Economía

El dato de inflación en CABA superó al esperado

Avanzó 2,9 por ciento, empujado por los servicios y las vacaciones

Muy por encima del 1,8 registrado en junio y también de la expectativa promedio del mercado, que según el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyectaba un IPC nacional cercano al 2 por ciento.

La inflación en la Ciudad de Buenos Aires volvió a acelerarse en julio y encendió una señal de alerta de cara al dato nacional que difundirá el Indec la próxima semana. El Índice de Precios al Consumidor porteño avanzó 2,9 por ciento, muy por encima del 1,8 registrado en junio y también de la expectativa promedio del mercado, que según el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyectaba un IPC nacional cercano al 2 por ciento para el mes pasado. La suba estuvo impulsada por el fuerte incremento de los servicios, el impacto estacional de las vacaciones de invierno y nuevos aumentos en precios regulados.

El dato mostró una aceleración de 1,1 puntos porcentuales respecto del mes anterior y reflejó una marcada diferencia entre la evolución de los bienes y los servicios. Mientras los bienes aumentaron 1,4 por ciento, los servicios avanzaron 3,8: una brecha que explica buena parte del resultado general. Dado que el índice porteño otorga un mayor peso a los servicios que la medición nacional, el registro del Indec podría ubicarse algunos escalones por debajo, aunque el dato de la Ciudad anticipa un freno en el proceso de desaceleración de la inflación.

En el acumulado de los primeros siete meses del año, la inflación en la Ciudad alcanzó 19,4 por ciento, mientras que la variación interanual se ubicó en 33,2.

Los números muestran que, si bien el ritmo de aumento de precios continúa lejos de los niveles registrados durante 2024, la tendencia descendente comenzó a perder fuerza durante el invierno.

Uno de los principales motores de la aceleración fueron los precios estacionales, que aumentaron 10,9 por ciento. Las vacaciones de invierno impulsaron fuertes incrementos en las tarifas de alojamiento en hoteles, los paquetes turísticos y los pasajes aéreos. También incidieron las subas registradas en frutas y verduras, productos que suelen mostrar una elevada volatilidad por cuestiones climáticas y estacionales.

A ese componente se sumaron los precios regulados, que avanzaron 3 por ciento durante julio. Entre los aumentos más relevantes aparecieron las cuotas de los colegios privados, las tarifas de electricidad y las prepagas, todos rubros que continúan ajustándose por decisiones administrativas o mecanismos de actualización previamente establecidos.

En cambio, la inflación núcleo, medida a través del agregado denominado Resto IPCBA, mostró un incremento de 2,2 por ciento. Ese dato sugiere que, descontando los movimientos de precios regulados y estacionales, la dinámica inflacionaria sigue siendo inferior al índice general, aunque también mostró una aceleración respecto de los meses previos.

Entre las divisiones de mayor aumento sobresalió Recreación y cultura, con una suba de 5,8 por ciento, impulsada por el mayor gasto asociado al receso invernal. En segundo lugar se ubicó Restaurantes y hoteles, con 5,3. También se destacó Educación, que aumentó 4,1, mientras que Equipamiento y mantenimiento del hogar avanzó 3,6.

El rubro Transporte registró un incremento de 3,1 por ciento, aunque dentro de esa categoría el transporte de pasajeros aumentó 6,1. El mayor ajuste correspondió a los pasajes aéreos, que se dispararon 21,7, uno de los incrementos más elevados de toda la canasta.

Otros capítulos mostraron variaciones más moderadas. Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles aumentó 2,7 por ciento; Cuidado personal y protección social, 2,6; Salud y Servicios financieros, 2,4; Información y comunicación, 2,1; Bebidas alcohólicas y tabaco, 2; mientras que Alimentos y bebidas no alcohólicas avanzó 1,9. La única división que registró una caída fue Prendas de vestir y calzado, con una baja de 1,6 por ciento, favorecida por las liquidaciones de temporada.

Dentro del capítulo de alimentos, la evolución volvió a ser dispar. La estabilidad en el precio de la carne, que apenas aumentó 0,2 por ciento, contribuyó a moderar el índice general de alimentos. En sentido contrario, las verduras, tubérculos y legumbres registraron un fuerte incremento de 9 por ciento, compensando parcialmente el menor movimiento del resto de los productos de la canasta básica.

La publicación del índice porteño modifica el escenario que manejaba el mercado apenas un día después de conocerse el REM del Banco Central. Aunque la metodología del IPC nacional difiere de la utilizada por la Ciudad, el dato alimenta las dudas sobre la continuidad del proceso de desaceleración inflacionaria.

Ahora la atención estará puesta en el índice nacional que difundirá el Indec la próxima semana, que permitirá confirmar si la aceleración observada en julio respondió principalmente a factores estacionales o si comenzó una etapa de mayores presiones sobre los precios.

FUENTE. PAG 12
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