El emporio minero del litio abre las puertas de Argentina a la electromovilidad.

Por Margarita Pécora B. –
La naturaleza pródiga en el Sur de América, dotó a la Argentina de una de las mayores reservas de litio que existen en el mundo y que comparte con Bolivia y Chile. Ese privilegio alcanza mayor relieve en momentos en que el planeta lanza quejidos por la contaminación. Y es aquí donde el gobierno nacional irrumpe con una respuesta concreta dentro de la «Agenda Verde”, para el sector Automotriz, como es el proyecto de electromovilidad, que significa un promisorio plan de desarrollo para el transporte público urbano a partir de baterías que emplean el litio.
Mucho tiempo se ha esperado para ver hecho realidad este proyecto estratégico y a la vez soberano de explotar el litio. En ese decursar, se han realizado diversos estudios de las reservas con que cuenta la Argentina y la factibilidad de su explotación y también de la posibilidad de integrar la mayor cantidad de componentes nacionales para producir las baterías de litio y hacer que los buses se muevan por electricidad, todo por parte de expertos de la Fundación InnovaT de CONICET que han venido estudiando la vialidad técnica y económica. Para que se tenga una idea de la atención con que se sigue este asunto, sólo dentro del CONICET, el país cuenta con 170 investigadores e investigadoras que tienen al litio entre sus líneas de investigación, de los cuales, alrededor del 60 % están relacionadas con el desarrollo de baterías recargables.
El Ministro de Desarrollo Productivo de la nación, Matías Kulfas, aseguró que están trabajando en el lanzamiento de un plan para el recambio de los colectivos urbanos por unidades que funcionen con energía eléctrica, elaborado sobre tres ejes principales: “la industrialización del litio, la incorporación de los fabricantes de autopartes y la renovación de la flota del transporte público, en el marco de lo que denominamos agenda verde”.
El plan prevé un sistema de incentivos a la inversión productiva para desarrollar buses eléctricos en el país con la mayor cantidad posible de componentes nacionales. Según el diario Página/12, los asesores de la cartera productiva vienen conversando con autoridades de Adefa que nuclea a las automotrices, Afac (autopartistas) y el Smata, gremio de mecánicos. En relación a las baterías de litio, el gobierno tiene la intención de impulsar la industrialización de los yacimientos nacionales de litio a partir de la mayor demanda de colectivos eléctricos. De otra parte se espera tratar este en el Congreso la Ley de electromovilidad, necesaria para respaldar este ambicioso plan que impactará positivamente en la salud del planeta y sus habitantes.
Es impostergable la electromovilidad
De acuerdo con informes de la Organización Mundial de la Salud (2011), los vehículos de combustión interna en las grandes ciudades son responsables de enfermedades respiratorias, enfermedades cardiovasculares, cáncer y resultados reproductivos adversos. Eso sin contar las secuelas que dejará en la salud a millones de personas que han sido infectadas por el coronavirus.
Esta contaminación se atribuye, en parte, a la emisión de pequeñas partículas de menos de 10 micrones de diámetros (PM10) provenientes de los motores de combustión interna. En la región ciudades como Medellín, Cochabamba y Ciudad de México ya experimentan efectos adversos en salud pública derivados de la emisión de gases y material particulado (OMS, 2016).
Bajo este panorama, la electromovilidad representa una gran oportunidad para los países de ALC, ya que nuestra energía proviene de fuentes significativamente menos contaminantes que en algunos países desarrollados. De hecho, el factor de emisión para ALC (0,21
kgCO2/kWh) es aproximadamente 62 % inferior que el de Estados Unidos, 69 % que el de Alemania y 49 % inferior que el de Países Bajos (Ecométrica, 2011).
La tendencia a la baja en los costos de las baterías, junto con el acelerado desarrollo tecnológico, sugieren un llamado a la actuación proactiva de los países para recibir la electromovilidad, de tal forma que pueda alinearse con los objetivos de transporte sostenible.
Los gobiernos deberán avanzar en una agenda integral de política pública, regulación e incentivos apropiados que consideren los distintos componentes de la electromovilidad. Este mandato lo ha asimilado la Argentina que ya encamina sus pasos a convertir el litio en un producto estratégico y que mejore de todo punto de vista la calidad de vida a los argentinos y argentinas.



