional es Juan Domingo Perón. Claro que Borges, Manucho Láinez, Victoria Ocampo, el Grupo Sur, los intelectuales de izquierda, Bayer, García Lupo todos ellos se aprestaron a discutirlo y a descalificarlo.
“Perón fue lo que se llamó un mal innecesario. Ahora, toda la inmensa tarea de Martínez de Hoz, cada vez más flaco, cada vez con los ojos más dilatados, de iluminado, de visionario, consiste en lograr que el país vuelva en lo económico al punto donde Perón lo tomó por su cuenta. No sé si lo logrará, pero lo espero por todos. El de él es un esfuerzo sobrehumano”.
Corría el año 1978 y Manuel Mujica Laínez hacía estas declaraciones a la revista Gente. Esta es sólo una muestra del pensamiento liberal que encontraba como excusa al peronismo para sancionar al país con sus políticas perversas para una selecta minoría.
Sería aburrido recordar que Martínez de Hoz, aparte de ser el brazo civil de la dictadura, achicó el Estado hasta más no poder y contrajo la deuda eterna.
Corrían los 70’. Pero cuando el General cayó en 1955, nuevamente el liberalismo nos puso en caja. La revolución fusiladora tenía su ideólogo Don Álvaro Alsogaray, el caballo de la época. También pasó por el gobierno de Arturo Frondizi, y en el mismo, logró finalizar su mandato como Ministro de Economía con su frase célebre “hay que pasar el invierno” en un contexto de un 144 por ciento de inflación anual. Claro que “esa inflación no era criticable, lo malo eran las consecuencias peronistas” y así lo repensó Láinez en 1978.
Cualquier parecido con el siglo XXI es pura coincidencia, porque en el mandato K 2003 -2015 se inspiró en el Perón del 46’ y se organizó la economía y amplió derechos. Claro que los voceros de la oposición, llámese Grupo Clarín, relatan desde el 2003 que la economía se cae.
Hoy vivimos otro gobierno. Y la “sana” costumbre del liberalismo ¿Cuál es?, utilizar al peronismo para que Argentina vuelva a la normalidad. “Gracias al gobierno de los vagos, negros y marginales que eliminó la cultura del trabajo”, así se expresa cualquier antiperonista, “Nos vemos en la necesidad de ajustar y devaluar”. Otro golpe para las mayorías y otra vez utilizando al peronismo.
Y este cuento liberal es cuento chino. Porque a pesar del desgaste de la economía y de la inflación, hay otra manera para poder sortear el inconveniente económico. Y esto es la apuesta por un mercado interno, con ajustes graduales y levando como objetivo una economía nacional. La misma que empleó Perón, la de Néstor y la de Cristina.
Hubo errores, y no pocos en el último gobierno de Cristina, pero la solución nunca debe ser la derecha. Y no debe ser porque nunca lo fue. Todos han fracasado, han sido terribles para las mayorías y siempre fueron complacientes con las minorías.
Hoy, la responsable de todos los males es Cristina Fernández y el nuevo gobierno prevé una devaluación asimétrica, con lo cual la clase media será nuevamente maltratada.