El 17 de diciembre de 1936 Jorge Mario nacía en la Argentina. En 1952 no tenía la edad para votar por Perón y tuvo que esperar como muchos de nosotros hasta septiembre de 1973.Ese día se levantó feliz, votó temprano por la fórmula Perón – Perón.
A cuarenta y dos años de ese sufragio el ahora Papa, después de conmocionar a los Estados Unidos, devolvió un gesto peronista con la V de la victoria, justamente nacida en aquel año como síntesis del llamado “Peronismo de la Victoria”.
Uno de los tantos miles que lo aclamaban lo saludó con los dedos en V, y el PAPA PERONISTA le devolvió el gesto.
Ante los representantes de 160 países comenzó hablando de la Comunidad Organizada, para terminar con un sello bien argentino del Martín Fierro: aquella estrofa de Hernández que dice “los hermanos sean unidos…”
Pasó revista a la Justicia Social, a la Paz, defendió a los inmigrantes y cambió el apotegma de una Patria Justa, Libre y Soberana, por “Tierra, Trabajo y Techo”.
La tierra, que significa la soberanía política, el techo, que es la justicia social, y el trabajo que es la independencia económica.
Allí estaban León XIII, Perón y Bergoglio.
Este porteño, hincha de San Lorenzo, tomador de mate amargo y dignificador de los argentinos, hizo llorar a republicanos y demócratas, logró la reverencia de otras confesiones, fue recibido como jefe de estado por el propio presidente de la primer potencia, su esposa y sus hijas, se mezcló con los necesitados, habló en español, inglés, italiano y latín.
Se referenció como americano y al recitar el Martín Fierro imaginó la marcha y el “unidos triunfaremos” lo cambió por “los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera…”
Bergoglio es peronista, le pese a quien le pesare. Pero como buen peronista primero está la Patria, que él reemplaza por el Orbe; luego el Movimiento, que para él es la Iglesia de Pedro; y por último los hombres que son los sacerdotes y laicos.
La V de la victoria fue un símbolo de Churchill, el mismo que dijo que la caída de Perón era lo más importante que le había pasado a la corona después del triunfo de la segunda guerra.
La habían querido usar en 1955 pero se la arrebatamos en 1973.
Hace cuarenta y dos años, Bergoglio votaba por Perón. El Capitolio aplaudió 26 veces su discurso, 6 de pie.
En la asamblea de las Naciones Unidas hubo más de diez aplausos. Y el Madison Square Garden, una ovación de cuatro minutos.
Por aquello que “mejor que decir es hacer, y mejor que prometer es realizar”, aquí está el Papa Peronista, con la Doctrina Social de la Iglesia, base de la Doctrina Nacional Justicialista.
Hace cuarenta y dos años Bergoglio, igual que nosotros, votaba por Perón.
Hoy nosotros rezamos por él.
MIGUEL ÁNGEL DE RENZIS.