El catastrofismo mediático sobre la economía post pandemia

Por Margarita Pécora B. –
Por estos días he escuchado a algunos economistas y personajes de la política afirmar por los Medios que estamos frente a ‘una crisis como ninguna otra’, que ‘se augura una recuperación incierta’ y que esta ‘es la peor recesión regional de que se tenga datos. En sintonía, algunas figuras tristemente célebres del arco opositor en la Argentina, instalan frases como ‘de esta no salimos’, ‘estamos hundidos’, ‘no nos levantamos más’, etcétera, todas expresiones que responden a una mentalidad apocalíptica sobre los efectos de la pandemia en la economía.
Y nadie está negando la gravedad de la crisis, ni que las secuelas de la pandemia y las respuestas de política económica también generan inquietudes a todo el mundo, mucho menos que la Argentina sea una excepción, pero lo que sí es cierto es que el catastrofismo desde el plano comunicacional, al menos, resulta nocivo y hasta contraproducente para el necesario estado de ánimo positivo que requiere la sociedad para levantarse con sus propias y renovadas energías, cuando pase esta pandemia para lograr una gradual recuperación.
Esto me acerca a la simple pero no menos confortable expresión de que “siempre que haya vida, hay esperanza”. Y vida es lo que ha priorizado la Argentina, por encima de todo, sin dejar de preocuparse por ir abriendo frentes en la economía y negociar la deuda descomunal que nos dejó Macri, como contracara de la fiesta fugadora de la que durante 4 años se sirvieron él y sus amigos. ¡Y aún tiene el coraje de opinar desde su viaje de placer a Francia, sobre cuarentena sin salida y que la Argentina se encuentra en estado de sitio!.
Es cierto que la pandemia de COVID-19 ha empujado al mundo hacia una recesión, que este año vaticinan, será peor que la crisis financiera mundial, y es porque el daño económico va acumulándose en todos los países, en paralelo con el incremento de número de contagios, y de las medidas de contención adoptadas por los gobiernos. La rapidez con la que se propaga la epidemia, indica que inexorablemente tendrá que deprimirse la actividad económica.
En una conferencia de prensa, Alejandro Werner, Director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI expuso las perspectivas económicas para América Latina y el Caribe, región donde obviamente se inserta la Argentina con predicciones económicas poco halagüeñas, pero tampoco peor que otros.
Werner afirmó que el FMI espera una contracción económica para este año, del 9,4% en Latinoamérica y el Caribe , y la califica como la mayor recesión registrada en la región hoy epicentro actual de la pandemia, donde el costo humano ha sido elevadísimo con más de 375 mil vidas perdidas, pero del mismo modo avizora para el 2021, una leve recuperación del crecimiento a una tasa del 3,7 %.
Según el experto del FMI, por países se espera una contracción económica de 9,9% en Argentina y 9,1 % en Brasil, 7,5 en Chile, 7,8 en Colombia, 10,5 en Méjico y 13,9 % en Perú. Para que vean que no estamos solos en la caída, el propio Fondo Monetario estima una contracción del 8 % en la economía de Estados Unidos donde en realidad, la crisis sanitaria ya ha dejado más de 160 mil muertos en ese país, y trasladó sus efectos a la economía que se hundió a un ritmo anual del 32,9 % en el segundo trimestre de 2020.
El panorama de Argentina frente a las catastróficas predicciones de caída de la economía encontró, por suerte, una luz al fondo del túnel con el acuerdo de reestructuración de la deuda externa alcanzado con tres grupos de acreedores.
El Ministro de Economía, Martin Guzmán con el principal protagonismo en este logro, ha señalado que ‘es un paso muy importante en el proceso de tranquilizar la economía argentina y resolver la crisis que el país venía enfrentando desde abril de 2018. El Ministro recordó que una de las prioridades de la primera parte de la gestión era ‘resolver el endeudamiento insostenible que significaba una carga muy pesada para el país, que iba a impedir ponerlo de pie”
Sobre la economía post pandemia, Guzmán adelantó que ya se está trabajando en la Ley de Presupuesto para el año que viene y que a mediados de septiembre se van a mostrar los números fiscales, junto con el proyecto. Después de una crisis macroeconómica y de una crisis del coronavirus, el Estado tiene que tener un rol central de la mano del sector privado y ayudados también por el resto de los sectores.
Y de eso se trata, de proyectar un plan económico realista, en cuyo cumplimiento estén comprendidas y comprometidas todas las fuerzas de la sociedad, y los principales motores generadores de empleo, con espíritu de unidad que es lo único que puede garantizarnos el triunfo.



